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Convención Anual Internacional de Cortizo

La multinacional gallega del aluminio y el PVC reúne a sus 130 representantes comerciales llegados de toda Europa

CARMEN PRIETO  | 27.02.2020 
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Cortizo celebra hoy en Padrón su Convención Internacional, una cita anual en la que la multinacional del aluminio y el PVC reúne a los más de 130 representantes comerciales de la compañía, encargados de atender los 60 países en los que registraron ventas en el último año. Durante la jornada, la firma padronesa analizará los resultados logrados en el pasado ejercicio y presentará los objetivos, estrategias e inversiones establecidos para este 2020.

El crecimiento experimentado por Cortizo en la última década ha venido impulsado por la consolidación de su liderato en el mercado nacional, pero, sobre todo, por su plan de internacionalización que disparó sus ventas en el exterior hasta el 70 %, frente al 40 % que representaban las exportaciones hace diez años. Sin embargo, la expansión de Cortizo fuera de España no es un fenómeno reciente. A principios de los 90 realizaba sus primeras exportaciones a Francia, Alemania y Reino Unido, países que hoy encabezan sus ventas en el exterior; en el 2002 puso en marcha en Portugal su primer centro de distribución fuera de España y, tres años más tarde, entraba en funcionamiento en Eslovaquia su primera fábrica en el extranjero, a la que se unirían más tarde otras en Polonia (2012) y Francia (2015). Además, su red logística se ha expandido a nuevos países. En el 2015 abrió su primer Centro de Distribución en Zagreb, al año siguiente en Bucarest y en las próximas semanas estrenará instalaciones en la ciudad rumana de Cluj y en la capital de Hungría, Budapest.

 


La internacionalización desde dentro. Esta internacionalización de Cortizo también se vive muy intensamente de puertas adentro, sobre todo entre aquellos trabajadores vinculados a las áreas de exportación de las divisiones de industrial y arquitectura. Ellos son los intermediarios entre la central y los clientes, y aunque físicamente su puesto de trabajo se ubica en Padrón, están en permanente conexión con las 32 delegaciones comerciales a través del teléfono, email o videoconferencia. Elisa Roo es la más veterana en el equipo de exportación. Empezó a trabajar en la multinacional del aluminio hace más de veinte años. Su historia es la de miles de gallegos que nacieron en la emigración. Sus padres, de Lousame, se fueron a trabajar a Francia en la década de los 70 y regresaron tiempo después. Elisa volvió con ellos y con un nivel de francés nativo, lo que le sirvió para empezar a trabajar en Cortizo, una empresa que a principios de los 90 ya empezaba a despuntar en la comarca, pero "no era ni la sombra de lo que es hoy", reconoce. Ella vivió en primera persona como la cartera de clientes en el país galo se fue multiplicando a lo largo de estos años hasta convertirse en uno de los principales mercados de la firma padronesa. "Francia representa hoy el 23 % de nuestras ventas en el exterior, algo impensable cuando comencé aquí", afirma orgullosa. Pero Francia, no es el país al que más exporta Cortizo, por muy poco margen, el podio lo encabeza Alemania, con un porcentaje del 24 %. Celeste, Jose, Marcel y Nuria son la conexión entre Padrón y los comerciales que atienden este país. "El mercado alemán es de los más exigentes del mundo, hemos conseguido ser un referente en la principal economía de Europa y eso nos obliga a ser muy rigurosos cada día", nos cuenta Nuria Del Pino, quien conoce muy bien el carácter germano, ya que nació y creció en un pueblo muy cercano a Dortmund hasta que hace doce años decidió emprender una nueva vida en la tierra de sus abuelos maternos, Rianxo.

El podio de las exportaciones de Cortizo lo completa el Reino Unido, país que acapara el 12 % de sus ventas internacionales. Beatriz Bouzón se encarga de gestionar en la central los pedidos procedentes del mercado británico. Tras haber estudiado secretariado comercial bilingüe, fichó por la multinacional gallega hace 22 años. "La empresa empezaba a tener presencia en el extranjero cada vez más. Como sabía inglés y francés, empecé en recepción y pronto me vi haciendo de intérprete para gestionar compras internacionales, hasta que ya me incorporé de pleno al departamento de exportación", recuerda. Tras la salida de Reino Unido de la Unión Europea, la forma de operar con sus clientes probablemente traerá algún cambio, pero Beatriz no se muestra preocupada. "El Brexit no nos asusta. El mercado británico demanda mucho más aluminio del que puede producir", asegura.

Elisa, Nuria o Beatriz son solo algunos ejemplos de cómo se vive el día a día en una empresa con proyección global, con dos departamentos de exportación que aglutinan a 46 personas. Unos son el nexo con los agentes comerciales, otros se encargan de dar soporte técnico y otros tienen en Padrón su base de operaciones, aunque están constantemente viajando. Uno de ellos es Julien Delsaux, comercial de arquitectura para Bélgica y Holanda. Llegó a Galicia hace siete años, se casó en Noia, y desde hace tres trabaja en Cortizo. Habla francés, inglés, holandés, alemán, italiano, español y gallego, este último con una fluidez que parece que lleva toda la vida en el Barbanza. "Bélgica y Holanda tienen un sector de la edificación muy concienciado con la importancia de las ventanas y puertas como elemento clave en el ahorro energético de un edificio. Son mercados en los que tenemos un potencial de crecimiento enorme, ya que podemos ofrecerles sistemas de cerramiento con prestaciones muy superiores a las que exige su normativa", explica.

Pero más allá de las historias, la internacionalización de Cortizo como mejor se resume es con datos. La multinacional gallega vende en 60 países, cuenta con una cartera de proveedores de 36, emplea a 3323 trabajadores de 36 nacionalidades distintas y, solo el año pasado, su fábrica de Padrón fue visitada por 1896 personas procedentes de 43 países distintos. Cortizo es un fenómeno global que no deja de expandirse.