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PRESIDENTA DE ADIF

Isabel Pardo de Vera Posada: “Mi generación ha perdido oportunidades que sí han tenido ellos por nuestra generosidad y la ausencia de políticas igualitarias”

Isabel Pardo de Vera Posada
Isabel Pardo de Vera Posada

CARMEN PRIETO SANTIAGO   | 18.08.2019 
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Acaban de celebrarse e­lecciones municipales, con cambios significativos en muchos municipios. ¿Considera que para mejor?

 He tenido la suerte de contar siempre con una respuesta muy positiva por parte de todos los ayuntamientos con los que ADIF mantiene relaciones institucionales. La lealtad ha sido mutua y, en muchos casos, llegando a la complicidad e incluso el afecto. Estoy segura de que será igual con los equipos de gobierno que se vayan formando. Adif es una entidad pública y tiene un firme compromiso con los ciudadanos, por lo que nuestros valores fundamentales son la transparencia y el diálogo. Este debe cuidarse, además, para que sea especialmente fluido con los ayuntamientos, que son las administraciones más cercanas a la gente.

¿En qué medida influye una nueva etapa municipal en la vida de los vecinos?

 El Ayuntamiento tiene una influencia decisiva en la vida de sus vecinos y es, como decía, la administración inmediata. En Galicia hay más de 300 concellos que comienzan su nueva legislatura afrontando grandes retos como, por ejemplo, el declive poblacional, que sitúa ya a nuestra comunidad en un censo similar al de 1972 y con más de 250 consistorios perdiendo vecinos.

Por razones tan poderosas como esta, es imprescindible dar a los municipios la relevancia que merecen, tanto a los que pierden como a los que ganan población, aunque estos no lleguen a compensar, como he dicho, la despoblación de los primeros. Mantener expeditos los canales de comunicación entre administraciones es como mantener limpios los cauces de la circulación sanguínea o fenecerá la vida en un órgano tras otro. Es indispensable trabajar de manera conjunta: en Adif, el derecho a la movilidad de las personas es la prioridad en cualquiera de las actuaciones que llevamos a cabo. Particularmente, el Oeste del territorio peninsular exige una sensibilidad especial por sus particularidades, si de verdad estamos convencidos de la igualdad de oportunidades entre españoles, vivan donde vivan.

Las mujeres tienen cada vez más protagonismo en todos los ámbitos. ¿Lo percibe usted en su profesión?

 Si nos ceñimos al ámbito ferroviario, se puede hacer una distinción entre la presencia femenina, en general, y la presencia femenina en determinados perfiles profesionales: hasta las últimas décadas del siglo pasado, la presencia femenina se limitaba casi exclusivamente a puestos administrativos; poco a poco se fueron incorporando mujeres con titulación superior, en áreas como la jurídica, financiera y de Recursos Humanos. Un ejemplo significativo sería la primera promoción de mujeres maquinistas: llegaría en 1980, cuando el acceso al cuerpo dejó de ser exclusivamente militar. Sin embargo, en puestos operativos o como ingenieras, el despegue no se produjo hasta la primera década de este siglo XXI, que fue cuando yo accedí a mi plaza. Se partía prácticamente de cero y por eso, nuestra presencia se hizo notar mucho, pero un 14 por ciento de mujeres sigue siendo una tasa muy baja. Tan baja como el número de puestos directivos ocupados por mujeres en las grandes empresas de este país.

El avance es continuo pero demasiado lento, y es una cuestión que se evidencia en todos los ámbitos. No estoy orgullosa, necesitamos más compromiso y políticas públicas, y en eso estamos. Está plenamente estudiado y evidenciado que la competitividad de la economía pública y privada mejora sustancialmente con la igualdad y la diversidad.

Todavía se escuchan muchas quejas sobre las dificultades que deben superar frente al teórico dominio de los hombres, ¿qué hace usted para superarlos?

 El sector ferroviario español es un buen ejemplo de esta situación, ya que se diseñó con evidente "vocación" de ser un continente de empleo masculino. De forma generalizada, las mujeres estuvieron vetadas en las compañías por un mecanismo directo de discriminación: la exclusión justificada con criterios de capacidad, exclusividad y fuerza. Estas tres características son las principales manifestaciones que han legitimado históricamente el discurso de los hombres para excluir a las mujeres del empleo ferroviario, más allá de ser la base de los argumentos clásicos de la división sexual del trabajo.

En Adif, hemos pactado de forma unánime con sindicatos y actores de la empresa las medidas para mejorar la conciliación familiar a finales de 2018. Son pioneras en la Administración pública y así se ha reconocido. Soy completamente partidaria de la conciliación como responsabilidad compartida entre hombres y mujeres: mi generación ha perdido oportunidades que sí han tenido ellos por nuestra generosidad y la ausencia de políticas igualitarias, como el permiso de paternidad obligatorio.

Siempre recuerdo a Machado cuando decía que "cuando examinamos la obra hecha, casi siempre vemos que no hemos conseguido lo mucho que habíamos intentado". Pero seguimos.

En Adif, desde 2005, año de su creación, las mujeres han pasado de ocupar el 12 % de los puestos directivos a superar el 20 %. Y en cuanto al máximo órgano de decisión de la empresa, el Consejo de Administración, la evolución ha sido positiva, al pasar de un 15 % en 2005 a algo más del 40 % actual.

Un tema recurrente es el que se refiere a los problemas de conciliación familiar y flexibilidad en el trabajo, ¿cómo lo ve?

¿Se lo preguntaría al presidente de Adif si fuera un hombre? [ríe] Es cierto que fuerza física y cualificación son barreras que los avances tecnológicos-industriales y educativos han ayudado a derribar en gran medida en las últimas décadas, pudiendo realizar de forma objetiva los mismos trabajos, hombres y mujeres.

El problema es que la desigualdad de género parte de una base cultural, educacional. Vivimos con infinitos sesgos que lo evidencian y que separan injustamente a hombres y mujeres desde la cuna. De ahí, hasta que llega la ausencia de conciliación hay un largo camino perfectamente construido para la desigualdad.

Por ello Adif ha puesto en marcha ambiciosas medidas de conciliación laboral, como la flexibilidad horaria o la reducción de jornada. Además, hemos iniciado otros programas pioneros en relación al ritmo de avance general. Hemos ido más allá del estricto cumplimiento legal, por ejemplo, implementando el reclutamiento dirigido, como el proyecto de mentorización orientado no solo a la igualdad de género, sino a la diversidad en su amplitud, reforzando la formación como pilar estratégico. El seguimiento de estas acciones y su eficacia nos dirá si estamos haciendo el esfuerzo necesario.

¿Cree que este es el siglo de las mujeres, liberadas, sin complejos, triunfadoras?

La mujer nace libre, sin complejos y con pleno derecho a triunfar, como el hombre. El problema, como decía, es la base cultural y la educación patriarcal que recibimos, que nos convierte en seres inferiores y, por ello, vulnerables, el 'segundo género'. Este siglo es el que está dando mayor visibilidad a esta realidad desigual: son muchos los movimientos que, en España y todo el mundo, lo están evidenciando. Administraciones y gobiernos tenemos que estar a la altura de este clamor social y ser pro activos. En eso estamos.

Hablamos incluso, de entrar en una fase de revisión de las medidas de conciliación existentes, como las centradas en la reducción de jornada por maternidad: desde el momento en que de forma mayoritaria ha sido la mujer la que se ha acogido a esas reducciones, se produce un desequilibrio que ha desvirtuado el éxito inicial de la medida con efectos como una relación directa entre maternidad tardía y empleos precarios que ya es evidente en toda Europa.

Porque para hablar de mujeres triunfadoras en el aspecto laboral, es necesario abordar el tema de la maternidad de forma prioritaria. La maternidad coincide de manera general con la edad en que debería producirse el despegue profesional de la mujer. Esta pérdida de oportunidad es irreparable, ya que como todos sabemos son puertas que se abren en contadas ocasiones. La consecuencia es evidente: se consagra a los niveles directivos más altos a una mayoría abrumadora de hombres, incluso cuando en los puestos técnicos haya cada vez un mayor porcentaje de mujeres. Ni siquiera la modificación de conductas sociales como tener menos hijos y a una edad cada vez mayor, han tenido un impacto suficientemente significativo en esta situación.

 

¿Cree que, como indica una reciente encuesta, los jóvenes de hoy vivirán peor que sus padres?  Desde la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil y la dictadura en España, es evidente que el bienestar ha sido creciente, aunque las distintas crisis económicas, políticas y sociales de este siglo y el anterior han condicionado a generaciones de jóvenes. Hay que trabajar para revertir sus efectos negativos, quedándonos con lo bueno.

En ADIF, tenemos el gran reto y la gran oportunidad: hay una edad media del trabajador alta, muy por encima de la media, y en los años siguientes, se va a producir el relevo de su activo más importante, las personas.

Evitar que se produzca una brecha generacional dentro de los equipos es un desafío complejo, pero aplicando las medidas certeras, puede lograrse un doble efecto: la integración de ambas generaciones y la incorporación plena de la mujer, en todos los niveles de igualdad.

El entorno es favorable: estamos en plena transformación digital y los jóvenes contribuirán, sin duda, a esa transformación rápida y eficiente.

¿En qué orden de preferencia situaría familia, profesión, estudio, relevancia social o amigos?

La familia es mi prioridad, incluyendo a mis amigos.

En cuanto a la formación, ha sido crucial en toda mi trayectoria; y me sigo formando cada día.

¿Alguna persona tuvo influencia en momentos clave de su vida?

Por supuesto, mis padres, pareja, hermanos, abuela materna..., son parte de lo que soy. Y qué decir de mis hijos...

 Dentro de sus responsabilidades profesionales, ¿en qué proyecto está centrada ahora mismo?

En la enorme responsabilidad que supone encabezar al equipo de Adif, el gestor de infraestructuras ferroviarias, clave en cualquier ámbito económico y social que determine nuestro futuro.

Es un privilegio ser un actor determinante en el desarrollo de este país, y por eso, el equipo que conformamos Adif -del que solo soy una pieza más- estamos volcados en garantizar el éxito de esta oportunidad única que el Gobierno depositó en nosotros.

¿Cuál es el mejor consejo que recibió y de quién?

En realidad, son varios consejos que podría sintetizar así y aplico a todas las facetas de mi vida: que el miedo a sufrir no sea un lastre en tus oportunidades vitales; no podemos olvidar que solo somos dueños de nuestro presente.

En Adif, desde 2005, año de su creación, las mujeres han pasado de ocupar el 12 % de los puestos directivos a superar el 20 %

 

La mujer nace libre, sin complejos y con pleno derecho a triunfar, como el hombre

 

La competitividad de la economía pública y privada mejora sustancialmente con la igualdad y la diversidad