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historia de leyenda

Fortalezas olvidadas en Galicia

Redondela promueve la creación de una asociación de concellos con castillos medievales que busca impulsar su recuperación y puesta en valor // En manos privadas la gran mayoría, no son visitables y abandonados a su suerte se caen piedra a piedra

A.ARNÁIZ • LUGO  | 03.05.2009 
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Los castillos, símbolos de la arquitectura feudal en Galicia, gozan de un especial atractivo que siempre ha avivado la imaginación y la fantasía de las gentes. En estos enclaves de leyenda, centros de la vida en el feudo, se protagonizaron historias de amor, odio, venganza y gestas heroicas. Hoy, devorados por la vegetación, desmoronándose piedra a piedra, el olvido y la ruina habitan en ellos.

En suelo gallego se asientan un buen número de impresionates fortalezas que conforman un rico y desconocido patrimonio. Un recurso ignorado, que podría ser muy rentable y elemento de atracción turística.

Y esta premisa es la que ha movido al ayuntamiento pontevedrés de Redondela, con un funcionario a la cabeza de la iniciativa, Xosé González, a promover la creación de la Asociación de de Concellos con Castelos, Fortalezas e Enclaves Históricos. A la convocatoria inicial asistieron 17 municipios y la organización ha enviado ya invitaciones a medio centenar de ayuntamientos para que se sumen a este proyecto de puesta en valor del patrimonio feudal gallego.

Recurso infravalorado

"Si Francia tiene una ruta de los castillos del Loira, ¿por qué Galicia no puede hacer algo similar?", plantea Xosé González.

Ante la demanda creciente de turismo verde y de calidad, para los impulsores de esta iniciativa, "los castillos y fortalezas medievales de Galicia son un recurso infravalorado que es preciso rescatar del olvido, rehabilitar y dar vida con ellos a un itinerario turístico gallego de fortalezas, un símbolo de nuestra historia".

La rehabilitación y puesta en valor de estos castillos es un problema complejo, ya que la mayoría de ellos están en manos privadas y "ni los cuidan, ni los comparten", señala un responsable de la Fundación Xosé Soto de Fión, en O Saviñao, ahora propietaria de la fortaleza de Doiras, en proyecto de recuperación.

En la gran mayoría de los casos de las fortalezas gallegas el principal problema es que están en manos privadas y sus propietarios se oponen a abrirlas al público, y mucho menos invierten en su mantenimiento. En este sentido, el de mayor eco ha sido el del castillo lucense de Pambre, en Palas de Rei, a cuyo propietario la Consellería de Cultura incoó un expediente sancionador por negarse a abrirlo al público, tal como le obliga la Ley para los Bienes de Interés Cultural.

Doiras, ejemplo en vías de recuperación

Atalaya emplazada en la sierra de Os Ancares, en los lindes con las tierras de León, fue una especie de faro vigía para controlar y defender los caminos de entrada a Galicia. Datada en el siglo XV, pertenece a la Fundación Xosé Soto de Fión, de O Saviñao, que trabaja en un proyecto para su recuperación y puesta en valor.

Pambre, una joya cerrada a cal y canto

Levantado a finales del siglo XIV por Gonzalo Ozors de Ulloa, se alza sobre un escarpado peñasco a orillas del río Pambre, en el municipio lucense de Palas de Rei. Pertenece al conde de Borraxeiros que lo mantiene cerrado a cal y canto, pese al expediente incoado por Cultura, por negarse a abrirlo al público.

Monterrei es una monumental acrópolis

Situado en el municipio ourensano del mismo nombre, este palacio-fortaleza, vigía de una encrucijada de caminos, tiene sus orígenes en el siglo XIV. Morada de linajes como los Zúñiga, Viedma o Fonseca, constituye la acrópolis fortificada más grande de Galicia. Visitable, se halla en un aceptable estado de conservación.

Lemos, bastión de los poderosos Castro

Levantado por la poderosa familia Castro en el siglo XIV, una impresionante torre de 30 metros de altura es el bastión del feudo de Lemos. Cedido por la casa de Alba, en la actualidad alberga un pequeño museo y es visitable. Forma parte, con el parador de turismo, del conjunto monumental de San Vicente del Pino.

Castro Caldelas, modelo de uso a seguir

Emplazado en un antiguo castro celta, en la villa ourensana de Castro Caldelas, su historia está ligada a los Condes de Lemos. Es un buen ejemplo de arquitectura militar defensiva. Restaurado en parte y visitable, se ha convertido en centro cultural y punto de atracción turística y de referencia en la comarca de Caldelas.

Andrade, atalaya devorada por la maleza

En el roquedal de Leboreiro, en Pontedeume, se alza esta impresionante fortaleza, un  símbolo de las revueltas irmandiñas. Levantado en el siglo XIV por Fernán Pérez de Andrade, es una impresionante atalaya de la comarca coruñesa de O Eume. La maleza devora sus  muros, que resisten al paso de los siglos.

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