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LUIS HERNANDO DE IARRAMENDI ABOGADO Y PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN IGNACIO LARRAMENDI

“La fundación no acepta donativos de nadie que no lleve nuestro apellido”

Abogado, experto en derechos de propiedad industrial e intelectual, preside la Fundación Ignacio Larramendi, fundada por su padre en el año 1986. Esta tarde se desplaza a la capital de Galicia para presentar, a las 19.00 horas en el Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, la obra galardonada con el XIV Premio Internacional ‘ex aequo’ Luis Hernando de Larramendi de Historia del Carlismo: Hijos del Trueno.La Tercera Guerra Carlista en Galicia y el norte de Portugal, cuya autoría corresponde al profesor vigués Alfredo Comesaña

FOTO: Ignacio Larramendi
FOTO: Ignacio Larramendi

MARÍA ALMODÓVAR SANTIAGO   | 30.09.2016 
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Don Luis, la entidad que preside no tiene ánimo de lucro y apuesta, entre otros, por proyectos de investigación relacionados con el carlismo. ¿Por qué?

Es una fundación patrimonial, y con sus rentas y réditos realiza las actividades. Fue instituida por mi padre, fundador de la Mapfre moderna y presidente de honor. Con todos sus derechos de jubilación, en lugar de repartirlos entre sus nueve hijos, constituyó esta fundación, que es rica y que tiene, por así decirlo, unos hijos pobres. El fin es que cada uno se gane la vida con su trabajo.

Entonces en esa fundación hay varios capítulos fundamentales: uno de pura beneficencia, a la que dedicamos una parte de nuestro presupuesto anual, que está en torno a 400.000 euros; otro, el impulso de proyectos de digitalización de archivos y preservación del patrimonio ­histórico, bibliográfico y documental de España, Portugal, Iberoamérica y Brasil.

Tenemos una empresa filial que se llama Digibís, ganadora del concurso de la Amtega (Axencia para a Modernización Tecnolóxica) y ahí llevamos a cabo, sobre todo, la creación de bibliotecas ­digitales y virtuales.

Luego hay una tercera parte, donde se habla de la promoción de estudios históricos en relación con la influencia en la sociedad española del carlismo.

Hábleme del Premio Internacional Luis Hernando de Larramendi de Historia del Carlismo.

En él concursan investigadores de todos los lugares del ­mundo y el jurado está constituido por ­personalidades no solo de España, sino de otros países, algunos son ganadores de otras ediciones del premio. Esta es la número ­catorce. Y desde el pasado 1 de septiembre está abierto el plazo de admisión de proyectos para la decimoquinta edición.

De hecho, al libro que van a presentar hoy en Santiago lo galardonaron con 6.000 euros. Se trata, precisamente, de la primera monografía de la Tercera Guerra Carlista en suelo galaico (1872-1876). ¿Qué cualidades valoraron para concedérselo a su autor, el profesor Alfredo Comesaña?

Debe tener interés en su contenido, solvencia en la ­capacidad y trayectoria de quien lo presenta.

En él valoramos que la influencia del carlismo en Galicia hasta ahora nadie la había estudiado. De hecho, tuvo una trascendencia bastante notable y no se destaca porque se dice que la Tercera Guerra Carlista se produjo solamente en Valencia, Navarra y ­Cataluña.

El libro -claro, yo lo digo desde el orgullo de haber visto cómo se ha creado algo que yo he apoyado- cuenta con una documentación exhaustiva, una redacción magnífica, con un aparato de citas extraordinario, con una profundidad en cuanto a la historia. Además, es un reflejo de la sociedad gallega, un retrato sociológico de la época absolutamente extraordinario. Cuando se empieza a leer, cuesta dejarlo, a pesar de que aparentemente un libro de historia resulte denso.

El carlismo fue una fuerza importante en la política española. ¿Qué queda de él, del genuino, tras fragmentarse?

Nuestra fundación no es política, lo era porque la constituyó mi padre en honor a la figura de mi abuelo, que fue secretario general del Partido Carlista en tiempos del pretendiente don Jaime de Borbón. Y entonces nosotros lo que estudiamos puramente es la cosa histórica. En el momento actual, creo que hay pocas cosas.

¿Cree que a los carlistas fueron tomados verdaderamente en serio, don Luis?

Como sabes, desde la época romana está acuñada la frase "¡Ay, de los vencidos!". Por eso mi familia decidió que hubiera un premio que esclareciera lo que había supuesto el carlismo para la sociedad española porque, naturalmente, como siendo vencidos, estaba siempre oscurecido.

E incluso caricaturizado...

Efectivamente. Sobre ese aspecto, el profesor Alfredo Comesaña incide bastante en su libro. En Galicia el carlismo esta caricaturizado. Y él hace un análisis sociológico importante que realmente desmonta esa consideración desde el punto de vista de la aportación de datos, del estudio serio, documentado y científico.

Me llama la atención que para formar parte del patronato de la fundación hay que llevar el apellido De Larramendi.

Siempre se ha pensado que las fundaciones podían ser un tingladillo para quitar impuestos, para hacer cosas raras... Pero mi padre, que era un hombre muy especial -en fin, a uno siempre le gusta hablar de su padre, sobre todo cuando cree que era una persona excepcional-, decidió que los miembros del patronato llevasen el apellido. Nosotros no aceptamos donativos de nadie que no lleve el apellido. Con lo cual, los miembros del patronato no ­pueden resarcirse ni siquiera de los gastos que incurren en el empeño de su misión.

Nosotros podemos hacer proyectos conjuntos con otras instituciones, pero siempre que aportemos lo mismo que el resto.

Sobre todo teniendo en cuenta que la independencia económica es uno de los principios de la ­Fundación Ignacio Larramendi.

Sí, no estar esperando el favor, por llamarlo de alguna manera, de la Administración permite hacer lo que se considere sin estar sometido a presiones.