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Elena Pérez: “Expreso mis sentimientos en gallego”

"En mi generación hay mucha más gente luchadora que de la casta 'ni-ni"//"Me gusta la soledad buscada, es maravillosa, pero la soledad impuesta, sé que es destructiva"

POR ENRIQUE BEOTAS  | 09.04.2011 
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Elena Pérez Pardo Directora gerente de Summum Delicatessen

"El pasado es un país extranjero..." La brillante frase no es mía, sino de Hartley, quien, pese a tan formidable descubrimiento, no llegó a la admirable conclusión que más tarde, y en lúcido silogismo, nos dejó por escrito Casquet: "el futuro es un país por descubrir..."

¡Ah...! El futuro... Meta exclusiva para emprendedores. Ante él somos como aguerridos conquistadores del XVI, lanzados a explorar un nuevo continente sin saber siquiera lo que encontraremos en él...

La verdad es que el porvenir nos vincula irremisiblemente a políticos y echadores de cartas, por lo que estamos abocados a El Dorado, a una infección por malaria o a un ramillete de flechas en la espalda. De hecho, al igual que las fiestas de Nochevieja son siempre más decepcionantes de lo que añoramos, parece que estamos esperando siempre, ansiosamente, que el mañana nos depare un trayecto que pueda ir de la invitación vitalicia para la Mansión Playboy a la concesión del Premio Nobel de Literatura.

No hay duda. Para enfrentamos al futuro hemos de echarle algo más que valor. Muy especialmente dado el deplorable presente que nos asola: con sus rebuznos, sus presupuestos generales del Estado y sus responsables de universidad... El panorama pinta en bastos porque la mayoría del personal dedica su tiempo a aplaudir a los zánganos balbucientes que nos cuela la tropa italiana... Vamos, que ya perdimos los lances de oros y espadas... Hasta los de copas... Ya somos campesinos de Millet rezando a la tormenta...

Pero no quiero deprimirles en este deslumbrante sábado primaveral. Ante todo, vaya mi propuesta para la esperanza: pongan en su camino creatividad, ilusión, coraje y ganas de ganar. Apliquen la fórmula de Elena Pérez Pardo, exportadora de lo mejor que dan la tierra, el mar y el cielo de Galicia... No se pierdan por vericuetos. Sigan la brújula de éste alma de Carvalliño que, a sus siete lustros de vida, ha levantado su mejor sueño: mil razones para el "tema" y para el "poema". Mil razones para el triunfo...

"Mis padres me enseñaron que sin ilusiones no hay proyectos, que sin esfuerzo no se cumplen los sueños y que sin lucha no hay futuro... Y tenían toda la razón..."

La directora gerente de Summum Delicatessen ha levantado un imperio en torno al sentido que preside buena parte de nuestra felicidad. Se decía, en los tiempos de la posesión del macho, que al hombre se le gana por el estomago; yo he llegado a la conclusión de que lo único constatable es que a la humanidad se la conquista por el gusto. Elena lo ha logrado con el mejor y más amplio catálogo de exquisiteces gallegas. Actualmente opera en la geografía que marcan los siete idiomas que domina: español, inglés, francés, italiano, gallego, portugués y chino mandarín...

"Lo tuve siempre en mente. La motivación principal fue poner a disposición de todo el mundo lo que vivimos y gozamos en Galicia, que es mi tierra y que, como bien sabes, adoro".

Instalaste el centro del mundo en Baiona...

No ha sido una casualidad. He vivido en muchos lugares del mundo, pero Galicia siempre estuvo en mi alma... Es difícil de explicar...

¿Tiene que ver con el nacionalismo...?

El nacionalismo gallego es una utopía. Para sentirte de un lugar y llevarlo por donde quiera que vayas, ésas no son las alforjas.

Hablas siete idiomas, del español al chino... ¿La lengua por excelencia?

El gallego es mi idioma emocional. Es la única lengua en que puedo expresar mis sentimientos.

¿Tu mercado es en gallego?

El negocio principal lo hago en español, francés, inglés y portugués. Vendemos en toda España y buena parte de Europa. Ahora estamos preparando nuestro salto a Iberoamérica y a China...

¿Para ser emprendedora la clave es la valentía?

Más que valentía, lo que hay que echarle son ganas, olvidarte de que existe algo llamado cansancio.

¿El combustible para eso?

El optimismo. Huyo del agorero que sólo ve nubarrones.

Es que el cielo está encapotado...

Por eso trae lluvia. Nosotros sólo debemos poner la fuerza y el propósito.

¿Lo que más te ha costado?

Tener autocontrol para no ser tan pasional... Ni para lo bueno ni para lo malo...

Recién cumplidas treinta y cinco primaveras de bravura morena y excelencia en a galeguidade, Elena Pérez Pardo, miembro de una legacía con orgullo de Breogán, tiene esos ojos profundos que sólo da el Finisterre. Su sonrisa franca y fuerte ha sido una de las armas imprescindibles para poder abrir de par en par las puertas de los mercados más exigentes, aquéllos que nunca entendieron que Galicia es también referencia en el mundo de la delicadeza gastronómica.

"Para una cena en tu casa te recomiendo paté de percebe, de veintisiete percebeir@s, que es buenísimo, exclusivo y novedoso al máximo..."

¿Y después?

Unos grelos de A Rosaleira con buen chorizo y patatas. Si a eso le sumas unas navajas de Los Peperetes o unos berberchos de Cambados y lo riegas, siempre con buen tino, con un Alvariño de Cabaleiro do Val, lo tienes todo hecho...

¿Lo importante es saber convencer?

Lo trascendente es saber a quiénes te diriges para despertarle sus ganas. Si ahí no fallas, pasas a la prueba más difícil: crearles todavía más ganas...

¿Te salen las cuentas?

Es la parte menos vocacional y que apenas me gusta. Nunca fui animal de oficina...

Pero los números hay que conocerlos...

El que me espante no significa que no le dedique un tercio de mi tiempo.

Conocí a Elena en casa de su padre, el doctor Pérez Vázquez, eminencia mundial en Medicina Nuclear. Me llamó la atención comprobar que es palo de buen carballo, que todo lo ha hecho por sí misma y que no ha permitido que nadie se entreverase entre sus planes... La curiosidad, que es uno de los motores del mundo, me llevó a querer conocerla para, así, asomarme a la Galicia del nuevo triunfo, ésa que no se rinde ante tiempos en gris marengo... Sin duda, aquí hay madera de líder...

"No me considero una líder, aunque he aprendido mucho de ellos. El liderazgo es una cualidad con la que hay que nacer, pero que se debe ir puliendo poco a poco, sin pausas, sin prisas..."

Titulada por la UNED en Empresas y Actividades Turísticas, la directora gerente de Summum Delicatessen se preparó a fondo haciendo cursos de especialización junto a los mejores del sector. Atesora una experiencia profesional amplia, que va desde El Corte Inglés a TMI Recruitment Ltd, pasando por Adecco, Estilo Propio Events S.A., hasta llegar a la jefatura del Protocolo de la Consellería de Medio Ambiente. Siempre con vocación universal, echa de vez en cuando un vistazo a su coqueto Rolex mientras tomamos un café de tarde madrileña que espera los primeros disparos de la primavera. Me pregunto cómo le fue a una chica como ésta en un lugar como El Corte Inglés...

"Fue mi mejor escuela. Aprendí mucho, en todos los sentidos".

¿La más importante enseñanza?

Aprender a estar callada, encontrar dentro de ti lo que realmente quieres y lo que no quieres, sin apriorismos...

Pasaste por Londres...

Me moví a las mil maravillas por aquella ciudad.

Quizá porque eras una jovencísima chica de veintidós años...

Y muy osada... Lo cierto es que estuve muy cómoda.

¿Sufriste morriña?

Naturalmente, pero, cuando me asaltaba ese sentimiento y lo pasaba tan mal, me acordaba de lo que siempre me dijo mi abuelo: "Habiendo estudiado turismo y sabiendo inglés, nunca debes olvidar que tuviste un pariente, mi primo, que supo montarse en un barco hacia América sin saber a dónde iba."

¿Fue un buen consejo...?

Curiosamente, el primo del abuelo sale en la famosa foto de Charles Ebbets en que unos obreros comen en la viga de un rascacielos de Nueva York.

Pusiste rumbo a Canarias.

Donde aprendí a ir por la vida de manera más pausada, más ­slowly. Cuando aparece el fantasma del estrés, es fundamental recordar que hay otra forma de vivir las cosas.

¿Qué tal tu experiencia en el mundo de la restauración madrileña?

Fue un proyecto que emprendí junto con mis hermanos. Aquello me espabiló empresarialmente y, sobre todo, me sirvió para saber que hay profesiones a las que hay que tenerle mucho amor. En cuatro años magníficos llegué a la conclusión de que la hostelería es de las dedicaciones más duras.

Anduviste luego por los andurriales de la política...

Y descubrí que no me gusta, que me aburre. Sinceramente, siento que no me aporta demasiado, aunque hay políticos a los que admiro por su dedicación y trabajo. Definitivamente la política no es para mí.

Impenitente viajera, no ha parado de recorrer mundo. Las maletas siempre hechas, pero la barca amarrada... ¿Tu puerto de referencia?

Baiona es mi enclave único. Las Rias Baixas mi salida natural.

¿Por qué lo elegiste para echar raíces?

Por su cercanía con O Carballiño, a Sagra, en el corazón de la comarca del Ribeiro. Es precisamente allí dónde se conserva, preciosa, la casa de mis abuelos paternos. La de mi abuela Esperanza, quien, sin duda, me acompaña en el camino... De ella me viene la fuerza. Como buena gallega, creo que no sólo existe lo que vemos...

¿Y de dónde el espíritu trashumante?

Desde muy joven me gustó viajar y conocer. Creo que es herencia de mi abuelo materno Luis, ourensano de Castro Caldelas, gran viajero y precursor en su época. Impulsor de la primera Escuela de Turismo en España, en Vigo, donde estudió mi madre. Esos mismos estudios, treinta años más tarde, los realicé yo en Madrid.

Los gallegos siempre viajeros...

No comparto del todo tu teoría. Los gallegos nos dividimos en dos grupos: aquéllos que no quieren moverse de su tierra y aquéllos que recorren el mundo para después volver al verde y al mar. Sin duda estoy en el segundo.

¿Qué tal con tus socios?

Bastante bien, la idea de Summum Delicatessen surgió con él, con Moisés... Ya sabes que lo importante a la hora de asociarse es ser leal.

Un valor que parece en desuso...

Un valor indispensable...

¿El secreto?

Por encima de cualquier otra cosa, la dedicación y la relación con el cliente.

¿No te sientes un bicho raro en tu generación de 'ni-nis'?

En mi generación hay mucha más gente luchadora que de la casta 'ni-ni', lo que ocurre es que éstos últimos llaman demasiado la atención por su afán vedettista. La gente joven tenemos verdadera pasión por hacer las cosas por nosotros mismos.

Renunciaste al privilegio...

Aproveché las oportunidades porque me enseñaron mis padres a no anclarme en lo que se me daba hecho.

¿Te asusta el futuro?

Me da miedo pensar que personas que hoy están, mañana pueden irse... Mi único miedo es a sentirme sola. Soy animal de compañía.

¿Qué buscas en la vida?

Saber cómo se puede hallar la felicidad...

¿Romántica?

Puede que haya quien piense que soy una chica dura, pero la realidad es que no llevo coraza. Quizá por eso me cueste controlar lo pasional.

¿Se vive bien siendo una solitaria?

¿Quién te dijo que soy una solitaria...? Me gusta la soledad buscada, es maravillosa... Pero la soledad impuesta, aunque nunca la he vivido, sé que es destructiva.

¿Lloras, chica fuerte...?

A veces por falta de calma mental. La verdad es que, gracias al indispensable apoyo de mi familia, no tengo razones por las que llorar.

¿Hiciste el Camino...?

Gracias a ello tengo más fuerza mental y física...

¿Y la espiritualidad?

Se encuentra en un taxi, yendo a trabajar o en el sofá de tu casa. No hay que obsesionarse con encontrarse a uno mismo.

¿En qué crees?

En la bondad de las personas y en algunas cosas que no vemos...

¿Qué le pasa a tu familia...?

No sé... ¿Le pasa algo...?

Cuatro elenas en cuatro generaciones...

Las he conocido a todas, incluso a mi bisabuela. Quizá la que más me haya condicionado sea mi madre, como es natural.

¿De tu bisabuela?

El recuerdo de una mujer plena de fuerza y coraje. A pesar de sus noventa y ocho años, su presencia era brutal, aunque casi no hablara.

¿Y tu abuela?

Era mujer de mando, a veces chocábamos por la personalidad, pero fue para mí el ejemplo de lucha. Una mujer extraordinaria.

¿Qué te dio tu madre?

El ir a modiño, con honestidad, rindiendo culto a la amistad, por encima de todo. Ella es la mayor influencia de mi vida.

Como tu padre lea esta entrevista va a pensar que andas lejos, muy lejos...

Cuando antes te decía que no tengo cosas por las que llorar, es gracias a él. Es la persona que más amor y apoyo me ha dado en la vida. Aun siendo la pequeña de la familia, supo respetar siempre mi libertad. Jamás se interpuso a una sola de mis decisiones. Con él he jugado con ventaja, porque sé que, aun a riesgo de que me equivoque, él me respetará... Y sé también que va a estar siempre detrás, incondicional. Mi padre es un tipo formidable.

¿Recibiste más abucheos o más aplausos?

Recibí más aplausos, aunque los abucheos, pocos, han sido de una consistencia brutal...

¿Encontraste en el triunfo empresarial la felicidad?

No se puede ser feliz siempre, hay que ser humilde, no pedir demasiado. La felicidad, cuando llegue... Llegará.

¿Si volvieses a nacer...?

En Galicia de nuevo. Eso lo tengo clarísimo...

Quizá con el optimismo haya que hacer lo mismo que con la felicidad, el café de la mañana y el gin-tonic de la noche: equilibrar la mezcla para que no nos pasemos. Elena Pérez Pardo ya es uno de los nombres de la Galicia del futuro, ésa que, sin renunciar a los pinos acariciados por la lluvia o a los acantilados que pelean eternamente con el mar, ha comprendido que el tablero de juego es el mundo entero. Que su paté de percebes se pueda comer en Sudáfrica o en Nueva Zelanda es sólo un ejemplo de una forma de mirar hacia el horizonte. Mujeres como ella, que conocen los mapas para transitar ese país secreto que llamamos futuro, guardan en su legacía heredada la vacuna más fantástica: la que nos inmuniza contra la decepción.

"¿Quién sería el extraño que quisiera conocer un paisaje como éste? / Desde fuera, la isla es infini-

ta: / una vida resultaría escasa / para cubrir su territorio. / Desde fuera. / Pero Ítaca está dentro, o no se alcanza..."

MUY PERSONAL

Para vivir

'Las fábulas de amor del viejo marinero', de Ramiro Calle.

Para la ficción.

'La vida es bella', pero en versión original.

Para soñar.

El flamenco, de Camarón a Mercé.

Para volar.

El sur de Italia.

Para no perderse.

Los tonos ocres del otoño gallego.

Para el hedonismo.

Paté de percebes...