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En la estela de otras pioneras

Noemi Csaba, Carmen Rivas, Celia Pombo y Clara Álvarez son investigadoras del CIMUS // En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia las cuatro son el mejor ejemplo para que las pequeñas de hoy quieran ser las científicas del mañana

CIENTÍFICAS Noemí Csaba, desde la izquierda, Carmen Rivas, Celia Pombo y Clara Álvarez, las cuatro investigadoras en el CIMUS
CIENTÍFICAS Noemí Csaba, desde la izquierda, Carmen Rivas, Celia Pombo y Clara Álvarez, las cuatro investigadoras en el CIMUS

CHARO BARBA  | 11.02.2019 
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Noemi, Carmen, Celia y Clara. Aquí sólo figuran 4 pero hay muchas más que siguen la estela de las científicas pioneras y que en miles de laboratorios del mundo dedican su vida a una profesión que, hace muchos años, se creía que era sólo para hombres.

El día 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia y en toda España se organizan actividades para visibilizar la labor de las científicas y fomentar vocaciones en las niñas, que ayuden a eliminar la brecha de género en este campo. En este caso, las cuatro predican con el ejemplo.

A estas alturas a nadie le resulta extraño ya que una mujer esté al frente de un proyecto de investigación científico dirigido a mejorar la vida de las personas. Las cuatro mujeres que protagonizan esta página lo están y desarrollan su trabajo en el Centro de Investigación de Medicina Molecular y Enfermedades Crónicas (CIMUS), uno de los tres llamados Centros Singulares de Investigación de la Universidade de Santiago de Compostela (USC). Sus profesionales tienen reconocimiento internacional.

Las cuatro coinciden en que en sus respectivas especialidades hay más mujeres que hombres, pero la situación cambia cuando se trata de escalar en la carrera.

La húngaro-gallega Noemi Csaba recuerda que en su disciplina, Farmacia, tradicionalmente hubo siempre entre un 60 y un 70 por ciento de mujeres en la facultad y al llegar a la investigación "sí que cambia el porcentaje al hablar de los que llegan más lejos". Trabaja en diferentes proyectos de investigación con un objetivo común: buscar soluciones a determinados fármacos que serían muy eficaces si fuesen capaces de atravesar determinadas barreras, como pueden ser las mucosas.

En la misma línea está Carmen Rivas, que investiga cómo se defiende la célula del virus y cómo esta lucha puede conducir al cáncer. Con respecto al posible desequilibrio de género en su profesión, ella cree que hay más mujeres que hombres "en los escalafones más bajos". Después hay un momento en el que, si alguien se ha de sacrificar en una pareja, lo hace la mujer. De hecho, asegura que de todos sus alumnos que leyeron la tesis, los hombres "ya son jefes de grupo".

Clara Álvarez dice que, aunque "cada vez hay más jefas mujeres", cree que el que ellos lleguen más arriba es porque los objetivos "con los que te sientes feliz" son diferentes. "Los hombres, para ser felices, necesitan más el reconocimiento, los premios...", en cambio, y se pone ella misma de ejemplo, " a mí me hace muy feliz tener razón en un experimento, no los premios, que también", a pesar de que no son su meta. Lo que a ella la hace feliz actualmente es trabajar en varios aspectos relacionados con los tumores en hipófisis y tiroides.

En sintonía está Celia Pombo, que nunca sintió la desigualdad en su carrera y cree que la diferencia está en la "inteligencia emocional de cómo aborda un problema un hombre o una mujer; es lo que lo hace diferente". De lo que sí está convencida es de que este mundo está hecho "con mimbres de hombres", una sociedad adecuada hecha para ellos. Esta investigadora, que trabaja sobre estrés celular, es decir, en cómo la célula responde a esas agresiones, sólo tiene una espinita, y es que cuando tras su tesis se fue a Estados Unidos, donde ya estaba su pareja, le dijeron: "Te vas detrás de un hombre". Ella disculpa el exabrupto porque está segura de que la frase era para retenerla.

Ninguna de ellas sufrió discriminación de género en su trabajo, pero sí están de acuerdo en que hay un momento crítico para su carrera académica y es cuando toman la decisión de formar una familia. El problema llega, por ejemplo, durante una baja maternal. No pueden abandonar de todo su trabajo porque los resultados continúan su marcha, las diferentes convocatorias...

PREMIO WONENBURGUER Estas 4 profesionales siguen la estela de María Josefa Wonenburguer, a nombre de quien la Xunta creó un premio para reconocer a las mujeres científicas de Galicia, mujeres que supieron adelantarse a su tiempo y mostrarles el camino a muchas otras. También siguen los pasos de otras más actuales y reconocidas como María José Alonso, que recibió el premio Gallego en el Año 2013. En 2018 se convirtió en la primera mujer que recibió el galardón Founders Award, instaurado en 1982. Una mujer que, por cierto, pertenece al selecto club de los Gallegos del Año de El Correo Gallego, realiza sus investigaciones en el CIMUS y es la mentora de al menos una de las cuatro protagonistas de esta página.

Todas ellas son el mejor ejemplo para que las niñas de hoy quieran ser las científicas de mañana.