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Coordinador de la Unidad de Gastroenterología Pediátrica del CHUAC

Dr. Alfonso Solar Boga: "Los padres de mis pacientes me ayudan a ser mejor médico"

{ Padrón; 1957 } Es domingo 31 de marzo y hay mercado en Padrón, pero en el pueblo no se habla de otra cosa que de la Medalla de Oro y Brillantes que el Colegio Médico ha concedido a Alfonso Solar por su profesionalidad. Se respira una gran alegría. Voy hacia A Matanza, porque quedé con el pediatra, amigo y compañero cada 5 de enero en la cabalgata de Reyes, para hacer esta entrevista. Me recibe con su mujer, Begoña, en la puerta de casa, justo al lado de la de Rosalía, con los brazos abiertos y visiblemente emocionado. “Acabo de llegar de misa de Iria y de visitar a mis padres en el cementerio de Adina”, comenta.

El doctor Solar en el jardín de su casa de A Matanza, en Padrón - FOTO: A.R.
El doctor Solar en el jardín de su casa de A Matanza, en Padrón - FOTO: A.R.

ARTURO REBOYRAS. PADRÓN  | 05.04.2019 
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Querido Alfonso, ¿cómo te sientes tras recibir la noticia?

Perplejo y abrumado. Lo primero, porque como médico sé lo que significa esta medalla para todos los que formamos parte del colectivo. Abrumado, porque es muy difícil encontrar desde mi punto de vista una justificación racional a la decisión de personas que lo son todo y lo han sido todo en el desarrollo de la medicina, no solo en Galicia, sino en España y a nivel internacional. 

Me imagino que habrás tenido muchas llamadas estos días...

Me caracterizo por ser poco activo en las redes. De hecho, por primera vez tengo que recargar el móvil más de una vez en el día. Incluso me llamó una amiga que trabaja en una ONG en Sudán del Sur. Ha tenido la generosidad de interrumpir su increíble trabajo como médico allí para mandarme un par de frases de muchísimo cariño. 

¿Cuándo supiste que querías ser médico?

Realmente, tengo muchas dudas a la hora de identificar el momento en que decidí ser médico. A nivel psicoanalítico, siempre digo que debió ser por esa obsesión que tenía mi madre de que el culmen de un ser humano era entrar en una casa y poder estrenar toallas. Nunca tuve una predilección por una especialidad en concreto. Mi pandilla de Padrón, que, por suerte, es la misma con la que hice el ingreso (he tenido la fortuna de que me soporten desde entonces), nunca me ha oído hablar de las heces, ni de las úlceras, ni del niño que no come en mis primeros 25 años de vida, lo cual quiere decir que yo no tuve nunca vocación de pediatra ni de gastroenterólogo, pero las circunstancias han ido llevándome a esos campos, que hoy son la única razón de ser de mi vida profesional. 

A tu consulta acuden muchos niños de toda Galicia con el clásico dolor de tripa...

Es cierto que yo veo a muchos niños con dolor de tripa. Llegan a mí, además, después de que los hayan visto los mejores profesionales, quienes les han dicho que yo manejo mejor la frustración y el fracaso. Acuden a mí un poco para reafirmar las limitaciones de mi profesión. En la práctica diaria de mi especialidad, probablemente sea la patología que más me confronta con las limitaciones del ejercicio de la medicina.

¿Es difícil trabajar con infantes?

Me dedico a una profesión maravillosa, pero tengo que reconocer que en ocasiones es excesivamente dura: la muerte de un niño es siempre la tragedia más imaginable que uno puede tener. Pero doy gracias, porque, pese a todo, sigo manteniendo muchas cosas de niño en mí. Sigo teniendo los mitos infantiles, mis manías, mis predilecciones a la hora de comer. Hay muy pocas cosas de niño que hayan cambiado en mí pese a todas las dificultades, y sobre todo pese a las pérdidas. Quienes me conocen a nivel íntimo saben que manejo muy mal las pérdidas de mis pacientes, por supuesto, pero también las de seres queridos.

Pero habrá satisfacciones...

Sí. He de decir que los mayores éxitos de mi vida profesional se deben, sobre todo, a los padres de los pacientes que veo. Ellos me hacen alcanzar algunos éxitos que yo no creía que pudieran estar a mi alcance. 

¿Qué enfermedades preocupan más a los pediatras?

En mi especialidad, los trastornos funcionales, que no dejan de ser unas dolencias que ocasionan muchas molestias y que la medicina actual no es capaz de identificar con un parámetro bioquímico o un estudio de imagen que nos diga: tienes esta enfermedad. Son dolencias complejas en cuanto a su diagnóstico porque no tenemos herramientas; la tecnología no ha permitido todavía poder ponerle nombre a las cosas y es ahí donde el médico tiene que manejar mucha humildad y toda la tecnología. Y después, por supuesto, las enfermedades relacionadas con la intolerancia, las alergias alimentarias, las dolencias inflamatorias... Tenemos que recurrir a la tecnología, porque somos privilegiados por nuestro sistema público y no público de salud. Y demostrar con humildad hasta dónde podemos llegar en la ayuda a los niños enfermos. 

¿Gozan de buena salud los pequeños gallegos?

Sí,  y por muchos motivos. Porque vivimos en una región idílica, que tiene una dieta brutalmente saludable. Nuestras comidas son lo mejor. Y también tenemos unos pediatras en atención primaria, en cada pueblo, en cada rincón, que tienen una calidad que ya querrían tener los países más avanzados del mundo. La mayor parte de los estados de nuestro entorno, entendidos como referentes, como pueden ser los nórdicos, los centroeuropeos, no tienen la calidad de pediatras a nivel asistencial que tenemos nosotros. El sistema hospitalario en el que trabajo, y no quiero ser no crítico con algunas cosas que tenemos que mejorar, es muy bueno. Es una maravilla lo que nosotros podemos tener y de lo que estamos disfrutando. 

¿Qué opinas sobre que algunos padres opten por no vacunar a sus hijos?

No soy un experto en vacunas, pero cuando colateralmente me piden consejo sobre este tema, siempre digo lo mismo: no hay nada más progresistas que el conocimiento. Siempre comento a los padres de mis pacientes: si usted quiere ser progresista acuda al conocimiento. La medicina es la mejor disciplina que uno puede imaginar por una sencilla razón: el buen médico parte de definir qué manejo de error tiene en lo que va hacer. No hay un solo medicamento que sea bueno para el cien por cien de las personas. No hay nada en la medicina que no se plantee con un 5, 10, 15 % de error.

¿Qué otros consejos das a los papás habitualmente?

Que no pidan a la medicina lo que esta no les puede dar. Que sepan de nuestras limitaciones. Que no me pidan respuestas taxativas a preguntas que la vida no puede contestar. Que acepten que la medicina tiene muchas limitaciones pero que es, insisto, lo mejor que podemos ofrecer para cuidar a sus hijos. 

¿Y cómo es tu experiencia con los alumnos?

Bueno, tengo ya una edad en la que los alumnos me ven un poco como descolocado en cuanto a las inquietudes vitales que ellos tienen y que tengo yo, pero lo que sí quiero transmitirle siempre es que aunque el partido se esté perdiendo tres a cero, aún quedan 45 minutos. Eso es la consulta. Cuando veo pacientes que por sus características tienen enfermedades que no van a tener posibilidad de cambiar el curso desfavorable, mi acto médico es siempre el más satisfactorio para mí. Cuando ya no tengo nada que hacer, los padres siempre me dan oportunidades de hacer cosas que son las que me hacen mejor médico. 

La familia es un pilar para ti...

Mi familia es la única que hace que mi parte buena siga perdurando en el tiempo. Mi mujer, Bergoña, y mi hija, Ana, que ya es médico, son las que me permiten todos los días ser como soy. 

Un padronés que necesita venir a Padrón a cargar las pilas...

Necesito venir a Padrón porque es el sitio de la Tierra donde más feliz soy. Con mi familia, con mis amigos y con la gente del pueblo. 

Aquí eres Alfonso Solar, pero también el rey Melchor desde hace más de 40 años...

El periodista tiene la fortuna de saber lo que eso significa. Ver a personas que han visitado a sus majestades hace muchos años y que hoy vienen con sus nietos no deja de recordarte lo que es la vida, la fugacidad del paso del tiempo. Soy un afortunado. 

¿Como te gustaría ser recordado?

Como una buena persona y como un buen médico.

TÍTULOS. Es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidade de Santiago y especialista en Pediatría y Puericultura. Desde 1982 está vinculado al Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña, donde coordina la Unidad de Gastroenterología Pediátrica y es miembro de su Comisión de Docencia. También es profesor asociado del Departamento de Pediatría de la USC y uno de los mayores expertos gallegos en el ámbito de la gastroenterología, hepatología y nutrición pediátrica. El Colegio Médico de la provincia de A Coruña anunció la semana pasada que le concede este año su Medalla de Oro y Brillantes por ser “un médico ejemplar, profundamente humano y humanista”.