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Galicia camina cara al sol y dobla su poder fotovoltaico en solo un trienio

Roza los 50 megavatios tras dispararse un 13.600 % desde 2015 la potencia para autoconsumo // La Xunta duplica ayudas para crecer un 30 % este año

Instalación de paneles fotovoltaicos para autoconsumo realizada por EDF Solar  para la empresa Ibáñez en Mos
Instalación de paneles fotovoltaicos para autoconsumo realizada por EDF Solar para la empresa Ibáñez en Mos

SANTIAGO RIVEIRO   | 27.01.2020 
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No en lo ideológico ni en lo político, afortunadamente, pero sí en materia de renovables, Galicia camina cara al sol. La energía fotovoltaica ha pasado de ser una anécdota a experimentar un fuerte desarrollo, especialmente en el último trienio, en el que más que ha duplicado la potencia instalada. No tanto por la conectada a la red, que subió apenas de los 19,3 megavatios (MW) en 2016 a cerrar el año pasado en los 20,8, sino por el positivo impacto del Programa de Fomento do Autoconsumo que impulsó la Xunta y que facultó que, a pesar de que el recurso solar está a muchas horas de luz e irradiación de comunidades como la andaluza, se disparó en ese mismo periodo el poder que permite generar electricidad propia un 660 % -y un 13.600 % frente a 2015- hasta los 27,4 MW. Este nuevo amanecer permite que la comunidad figure hoy con 1.600 instalaciones y totalice 49,2 MW muy distribuidos por toda la geografía gallega.

La Consellería de Economía destaca que en 2019 fueron 600 las puestas en marcha con una ayuda de 4,39 millones de euros que movilizó 10,5 en inversiones para instalar 7,73 nuevos megavatios. El Inega echará el resto en el año en curso, pues casi duplica su apoyo hasta 7,4 millones con los que espera sumar otros 15 MW y superar los 16 millones movilizados en total. La mayoría de subvenciones (3,5 millones) será para empresas y municipios, seguidas de las familias (2) y el sector agroganadero (1,9).

El área que lidera Francisco Conde apunta que es "una fuente de energía muy competitiva, autóctona e inagotable", muy accesible para la ciudadanía y replicable y fácil de instalar en los sectores residencial e industrial.

Desde la Unión Española Fotovoltaica indican que "las perspectivas de desarrollo para el autoconsumo en Galicia son muy buenas", debido a que cada vez más pymes apuestan por el autoconsumo con paneles, tanto en la industria como en el mundo agrícola. Además de reducir su impacto climático y elevar su sostenibilidad, logran "importantes ahorros en su consumo eléctrico y el gasto energético asociado".

Beneficios que también comienzan a exprimir los hogares y, en especial, comunidades de vecinos, gracias al autoconsumo compartido, por ejemplo en bloques de viviendas, que vierten a la red eléctrica sus excedentes.

Acudimos al lucense Juan Castro-Gil Amigo, vicepresidente de la Fundación Renovables, para consultarle si, con el sol que tenemos, estas instalaciones salen aquí a cuenta. "No es verdad que tenga pocas horas de luz Galicia", explica, pues "dependiendo de la localización oscila entre las 1.700 y 2.280 horas de sol, mucho más que en buena parte del continente, donde la energía fotovoltaica genera gran parte de la electricidad consumida por belgas, alemanes y en otros muchos países".

Persigue Castro-Gil erradicar esta "cantinela habitual hace unos años de los que pretendían enterrar la energía solar", pues "la realidad es bien distinta". Como la Xunta, defiende que "hoy producir energía fotovoltaica es la manera más barata de producir electricidad que existe".

"Sin ninguna discusión" nos responde sí a la pregunta de si en Galicia la solución pasa más por el autoconsumo -y la rebaja en la factura mensual asociada- que en la venta de electricidad. "Ya en el ámbito rural y empresarial se está activando en Galicia como la pólvora", alega, y cada día se activan en nuestra comunidad "decenas de instalaciones de autoconsumo para granjas o naves industriales, consiguiendo ahorros elevadísimos que abaratan, en muchos casos más de la mitad de sus consumos eléctricos".

Ve una prueba en que algunas de las compañías instaladoras más importantes de España se encuentran en Galicia.

En cuanto a los hogares, aduce el vicepresidente lucense de Fundación Renovables que "una instalación de autoconsumo en Ourense se amortizaría casi al mismo tiempo que en Madrid, y 1,5 años más tarde en A Coruña, dependiendo del consumo del usuario". En cualquier caso "los ahorros son enormes".

Vaticina Castro-Gil que "donde vamos a empezar a ver una progresión exponencial de la fotovoltaica doméstica es en el autoconsumo colectivo en los bloques de viviendas y nuevas figuras que el derecho comunitario está instaurando como comunidades energéticas" que están a la vuelta de la esquina y harán que "ya nadie se pregunte eso de si la fotovoltaica es rentable o no, igual que ya no nos cuestionamos si es útil un smartphone".

Antonio Cordonié, delegado en Galicia de la Asociación de Productores de Energía fotovoltaica (Anpier) apunta a que existe "un número significativo de proyectos en Galicia y si no hay más, fue más por decisiones administrativas del pasado que por voluntad de los promotores". Augura que veremos llegar plantas medianas alrededor de pueblos "generando electricidad para autoconsumo colectivo de sus vecinos, como en muchos sitios del norte de Europa con menos sol que aquí".

 

VALORACIONES

Juan Castro-Gil Amigo

Vicepte. Fundación Renovables

"Galicia fue una localización compleja para el desarrollo de proyectos por decisiones delpasado que impedían instalar plantas", alega. De 2010 a 2018 se perdió "una década de impulso a las renovables". "Por fortuna" todo cambió y el futuro de la fotovoltaica es brillante, "y Galicia no será una excepción".

Antonio Cordonié

Delegado en Galicia de Anpier

Indicó que aunque es difícil prever cuánta potencia se puede alcanzar, "el Gobierno de España muestra que la previsión es que en 2030 haya casi 10 veces más fotovoltaica, y eso va a venir no solo de las megaplantas en la meseta y en el sur", sino de un autoconsumo donde una Galicia sin carbón tendrá cabida.