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Exposiciones y talleres son las otras caras de la Mobile Week

El foro tecnológico va más allá del debate o las charlas de expertos sobre cómo se presenta el futuro cotidiano digital // Se abre a una serie de actividades en las que los niños y los adultos presienten lo que será el devenir

Cuando dos personas cogen con una mano una de estas antenas y con la otra se tocan entre ellas, la ‘Máquina del Amor’ genera curiosos ruidos que cambian con la fuerza en el contacto - FOTO: Almara
Cuando dos personas cogen con una mano una de estas antenas y con la otra se tocan entre ellas, la ‘Máquina del Amor’ genera curiosos ruidos que cambian con la fuerza en el contacto - FOTO: Almara

ALBERTO MARTÍNEZ  | 28.11.2018 
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La educación, la economía, el futuro de las empresas o la tecnología protagonizan en los últimos días los debates de la Mobile Week Coruña, que esta tarde, a partir de las siete, se clausura en el Palexco con dos breves conferencias de Eduardo Aldao, sobre Tecnología e innovación financiera, y Elena Vázquez Cendón, sobre Tecnología y el compromiso social. El broche de oro lo pondrá la actuación de la gaiteira internacional Susana Seivane.

Pero la Mobile Week ha sido algo más desde su arranque, el pasado miércoles día 21. Talleres prácticos, demostraciones, visitas a centros tecnológicos, reuniones de bloggers comunitarios, o exposiciones de arte tecnológico también formaron parte de las 127 actividades programadas. Desde los niños hasta los mayores pudieron percibir en ellas lo que será el devenir de la humanidad inmersa en el mundo digital.

Durante la pasada semana hubo visitas guiadas al Centro de Procesos de Datos Integral del Gaiás, el llamado Corazón Digital del Galicia, y del Centro de Supercomputación de Galicia que alberga el segundo superordenador más potente de España, Finis Terrae II, en las que expertos explicaron su funcionamiento.

Por otra parte, en las aulas de los Centros para a mordernización e Inclusión Tecnolóxica de Santiago de Compostela, A Coruña, Abegondo, Betanzos y Sada, hubo talleres prácticos sobre la digitalización, la forma de tramitación de asuntos a través de la Administración Electrónica, de cuestiones tan naturales como iniciar en el manejo del teléfono móvil a las personas mayores, el cuidado de la salud a través de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la búsqueda de empleo a través de internet, o la reflexión para jóvenes de nuevos perfiles digitales.

No solo eso. Además, colegios profesionales, centros tecnológicos de la Universidade da Coruña, o el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (Muncyt), también participaron en demostraciones de la realidad virtual con la aportación de simuladores que permitían visualizar sus usos en diversos ámbitos como la educación, el turismo, la industria o en el sector textil, o su aplicación en demostraciones prácticas como la celebrada sobre la historia de las telecomunicaciones.

Hubo además talleres de robótica que sirvieron para actualizarse e intercambiar experiencias. Los escolares también disfrutaron con los organizados por el Centro de Investigación en Tecnológicas de la Información y la Comunicación en varios colegios herculinos. En el apadrinado por la empresa R, se celebraron charlas informativas destinadas a familias y docentes. El Colexio Profesional de Enxeñaría en Informática de Galicia en Expocoruña por su parte con una exposición de drones, realizó el del uso de tecnología con responsabilidad. Los Museos Científicos Coruñeses hicieron sesiones de cacharreo tecnológico, y el Muncyt organizó el de Campus vivo, sobre investigar en la universidad,

Y en el ámbito expositivo, el colectivo Papermoon (artistas con parkinson) presentaron "El arte de vivir con parkinson", con obras de diversos formatos como fotografía digital o poemas y gráficos realizados con aplicaciones de telefonía móvil.

Más palpables son dos obras tecnológicas. La llamada Environment Dress, de los gallegos María Castellanos y Alberto Valverde, es un vestido inteligente que mide la agresividad del entorno y cómo afecta a nuestro comportamiento grupal. Por otro lado, La Máquina del Amor, de Irma Vila y el colectivo Luthiers Drapaires, es un instrumento con dos viejas antenas, un enorme radiocassette que es el amplificador y una pequeña electrónica, que emite una escala de notas que cambia de frecuencia cuando dos personas se tocan más o menos con fuerza y cada uno toca una de las antenas.