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El futuro nace en las aulas y los laboratorios

LUIS POUSA   | 20.12.2010 
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NADIE SABE MUY BIEN ni el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, dio más explicaciones, de dónde saldrán los 200 millones de euros que serán dedicados al Plan Galego de Investigación, Innovación e Crecemento para 2011. Una cuantía para la que no hay ninguna partida prevista en los Presupuestos de la comunidad autónoma para el próximo año.

Que el anuncio lo hiciera el presidente en el Parlamento el día anterior (miércoles) a que el colectivo de investigadores universitarios, unidos bajo el rótulo Precarios-Galicia, saliese en manifestación a la calle, en señal de protesta porque casi el 95 % de ellos se ha quedado sin las becas que les permitían seguir investigando, ha sido interpretado como una declaración oportunista e intencionada, destinada a debilitar la fuerza de la manifestación, antes que a ofrecerles garantías de continuidad.

Por lo que ha trascendido, lo que pretende Feijóo con el nuevo Plan es reorientar el rumbo del trinomio investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) hacia una mayor participación de la empresa privada y una menor participación del sector público, situándose en un reparto equitativo del 50%.

Aparte de lo que esa nueva redistribución puede afectar al colectivo de investigadores becarios, la Universidade de A Coruña sería la que saldría peor parada de las tres universidades gallegas, por los problemas que encuentra para conseguir colaboración privada.

En general, las empresas privadas, todavía reacias a implicarse en los proyectos de I+D+i, apenas sí dedican recursos a la investigación básica, y se centran en aquellos investigaciones que pueden favorecerlas en el menor tiempo posible. Además de eso, las especializaciones de cada universidad condicionan la captación de recursos privados, sobre todo en favor de aquellas investigaciones que son consideradas estratégicas por las propias empresas y los mercados en los que compiten.

Esa es la razón por las que las universidades de Santiago y Vigo tienen una mejor situación de partida. Particularmente la segunda, que ha encontrado en las ciencias del mar una veta repleta de oportunidades para el I+D+i.

En una época donde la integración vertical y la gestión centralizada, consustancial a una tecnología relativamente estable, ya no es la repuesta eficiente para mercados y tecnologías volátiles, lo que se impone es la coordinación horizontal que proporcionan las redes de conexiones entre empresas distintas. Y es gracias a éstas, recuerda Robert Tornabell, ex decano de la Esade Business School, que las empresas pueden retener "la focalización y la flexibilidad necesarias para alcanzar un proceso de innovación continuada".

Eso es precisamente lo que lleva haciendo desde hace un tiempo la Universidade de Vigo, que nunca podrá agradecerle suficientemente lo que en su momento hizo por ella Caixanova y Julio Fernández Gayoso.

Dada su mejor situación, es comprensible que su rector, Salustiano Mato, haya apoyado el borrador del Plan Galego de Investigación, Innovación e Crecemento que prepara la Xunta. Sin embargo, el rector olívico sabe que el volumen de recursos que se baraja no permite hacerse grandes ilusiones, por lo que, en realidad, el grueso de la investigación importante quedará a expensas de los recursos que cada universidad sea capaz de captar en las instituciones europeas.

Salustiano Mato, que fue director general de I+D+i con el Gobierno bipartito, es consciente de que para acceder a los fondos del programa europeo 2007-2013, resulta imprescindible que Galicia tenga un plan de I+D. El programa de la UE dispone en estos momentos de 300 millones de euros para investigación, a la espera de que sean captados por las empresas. Sin embargo, la experiencia confirma que éstas malamente son capaces de presentar por sí solas los correspondientes proyectos. Por este motivo, ya se llevan perdidos casi 2.000 millones de euros en los últimos veinte años.

En consecuencia, de lo que se trata es de que las empresas se sirvan de las universidades gallegas para captar recursos comunitarios destinados a proyectos de investigación.

El hecho de que el Campus del Mar, pilotado por la Universidad de Vigo, en el que participan las otras dos universidades gallegas e implica a Galicia y el norte de Portugal, haya sido declarado de excelencia internacional de ámbito regional europeo, es un espaldarazo a su labor docente e investigadora. El sello de CEI le supone al Campus do Mar una ayuda de 5,3 millones de euros.

No obstante lo anterior, el Gobierno que preside Feijóo haría muy mal en despreciar la investigación básica en las universidades gallegas. Recientemente, Walter Laqueur, director del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington, reconocía, por escrito, que "el poder, en el mundo actual, tiene sus raíces en las aulas y laboratorios de las instituciones y centros de enseñanza".

EL CAMPUS DO MAR ABARCA A PORTUGAL

••• El Campus do Mar, capitaneado por la Universidade de Vigo, implica a las otras dos universidades gallegas (la de Santiago y la de A Coruña), al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Instituto Español de Oceanografía (IEO), así como a cinco universidades portuguesas. Lo que conforma un conglomerado de más de 3.000 investigadores. Todas esas instituciones formarán parte del Consello Rector.