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Se apaga el piar de los gorriones urbanitas

Estas aves sufren una alarmante regresión desde hace una década // En Galicia se estima en un millón de ejemplares, frente a los treinta que hay en toda España

Varios ejemplares de gorriones beben en un charco de agua en la capital lucense - FOTO: ECG
Varios ejemplares de gorriones beben en un charco de agua en la capital lucense - FOTO: ECG

ÁNGEL ARNÁIZ  | 19.05.2019 
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Ningún ave silvestre pasa tanto tiempo a nuestro lado como el gorrión. Estos pájaros, de todos conocidos, los podemos ver en los tejados de las casas, huertas, calles, aceras o parques, entre otros entornos urbanos. Son como unos vecinos más del barrio.

Lo aseguran desde SEO BirdLife que, en un reciente informe sobre estos animales, señalan que su evolución lo ha vinculado a la especie humana con una dependencia tan estrecha que su futuro está en nuestras manos y que cada año que pasa se está volviendo más oscuro.

La Sociedad Española de Ornitología (SEO) alerta de que en algunas ciudades españolas ya no se oye su alborotado piar durante la primavera, mientras que en otras su sonido se apaga día a día. De hecho, en la capital londinense llevan años sin ver esta ave por las calles, según SEO.

En el citado estudio apuntan que el declive de la población de gorriones en España se cuantifica por millones, según los datos del programa Sacre, una iniciativa de ciencia ciudadana que cuenta con miles de voluntarios en toda España para calcular a presencia de las aves más comunes. Cifran esa caída de pardales en la península en 30 millones a lo largo de la última década.

Esta regresión poblacional la califican de "alarmante", ya que de no estabilizarse la tendencia "podríamos encontrarnos muy pronto con campos y ciudades sin apenas gorriones", advierte el informe BirdLife.

EN GALICIA. En el caso de nuestra comunidad, la situación es similar a la del resto del país. Teniendo en cuenta que la población de estos pájaros varía de manera notable de un año a otro, para Galicia se calculaba una demografía de unos cinco millones de gorriones en 2008 y desde entonces se registró un declive progresivo del orden del 20%, lo que supone un millón menos de estas aves.

Los pardales, al igual que sucede con las palomas, son animales que en su evolución se han adaptado bien a la actividad humana y de hecho es difícil encontrarlos en lugares donde non hay asentamientos urbanos, pero las agresiones de la vida en las ciudades están dejando huella en el modo se subsistir del gorrión.

Desde la Sociedad de Ornitología explican que se da la paradoja de que la gran adaptación a las urbes está amenazando ahora su existencia. Apuntan desde dicha agrupación que a los pardales les afecta en gran medida el exceso de contaminación, tanto del aire como lumínica o del ruido y la escasez de espacios verdes donde poder alimentarse de una manera equilibrada.

Son los mismos problemas que padecen también en gran medida los habitantes de las grandes ciudades y es que el destino de estos entrañables animales urbanitas parece estar ligado indefectiblemente al de los humanos.

CAUSAS DEL DECLIVE

De comida basura a polución

La Sociedad Española de Ornitología indica que son muchos y variados los factores que definen el declive de las poblaciones de gorriones y posiblemente el responsable final de la caída de la especie en cada zona urbana sea una combinación de algunos o de todos ellos. Lo que sí parece comprobado es que un desmesurado desarrollo urbanístico en el territorio se vincula con la disminución de gorriones en esa área.

Entre las múltiples causas a las que alude SEO figuran la falta de disponibilidad de lugares de nidificación, no disponer de insectos durante el período de cría, los efectos perniciosos de la comida basura que comparten con nosotros ante la falta de sus alimentos naturales y los dañinos impactos de la contaminación. En el tema del alimento, desde hace tiempo en las ciudades estas aves comparten nuestra comida, bien cuando se la ofrecemos de forma voluntaria, bien cuando dejamos restos en terrazas, aceras, calles, papeleras y contenedores de basura.