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A. Franco Taboada: "El paseo marítimo fue un invento y ya no está de moda"

“La historia del arte, sobre todo de la pintura, ha ido siempre por delante de la historia de la arquitectura”

LUIS POUSA• SANTIAGO   | 23.11.2008 
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R.E.
El arquitecto Arturo Franco Taboada en el estudio de su vivienda en A Coruña
FOTO: R.E.

Arturo Franco Taboada (A Coruña, 1945; casado: dos hijos; arquitecto por la Universidad de Madrid; profesor titular de Dibujo en la Escuela de Arquitectura de A Coruña) hizo su tesis doctoral en la Universidade de Santiago, calificada con sobresaliente cum laude, sobre La evolución del espacio público en las ciudades, y es autor, entre otras, de la obra del Centro de Control de Túneles de Pedrafita, galardonada con el Premio de Arquitectura del Colegio de Arquitectos de Galicia en el año 2002. Recientemente, Franco Taboada ha ganado tres concursos de viviendas de protección pública en Galicia: dos en A Coruña, de 160 y 28 viviendas, y uno en Lugo, de 172 viviendas.

Franco Taboada está a punto de publicar un trabajo "que investiga sobre cómo la historia del arte, sobre todo la pintura, ha ido siempre por delante de la historia de la arquitectura. Por ejemplo, la pintura del Renacimiento sueña ciudades de mármol cuando todavía eran de madera. La historia de la arquitectura siempre la he seguido un poco como proceso de indagación y de apuesta por un futuro cuando la tecnología lo permitiera. Un caso muy significativo, la cúpula de Santa María de las Flores, en Florencia, de Brunelleschi, es un ensayo extraordinario de innovación sobre la cúpula semiesférica". En definitiva, añade, "los arquitectos deberíamos fijarnos mucho en los artistas y sus premoniciones. La arquitectura está atada a la servidumbre de la ley de la gravedad".

_ ¿Es fácil establecer de qué relaciones se trata?

_ Establecer los vínculos entre el arte y la arquitectura o entre ésta y la filosofía es complicado. En Einsenman he encontrado relaciones con filósofos como Derrida, Lyotard o Deleuze y con cuestiones como la teoría del caos o los objetos fractales. Hay también arquitectos que han mantenido relaciones con el pensamiento sociológico de, por ejemplo, Jean Braudillard, o matemático, de René Thom y las teorías de la catástrofe. Me estoy ocupando de estas cuestiones en algunos de mis trabajos.

_ Según algunos informes, las pérdidas de espacio público en Madrid y Barcelona son alarmantes. ¿Pasa algo parecido en las ciudades gallegas?

_ Hay un estudio del año noventa sobre La casa en España (Home in Spain), del noruego Per Svenson, al que tuve la fortuna de conocer, hecho para informar a los extranjeros con residencia en España. Había casi 3 millones de segundas residencias de extranjeros que estaban a 50 metros de línea de costa. En Galicia es un poco distinto: la población del interior se ha desplazado hacia las ciudades de la costa, y eso ha levantado inquietud y temor entre los políticos, de ahí la ley de los 500 metros. Estamos ante una gran conurbación que recorre toda la costa gallega, con un tratamiento urbano de las ciudades que no establece una separación clara entre espacio público y espacio privado. Sin embargo, ese desplazamiento permite que las villas del interior puedan respetar su cascos antiguos.

_ ¿Eso ya se está haciendo?

_ Aquellas villas tenían su centro histórico y se rodearon de edificios de mucha altura en los años setenta y ochenta, y ahora lo están reconsiderando. El otro día estuve en un congreso de medioambiente en Vigo, y me llamó la atención comprobar que A Coruña se está quedando atrás respecto al tratamiento urbanístico que está teniendo Vigo -una ciudad topográficamente bastante hostil, por su perfil orográfico, a los espacios de encuentro-. Lo están haciendo muy bien, alargando todos los espacios del peatón y pavimentando con un granito extraordinario García Barbón, Rosalía de Castro y toda la zona de apertura al puerto. Están invirtiendo mucho dinero. En A Coruña las infraestructuras de tratamiento de los espacios públicos están muy abandonadas, como si existiera cierta desidia. Eso tampoco pasa en Santiago donde, ya en los tiempos en que Xerardo Estévez era alcalde empezó a preocuparse por esas cuestiones, lo está haciendo bastante bien.

_ ¿Qué papel han jugado en ello los planes de urbanismo?

_ Son pocas las ciudades en Galicia que tienen plan de urbanismo. En A Coruña se hizo con cierto retraso y a toda velocidad. Cuando se hacen los planes a toda velocidad se acaban olvidando del centro histórico y a partir de ahí se empieza a perder el mapa genético de la ciudad. Los cascos históricos de nuestras ciudades, al igual que las europeas, están llenos de mensajes de la memoria de nuestro pasado, incluso de advertencias. Decía Aldo Rossi, que hizo algunos proyectos en Galicia con César Portela, que las ciudades son como campamentos tanto de vivos como de muertos. Hay que analizar las ciudades en su propio crecimiento, para no perder su personalidad. Lo que los alemanes llaman la reconstrucción crítica, que hicieron con Berlín.

_ ¿Qué es la reconstrucción crítica?

_ El análisis de la intervención en la ciudad a través de capas que controlen las escalas y las proporciones de los momentos históricos. En Alemania hay numerosos casos, como la reconstrucción de Hamburgo después de la guerra, o en Holanda, la de Rotterdam. Ciudades que fueron completamente arrasadas en la contienda, y han sido recuperadas mediante procesos de reconstrucción crítica, en los que se analizaron los lugares para no perder aquellas trazas, aquellas perspectivas, que eran los puntos de referencia, y trabajar ahí. La pérdida del alma de nuestras ciudades es la pérdida del atractivo y del interés que puede tener para la gente que nos visite. Cuando vas a una ciudad, lo que te interesa ver es el centro histórico. Las barriadas nuevas no le interesan a nadie.

_ ¿Qué opina de la Ley de Protección del Litoral?

_ En Galicia tenemos la suerte de llevar un cierto retraso respecto a lo que pasó, por ejemplo, en la costa de Levante, donde a partir del año 65 comienza ese proceso de depredación tan impresionante. Que, sin embargo, sirvió para desarrollar la economía española y configurar una oferta turística muy fuerte; de hecho hoy en día nuestros hoteles son los mejores de Europa. La Ley de Protección nos viene muy bien en un momento que aún no se ha quemado toda la costa gallega y coincide con la crisis económica y el cambio climático. También ya ha pasado de moda el tema de los paseos marítimos, una invención política para gastarse los dineros del Feder.

_ ¿A qué se debe esa actitud crítica del Colegio de Arquitectos con las Normas do Hábitat?

_ Porque encarece un poco el coste de la vivienda. Es más generosa en la superficie obligatoria respecto a los normas anteriores, y eso hace que las viviendas se encarezcan. Estamos trabajando en los concursos que ganamos para construir viviendas de protección oficial en Lugo y A Coruña, y conocemos el problema tanto de la normativa técnica como de las Normas do Hábitat. La vivienda pública que se está haciendo en Galicia es de mucha mejor calidad y más generosa en el espacio que la privada.

_ Pero eso es bueno, ¿no?

_ Eso es muy bueno. Aunque se ha producido una invasión de visados de proyectos a toda velocidad para adelantarse a esas normas, la gente debe saber, como ha dicho muy acertadamente la conselleira Teresa Táboas, que esas viviendas no tendrán las dotaciones ni el tratamiento ni las utilizaciones que tendrán las viviendas que se hagan cumpliendo esas normativas.

_ ¿Usted está de acuerdo con las Normas do Hábitat?

_ Sí, porque son normas para mejorar la habitabilidad.

_ ¿La Ley del Suelo debe ser retocada otra vez?

_ Se produce todo a una velocidad de vértigo. La Ley de Protección del Litoral plantea un entendimiento distinto por parte de los ayuntamientos. El acercamiento de la población gallega a la franja costera lleva consigo el peligro de que las ciudades pierdan su identidades, por tanto, hay que impedir que eso no se convierta en una conurbación como Los Ángeles; hay que lograr una distinción muy clara entre espacio público y espacio privado. Eso implica una responsabilidad de todos los planes de urbanismo, planes que en muchos casos aún no existen. Además, ese eje atlántico se unirá, a no muy largo plazo, con Oporto, y se producirá lo que los franceses llaman una blue banana, perceptible de noche por la luminosidad que emitirá esa franja.

_ ¿La arquitectura de autor tiene futuro?

_ Es hija de un momento que ha terminado afortunadamente, aunque no se producirá de forma abrupta. La crisis ayudará a terminar con ese glamur de una visión un tanto paleta, independientemente de la categoría de los arquitectos que hay. A partir de 1992 en España han intervenido 12 premios Pritzker de arquitectura; algunos los han conseguido después de sus trabajos en España, que ha sido con Alemania un laboratorio de experiencias. Tras las primeras experiencias, los políticos, incluso locales, empiezan a fijarse en que un arquitecto extranjero con sello de marca vende políticamente, pero eso provocó también que los arquitectos de aquí participasen en los grandes concursos y empezasen a emerger figuras españolas de carácter internacional, y que la arquitectura española sea conocida y reconocida internacionalmente. Nuestros dirigentes políticos y económicos ya se han empezado a fijar en que en España hay arquitectos muy interesantes que también pueden hacer esas obras

_ ¿La arquitectura es responsable del urbanismo que se ha hecho en este país?

_ No, el arquitecto es un peón del juego político y bancario; del poder económico y del poder político. La mayor parte de los arquitectos en España están especializados en edificación. Hay pocas oficinas en España que hagan urbanismo, y esas oficinas son las que, con las orientaciones del poder político y las sugerencias del equipo redactor de los planes urbanísticos, se lo guisan y se lo comen. Luego lo que hacen los arquitectos es, una vez que se tienen las ordenaciones urbanísticas, trabajar en pequeñas partes de ese planeamiento. Por mucho que se diga que la buena arquitectura tiene que dialogar con el entorno, cuando se actúa sobre un edificio, es decir, sobre piezas aisladas, eso es muy complicado.

EL PERFIL

"Escribo sobre el Berlín de los 20"

¿Qué supuso para usted el teléfono móvil?

Pues una gran solución. El primer teléfono móvil que tuve fue un Sony, que era como un paquete de tabaco, pero a lo bestia, muy pesado, con un brazo articulado. No me acuerdo exactamente de la cifra, pero costaba un montón. De aquella había muy pocos móviles, pero a mí me venía muy bien para trabajar. Yo hablo poco por teléfono, no me gusta enrrollarme.

¿Y el PC portátil?

También soy de los iniciáticos en ese tipo de tecnologías. Empecé con ordenadores fijos, luego me pasé a los portátiles y al sistema operativo Windows, pero me he cambiado al sistema operativo Macintosh, porque tiene unos programas para móviles, pequeños vídeos, etc., mucho mejores.

¿Con qué frecuencia va al cine?

A las salas de cine voy muy poco, veo mucho cine en mi casa porque tengo una pantalla panorámica. Me interesa mucho el cine, pero menos por los efectos especiales y más por su literatura, por investigar el alma humana. Caso de la obra del director chino Wong Karwai (Happy Together, In the Mood for Love, 2046) o Lost in Traslation, de Sofía Coppola.

¿Y al teatro?

Al teatro voy muy poco porque aquí hay muy poco. Cuando estoy en Madrid voy a ver alguna cosa.

¿La arquitectura es arte?

Hombre, no toda la arquitectura es arte. Habría que distinguir entre, digamos, la arquitectura de la construcción de consumo y la arquitectura propiamente dicha. La construcción de consumo, como pueden ser los miles y miles de viviendas que se están haciendo en la actualidad, tiene poco valor arquitectónico. Son piezas de un consumismo necesario, obviamente. El derecho a la vivienda forma parte de la Constitución y siempre ha preocupado a los gobiernos, por lo tanto la cobertura de esa necesidad inmediata y primordial de los ciudadanos, añadida a la velocidad y al vértigo con los que se están haciendo, la exime de la responsabilidad de considerar que eso es arquitectura. Así que la arquitectura es arte, pero no tanto, y está muy condicionada por los aspectos capitalistas de la propia creación; está muy relacionada con el coste. Desgraciadamente, la gran arquitectura necesita mucho dinero.

¿Qué preferencias musicales tiene?

En general me gusta la música. Me interesa el jazz, Ray Charles, Duke Ellington; la música brasileña, Toquinho y otros grandes; también la música clásica y estas orquestaciones o recreaciones nuevas, el chillout.

¿Le gusta viajar?

Me gusta viajar más de lo que lo hago, por las dificultades que tiene compaginarlo con el trabajo. Ahora estoy escribiendo una novela que se desarrolla en el Berlín de los años veinte. Berlín todavía tiene en su ambiente el peso histórico de su pasado. También estoy escribiendo una pequeña novela en marcha sobre la piratería del siglo XVI.

¿Qué está leyendo?

Pues obras que guardan una relación con el Berlín de los años veinte, con lo que fue el ascenso del nazismo, y con la piratería en América.