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"El consumo de porno "on-line" se duplicó entre los chavales"

Antonio Rial, experto de la USC, llama la atención sobre "el caldo de cultivo" que representa la presencia masiva de niños en la Red // Alerta sobre la falta de consciencia plena en la sociedad de este problema, familias incluidas

Antonio Rial Boubeta, docente de Psicoloxía de la USC - FOTO: ECG
Antonio Rial Boubeta, docente de Psicoloxía de la USC - FOTO: ECG

SALOMÉ BARBA   | 30.09.2019 
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Vaya por delante que este "es un tema muy complejo -indica Antonio Rial Boubeta, profesor de Psicoloxía de la USC y miembro de un equipo que investiga sobre violencia hacia menores en Internet- y al que hay que mirarlo desde una perspectiva amplia". Dicho esto, señala que "tenemos un caldo de cultivo preocupante" para esta violencia con la "presencia masiva de menores en la Red". La ley indica que un menor de 14 años no puede tener perfil propio en redes sociales y lo eleva a los 16 años para tener WhatApp. Sin embargo, la realidad es tozuda y la mayoría de los gallegos conoce a niños y niñas que lo tienen.

Rial pone datos tajantes encima de la mesa. En Galicia, según estudios realizados por su grupo de investigación -referencia en España y a nivel internacional-, "el 95 % de los menores de 12 a 17 años está registrado en alguna red social; el 90,5 % de los de 12 y 13 años". Y si nos fijamos solo en la mensajería de WhatsApp, el 89,2 % de niños de 12 y 13 años en la comunidad lo utilizan", explica . Este es el "caldo de cultivo" del que habla para hacer ver que es normal que existan cifras altas de violencia contra niños on-line. "Falta consciencia plena" en la sociedad de la presencia de los niños "de manera intensiva, abusiva y agresiva" en este mundo, un contexto no saludable y, de esta forma, "es imposible una prevención eficaz", lamenta. "Olvidamos la primera premisa: la presencia real e ilegal de menores en la Red".

Rial cuenta con una batería de cifras que impacta. "El acceso al primer móvil con datos en Galicia es de media a los 11 años. De media -recalca- "así que algunos lo tienen antes". Además, en torno al 25 % usa este teléfono a partir de las 12 de la noche, es decir, sin control parental. Y a estas horas la tasa de delitos on-line se multiplica por cinco. Para que se entienda bien hace una analogía: "Es como si a su hijo de 11 años lo deja salir a la una de la madrugada a la calle solo". Es lo mismo pero no se quiere ver, "hay unas dosis de ingenuidad muy altas y la primera institución que debe actuar es la familia", asegura.

Hablando ya de delitos en la Red, Rial Boubeta destaca el ciberacoso, el sexting y sus derivados -amenazas y coacciones, y sextorsión-. Y explica que cuando el que lo hace es, además, un menor sobre él cae la responsabilidad penal, pero la civil cae sobre sus padres e incluso sobre el centro educativo. "Si se demuestra que fue en horario escolar, el trayecto en el bus y las actividades extraescolares se incluyen, la multa acaba repercutiendo en las arcas públicas, por ello es tan importante saber gestionarlo, establecer protocolos (...). Y debemos tener en cuenta que el 80 % del que sufre ciberacoso también lo sufre cara a cara". Sin olvidarse de que la OMS advierte de "la estrecha relación del incremento del ciberacoso con el "alarmante aumento de depresión infanto-juvenil, ideas suicidas y suicidios".

También destaca el grooming, el embaucamiento on-line realizado por un adulto, que él define como "Pederastia 3.0". Y llama la atención sobre que los casos de violencia en la Red que se denuncian son solo "la punta del iceberg". Si el 52 % de los menores en Galicia tiene "como práctica habitual aceptar a desconocidos en redes sociales, estos son alrededor de 60.000, y uno de cada tres llegaron a quedar con esta persona que no conocían...".

Además, existen otras conductas que no son delito pero rozan lo ilegal, como es el caso del consumo de porno en Internet. "Se duplicó en menores en los últimos 3-4 años, y se triplicó en el caso de las niñas. Y la edad de primer contacto está en los 14 años; las niñas a los 15 lo usan regularmente. "Están accediendo a un modelo de comportamiento sexual inadecuado, irreal e insano y esta es la base de muchas conductas violentas después, como es el caso, por ejemplo, de las manadas".

Y dando una vuelta de tuerca más a este mundo, Rial cita el tema de los videojuegos. El 80% entre 6 y 10 años juegan regularmente. En el 40 % de los casos su edad está claramente por debajo de la recomendada (PEGI) tanto de 6 a 10 como de 11 a 14 años. Así mismo, en el Top Ten de ventas de videojuegos siempre hay 3 o 4 de contenido violento (véase por ejemplo GTA) o muy adictivos, los que se conocen como free to play-pay for win -gratis para jugar-paga para ganar- , entre los que está el famoso Fornite. Estos menores tienen más probabilidad de ser víctimas, "la tasa de ciberacoso se triplica si se consumen videojuegos no PEGI". Y "cuanto más pequeño peor, porque no diferencian bien todavía la realidad de la ficción". Y no solo tiene como consecuencia la violencia el mal uso de la Red, también implica más sedentarismo, adicciones y violencia filioparental (de hijos hacia padres). "Nuestros hijos se están socializando en un caldo de cultivo nada beneficioso. Se educan en la Red, es la que les proporciona modelos", explica Rial.

La prevención es, a su entender, la solución o al menos una de sus patas. Y para ella, primero, debe "aumentar la conciencia social y, segundo, los padres deben poner normas y límites. Como digo yo en mis cursos seguir las siglas OCLA: observar, controlar, limitar y acompañar". Aunque tampoco se deber perder de vista el "modelo educativo, porque el actual está errado. Persigue formar currículums cuando tiene que formar personas". Se requiere, a nivel sociedad, de "una reflexión casi filosófica o sociológica" para atajar este tremendo problema, remata Rial.