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La Guardia Civil cree que Sara miente y que no fue agredida

En la casa no se encontraron restos de sangre de la mujer // Su marido reconoce haber pegado a Antonio José Rivas Gey, con quien dice que la sorprendió en la cama // El acusado está localizable y hoy declarará en el juzgado

REDACCIÓN • SANTIAGO   | 25.09.2009 
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GALLEGO
En el telefonillo aún son visibles restos de sangre que dejó Antonio José al pedir auxilio a los vecinos
FOTO: GALLEGO

La versión ofrecida por Sara C.C. sobre la presunta agresión de la que acusa a su marido, José Antonio Santiago, en la madrugada del pasado domingo en A Pobra, se desmorona. Fuentes de la investigación confirmaron a EL CORREO GALLEGO que otorgan más credibilidad a lo declarado por el agresor que a lo que sostiene la mujer, a la vista de las pruebas y de los testimonios.

Y es que la Guardia Civil no da credibilidad a la denuncia de malos tratos que, por otra parte, no le consta, e incluso asegura que en la vivienda no se encontraron restos de sangre de Sara, sino solo de Antonio José Rivas, el hombre que, según ella, la acompañó esa noche a casa y que intentó defenderla de la supuesta agresión de su marido.

Es más: la Guardia Civil no descarta que, con las pruebas y testimonios existentes en la actualidad, si Sara presentase una denuncia de malos tratos por lo ocurrido el domingo, pudiese incluso ser acusada de un presunto delito de denuncia falsa.

Frente a la versión que ofrecieron Sara y Antonio José Rivas, en el sentido de que éste la acompañó a casa y que, una vez allí, su marido, José Antonio Santiago, los agredió a ambos, la versión de éste es que, cuando él llegó a casa, sorprendió a su mujer y a Antonio José en la cama. Santiago reconoce que a él sí lo agredió, pero niega haberle puesto la mano encima a Sara.

Localizable, pero escondido

En cuanto a las sospechas de Sara de que su marido esté en paradero desconocido, la Guardia Civil lo niega: "Está localizable y colaborando con los agentes y hoy mismo comparecerá ante el juez, que decidirá si lo envía o no a prisión".

En este sentido, José Antonio Santiago dijo a este diario que está "escondido en casa de un amigo porque estoy amenazado por la familia del hombre al que agredí". Añade que "el pasado lunes, cuando iba por la calle, horas después de quedar en libertad con cargos, Rafa, el hermano de Antonio José, me encañonó con una pistola. Él iba en el coche y, al verme, dio un frenazo y me apuntó con la pistola por la ventanilla", relata. Santiago asegura que no denunció esta presunta amenaza, pero que "la Guardia Civil ya lo sabe". Dice que Antonio José "estuvo en la cárcel y pertenece a un clan muy peligroso. Sé que irán a por mí. Tengo la mano rota y no me atrevo ni a salir para ir al médico".

Al respecto, Rafa Rivas, hermano de la víctima, niega que hubiese amenazado a José Antonio Santiago con una pistola.

Santiago señala que fue consciente de lo que había hecho, "tanto, que enseguida fui a despedirme de mi hijo, porque sabía que lo que hice podría costarme la cárcel". Respecto a la relación con su esposa, señala que "desde hace tiempo estaba liada con varios hombres y nuestra relación ya estaba tocada. Mis amigos me decían que abriese los ojos, que me estaba engañando".

Por su parte, Sara estaba citada ayer a declarar ante el juez, pero no pudo hacerlo al no poder estar presente su abogada.

Por lo que se refiere a su seguridad, la Guardia Civil dice que "se le está aplicando el protocolo de malos tratos, a pesar de que, al menos ante la Guardia Civil, no los denunció y de que existe la posibilidad de que no fuese agredida el domingo por su marido. En este sentido, se les está prestando asistencia psicológica y servicio de vigilancia".

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LA VERSIÓN DEL AGRESOR

"A él sí le di; a ella no la toqué"

José Antonio Santiago, el marido de Sara, señala que la madrugada del pasado domingo, "habíamos dejado a nuestro hijo en casa de una amiga, pues íbamos a salir a tomar algo cuando ella acabase de trabajar en el bar donde es camarera, porque A Pobra estaba en fiestas. A las cuatro de la madrugada fui a buscarla y estaba borracha, bailando con Antonio José. Se lo recriminé y, cuando me despisté, ambos habían desaparecido".

"La busqué durante horas por la villa y no la encontré. A las seis de la mañana me fui a casa a cambiarme para ir a trabajar. Fui a nuestra habitación y no estaba. Tampoco estaba en la del niño. Fui a otra estancia y vi un bulto en la cama. Me tendí sobre ella para hablarle y fue cuando descubrí que los dos estaban en la cama, desnudos", continúa explicando.

Santiago reconoce que le pegó "ocho puñetazos en la cara" a Antonio José y que "le agarré por los genitales", pero asegura que Sara "salió de la casa desnuda, envuelta en una sábana" y que "a ella no la toqué". "A él sí que le pegué; lo reconozco y estoy arrepentido de ello. Debí haberme dado la vuelta; pero me cegué". Estoy dispuesto a pagar por lo que hice, pero no por lo que no hice", dice.

Respecto a las contusiones que presenta la mujer, que incluso tiene un pie escayolado, Santiago sostiene que "esas heridas se las produjo al caerse en el bar y hay testigos". El agresor añade que "yo no tengo antecedentes. Es cierto que en enero se presentó una denuncia contra mí, pero fue una vecina, por el ruido de un altercado con mi mujer en casa. Sara nunca me denunció por malos tratos. En cuanto a la causa que dicen que tengo pendiente por agredir con un machete a un hombre hace cuatro años, es falso; le di un empujón y se abrió la cabeza al caer. Esa causa creo que ya está anulada", señala .