El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Galicia | galicia@elcorreogallego.es  |   RSS - Galicia RSS

Indiferencia gallega ante la modernidad ambiental de los tranvías

Unas 35 urbes europeas del tamaño de Vigo, A Coruña o Santiago tienen instalado este sistema de transporte

Ejemplo de tranvía o metro ligero  - FOTO: Xosé C. Fernández
Ejemplo de tranvía o metro ligero - FOTO: Xosé C. Fernández

ALBERTO MARTÍNEZ  | 20.01.2020 
A- A+

Las urbes gallegas son pequeñas en comparación con las grandes ciudades del continente, pero similares a otras europeas que disfrutan de una movilidad calmada. Es decir, en las que los peatones caminan sin soportar el tráfico denso, humos, contaminación, y se desplazan en caso de necesidad en un transporte moderno, sostenible medioambientalmente y eficaz al tener mayor capacidad de viajeros. Los llamados metro ligero, o tranvía eléctrico en el sentido clásico, ya que ambos son unos conceptos similares.

Unas treinta y cinco ciudades continentales del tamaño de Vigo o A Coruña, e incluso algunas similares al que tiene las de Santiago de Compostela, Ourense y Lugo, ya disfrutan de ese medio de desplazamiento, utilizado al día por miles de personas. Sin ir más allá en España, se puede aludir como ejemplos el caso de Granada y Vitoria, en los que viajan diez y ocho millones de viajeros, respectivamente, y solo rondan el cuarto de millón de habitantes aunque otras once urbes más pobladas también lo disfrutan.

¿Está perdiendo Galicia el tranvía de la modernidad? Es una cuestión que deben resolver los políticos. En 2006 se dieron los primeros pasos en la búsqueda de su implantación en las dos grandes urbes. Después se unió el proyecto de la Capital de Galicia. Tenía un coste por kilómetro (en el que se incluía una unidad de transporte) de 12 a 15 millones. Pero llegó la crisis y seis años más tarde se desistió por la austeridad implantada entonces.

Aún así, hay que recordar que la propia Xunta de Galicia, en un comunicado reconocía en 2011, cuando se comenzó el trámite de las consultas ambientales y un año antes de tomar la decisión de guardar los tres proyectos, que una de sus prioridades era la mejora de la movilidad urbana y metropolitana mediante un "transporte público colectivo, eficiente, moderno y ambientalmente sostenible, como el metro ligero". Un modo ferroviario, señalaba, que "por su mayor capacidad y sostenibilidad intrínsecas, se trata de una solución que hay que considerarla en todo caso".

El futuro medioambiental está sin duda en el metro ligero. Una vez instalada la infraestructura, lo más costoso del proyecto, con un mantenimiento adecuado permitirá que dure muchas décadas. Hay que recordar la experiencia habida el siglo pasado en las ciudades de Vigo, A Coruña, Pontevedra y Ferrol, con sus tranvías ruidosos que nada tienen que ver con los actuales, rodando en algunas de ellas durante más de 60 años por los mismos carriles. Un dato, los 6,3 kilómetros de vía instalada, incluida la catenaria, en A Coruña entre 1997 y 2002 para el turístico costaron unos 10 millones de euros al cambio.

La diferencia con un autobús, por muy ecológico que sea -eléctrico, híbrido o de gas- se centra en que salvo que lleve remolque no pasa de 50 plazas, mientras que el tranvía, o metro ligero actual, se articula en módulos en los que en cada uno de ellos entran los mismos viajeros. Y lo habitual son cinco. Con una plataforma exclusiva circulan don presteza y quitan turismos de las ciudades.

En suma, existe una versatilidad para tener una capacidad suficiente maniobra en cuanto a la oferta según el número de pasajeros de cada línea se vaya incrementando hacia el futuro. Algo que está ocurriendo ya en trece ciudades españolas, donde el subir a estos tranvías, en los que se puede llevar una bicicleta y es más accesible el carrito del bebé, tie cada vez más aceptación.