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Martín Ferrand: “Estoy orgulloso de pelear por esta profesión”

"A Adolfo Suárez le sobraban audacia y valor pero le faltaba formación"//"No tengo talento, sino perseverancia. A la postre es lo único que lo sustituye con eficacia"

POR ENRIQUE BEOTAS  | 22.01.2011 
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Manuel Martín F­errand es un maestro de periodistas, pero, por encima de todo, es un hombre libre

Manolo Martín Ferrand ha sido mi maestro. No sólo agradezco sus años de paciencia y excelentes consejos, sino que lo admiro por su desbordante talento, coherencia y por ser el autor de los más grandes inventos en la prensa, radio y televisión de nuestro país. Sabe bien este periódico de la generosidad y humildad de este grande del periodismo. A Martín Ferrand se le quiere en esta casa, se le respeta y se le reconoce. Me recuerda siempre Rey Nóvoa, periodista desde la cuna hasta el epitafio, que a Manolo debemos leerlo atentamente, porque a los maestros hay que admirarlos desde la dignidad y rebatirlos con talento. Concluye mi director que, sólo de esta manera, coronaremos con éxito el camino de la libertad.

Manolo no sólo es grande por su calidad literaria, excelencia en el análisis, sentido de la ironía y pulso informativo, sino porque, además, es un perfecto administrador de tiempos, posee capacidad de innovación y está en el profundo conocimiento de los medios. Por si fuera poco, es uno de los más firmes defensores de la libertad de entre quienes transitamos por los medios y los tendidos...

"Merece la pena dejarse la piel por la libertad, que es hija de la de los demás. No se puede ser libre rodeado de esclavos. Lo que nos esclaviza es la esclavitud ajena."

¿Fuiste siempre libre?

De mi padre recibí la lección de la libertad, es lo que me ha permitido estar en esa prédica todos los días de mi vida.

¿La clave?

Estar dispuesto a pagar lo que haya que pagar por ella.

¿Es tu meta más difícil?

Y la más cara, porque exige coherencia, un valor que está desapareciendo de nuestra sociedad.

¿Es más esclavo el oprimido que se cree libre...?

Como bien decía Prisciliano, obispo gallego que lo fue de Ávila y murió en el martirio en Francia, existen los tiranos porque previamente existen los esclavos.

La verdad, Manolo, comenzar esta conversación por el Apocalipsis me atrae tanto como el contoneo de una cintura a esas horas en que la madrugada mata el sentido común...

Es que necesito ser libre como el respirar, es algo metabólico. Hay quienes tienen otra constitución orgánica y necesitan servir. Hay quienes precisan de un tirano para poder vivir...

El eterno "¡vivan las cadenas!"

Que no es anecdótico, sino que continúa presente.

¿No te habrás pasado a la tropa de los pesimistas?

En absoluto. Al ir creciendo en nuestros niveles educativos, hemos dado un salto cualitativo.

¿Hacia dónde?

Hacia la libertad, que es también hija de la cultura y del conocimiento.

¿Eso es por nuestros educadores?

La degradación que padecemos en la enseñanza tiene que ver con el conciliábulo del poder para retrotraer las libertades. Una sociedad de cuarenta y seis millones de personas libres y preparadas es de muy difícil gobierno...

Especialmente si son como tú...

¿Y cómo soy yo, hermoso?

Alguien que siempre ha incomodado al poder...

Es la prueba del nueve. Si en un estado democrático no tienes el mismo número de protestas procedentes de la izquierda y de la derecha, es que lo estás haciendo muy mal. La libertad es una e indivisible, como decía don Salvador de Madariaga.

¿Tu mayor orgullo?

Haber peleado siempre por la libertad de esta profesión.

Pese al basurero de la italianización, el oficio continúa vivo. Lo demuestran todos esos jóvenes que mantienen la imprescindible mirada afilada, aquélla que desmenuza la realidad a partir de los hechos, la que sólo poseen quienes saben articular una sencilla frase en la que sujeto y predicado contienen todo un mundo... Y para llegar ahí, nada mejor que fijar como referencia la trayectoria de Martín Ferrand. Basta con leer su columna diaria en ABC, el benemérito periódico que dirige con sabiduría su alumno dilecto...

"Ya era hora de que un emblema del periodismo español como ABC volviese a tener un director. Bieito Rubido es poseedor de ese liderazgo de los grandes directores que han hecho historia en la historia del periodismo."

¿Qué tal te sientes dirigido por quien dirigiste?

Bieito es uno de los tíos con más talento para este oficio. Fíjate que ha sido capaz de dirigir La Voz de Galicia sin mayores quebrantos, que es una cosa que no le ha pasado a ninguno en la historia.

Es que no es lo mismo trabajar para un Rey que te da la vida que para otros que se la beben...

Como diría Baura, el de Cedeira hila tan fino que muchas veces me da por pensar que ni siquiera hay hilo. Tiene tesón y capacidad. Con él, ABC resurgirá, y lo hará lleno de dignidad...

Se ha presentado a nuestra cita enfundado en su loden, bufanda al cuello, sin alardes, desplegando rigor intelectual, escepticismo y pudor. Su mano izquierda dibuja en el aire trazos de sufrimiento y estoicismo. No, definitivamente no se lo pone fácil a la vieja dama. Ni siquiera está dispuesto a darle una sola oportunidad a ese enemigo de la calidad de vida que es el teléfono móvil, siempre dispuesto a dinamitar nuestro paseo under der linden... Quien piense que el periodismo ha muerto, que lea a Manolo... "Beotas, no tengo talento, sino perseverancia... A la postre es lo único que lo sustituye con cierta eficacia. ¡Es una evidencia!"

La evidencia es que el trabajo es cosa buena, es lo mejor de la vida... Pero la vida es perdida trabajando en campo ajeno...

¿Y eso...?

Porque unos trabajan de trueno y es para otros la llovida...

Una de las veces que me castigaron en TVE, me pusieron a hacer programas de entretenimiento. Traje a Atahualpa Yupanqui, el autor de esas Coplas del payador perseguido que me has recitado. Antes de empezar el programa, me preguntó: "¿Sabe Franco que soy rojo...?" Le contesté: "Siento dañar su vanidad, señor Yupanqui, pero posiblemente Franco no sepa ni siquiera que usted existe..."

Me contó Alberto Cortez que el "indio Yupanqui" era un hombre soberbio y entregado a las "lolitas".

Le aclaré que a la hora de cantar en aquella televisión no importaba la condición del cantante: "En España - le precisé- todos los cantantes son rojos desde siempre".

Yo iba más por lo que denuncia el poema...

Curioso: le pregunté también por eso mismo.

¿Qué te dijo?

"No puedo contestarle porque todas las escribí borracho..."

Quienes le seguimos diariamente nunca sabemos lo que nos va a dispensar, algo que, en un país que pide el carné a la hora del cruasán, es todo un lujo. Usa un español sobrio, perfectamente clásico, forjado en la claridad de las ideas. El de la calle Juan Flórez ha sido creador y fundador de más de un centenar de publicaciones, de unas cuantas emisoras de Radio, director de periódicos (Diario de Barcelona, Nuevo Diario...) En el 62 creó el informativo Matinal y, diez años después, un clásico como Hora 25. Además, ha sido fundador y director general de Antena 3 Radio y Antena 3 TV...

"Matinal fue un bonito intento de hacer radio. Yo tenía veintidós años... Fue el primer informativo de radio importante en una época en la que había que enviar los contenidos a censura. Trabajé con gente maravillosa y siempre con la inspiración de Antonio Calderón".

El padre de González Ferrari...

Hay cosas que nunca acaban de heredarse...

¿Y Tomás Martín Blanco...?

Que en gloria esté...

Fue una institución...

Y tanto. Hacía la parte radiofónica. Tampoco podemos olvidar a redactores como Ignacio Amestoy o Rafael de la Torre y otras ayudas esenciales como la de Raúl Matas.

¿Naciste aprendido?

Aprendí de reportero que todas las noticias son locales.

Curiosa teoría...

Lo aprendí por necesidad, por aquella censura tan estricta...

Los de pueblo sólo entendemos con ejemplos...

Para dar en el 63 la noticia del magnicidio de Kennedy, me las tuve que ingeniar ante la censura. Dije: "Ha producido gran consternación entre los madrileños las noticias que llegan sobre el asesinato del presidente..." Todo tiene su cara local, Beotas, ¡no lo dudes...!

¿Y Hora 25?

La radio de noche había muerto, aunque, cuando empecé en el medio, era al contrario: los programas estelares eran nocturnos. Era uno de mis sueños, así que, me dispuse a convencer al entonces director de la SER, Eugenio Fontán.

No sería fácil...

Me decía que no habría publicidad en radio porque esa hora le pertenecía a la televisión. Yo fui perseverante y Fontán hizo un acto de fe...

¿El balance?

Una experiencia profesional muy importante y un éxito tremendo. Más del sesenta por ciento de la publicidad de la cadena se concentró en esas horas.

Continúa siendo la referencia...

Porque fue la pionera en crear una estructura informativa descentralizada. De ahí salieron las nuevas estrellas de la radio, desde la información y no desde el espectáculo...

Por ejemplo, García...

Venía del diario Pueblo, tenía una importante experiencia y habíamos trabajado juntos en televisión. Aprendí muchísimo de él.

¿Y Manolo Alcalá...?

Demostró su inmensa condición de reportero. Era un hombre con poca formación, pero con un instinto como no he visto en otro.

¿El Primero de la mañana fue el intento de sacarte la espinita?

Ahora no te entiendo, hermoso...

Demostraste que con el castigo te crecías...

Cuando nos pusimos a trabajar para sacar adelante Antena 3 de Radio, me decían que era imposible hacer una radio generalista a través de la FM. Ésta había venido siendo una banda exclusiva para la radio fórmula. Luchábamos contra esa forma de entender que la calidad de sonido sólo se exigía para la música y demostramos que no era así. Sabíamos bien que la fidelidad en la palabra también sería bien valorada...

Fue una radio sin imposiciones ni controles políticos...

Esa idea la habíamos empezado en el año 66, al hilo de la Ley Fraga. Fue el espíritu con el que montamos El primero de la mañana, que tenía una provocación casi erótica, para ponerse las pilas desde bien temprano.

Por allí pasaron muchos nombres polémicos...

De los que también he aprendido mucho. El propio Antonio Herrero, de no haber muerto, habría sido la máxima estrella...

¿Y qué me dices de Luis Herrero? Salió de esa misma hornada.

Luis es un gran despilfarro, porque tiene talento, pero se ha dedicado a hacer el chimpancé en la política.

¿No hay forma de someterte?

A las personas no se las puede someter, se diga lo que se diga.

Te puedo dar una lista de tipos sometidos...

Se somete quien ya lo estaba antes. Cualquier hombre con voluntad de ser libre es irreductible. Se pondrá un rato debajo de la mesa o mirará hacia otro lado, pero el germen de la libertad es indestructible.

Hablando de libertad: ¿Adolfo Suárez fue el más sutil?

Le sobraban audacia, valor y fuerza, pero le faltaba formación. Fue traicionado por todos los que estuvieron a su lado.

¿Leopoldo Calvo Sotelo fue el más lejano?

Sencillamente, el mejor parlamentario.

¿Felipe González fue el más maquiavélico?

Por una parte, protagoniza la estampa más vergonzosa del poder democrático en los últimos dos siglos de vida española. Fue la institucionalización del terrorismo de Estado... Pero, por otra, es la figura fundamental para asentar la democracia. Sin la victoria socialista, la Transición no se hubiese culminado.

¿Le pones adjetivos a Aznar?

Es el hijo de un periodista que fue una excelente persona. Tuvo una primera legislatura eficaz, en la que no cumplió ninguno de los principios básicos de su programa. Luego tuvo una segunda legislatura faraónica, enloquecida, con bodas imperiales. Ahora, por cierto, no está sabiendo cumplir el retiro.

¿Zapatero?

Es la consecuencia de la concupiscencia partitocrática, un personaje de Yo, Claudio. Siempre ahí, agazapado, como haciéndose el tonto, y... De repente salta para hacerse de nuevo con el poder...

¿De Rajoy?

Rajoy es, exclusivamente, el oportunismo del poder. No creo que llegue al gobierno. Ya lo vaticinó el New York Times.

¿Ni siquiera me vas a reconocer que últimamente ha cambiado esa expresión de susto que se gastaba?

En un momento de la vida española como el que estamos viviendo, hay un acto democráticamente i­nevitable, se gane o se pierda: la moción de censura.

¿Por qué no la hace?

Porque antepone su interés personal de candidato al interés de la nación. Los políticos que operan desde un fundamento no ético, especialmente si son de la derecha, me producen una gran desconfianza.

¿Quién ganará entonces...?

El primero de los dos partidos que cambie de candidato.

¿No podría acabar Rajoy de presidente por debacle del contrario?

Nunca he ejercido de gallego profesional. Hasta en eso voy por libre. Mi padre, que era un boticario muy gallego, cuando llegamos a Madrid, abrió una farmacia en la calle Infantas. ¡No veas la cantidad de gallegos que aparecían evocando tiempos pasados!

Ahora te he perdido...

Pues que mi padre, pese a todo, no siempre conseguía recordar esos tiempos. Desconfío del gallego profesional. Convertir algo tan hermoso como ser gallego en oficio y de ahí... A pedir limosna... Me resulta repugnante.

¿Tu verdad?

No tengo una verdad, sino un montón: el amor, la amistad, el compromiso... Todas ellas forman ese paquete de verdades que te hacen vivir con alegría y dignidad.

¿Conciliaste el arte con los medios?

Radio, prensa y televisión son femeninas, versátiles y fecundas. El arte es masculino, porque es la potencia de la que se deriva todo lo demás. Seguramente es el único sustituto de la fe, pues proyecta lo más noble y profundo que el individuo tiene

¿Y la gastronomía?

Es civilización, porque es el único pecado que no puede ser solitario. El hombre, que empezó dándole un bocado a un conejo recién muerto por necesidad, ha terminado comiendo un conejo desestructurado sin sentir ya esa necesidad. El hombre, gracias a la gastronomía, se convierte en algo más que en un "yo", se convierte en un "nosotros"...

Has hecho de todo...

Es que me levanto temprano...

¿Lo fundamental en tu vida?

Rosalía. Desde el principio me entendí muy bien con ella. Está tan loca como yo y nunca ha puesto mala cara. Hemos cambiado de residencia no sé cuantas veces desde que nos casamos. Hemos vivido en París, Barcelona o Pamplona. Y hemos hecho miles de cosas distintas. Rosalía y yo no somos dos personas, sino una sola.

¿Por qué huyes de la "vida social"?

Por ese mecanismo de defensa que siempre tenemos los tímidos.

Tienes pocos amigos en la política...

Así es, y entre los empresarios también. Cuando cenas con los de un banco concreto, al día siguiente eres menos libre. En cincuenta años de oficio no llegarán a cinco o seis los políticos con los que he cenado. Quizá esa actitud me haya dado una proyección de altanería que, desde luego, está muy lejos de mi ánimo.

¿La enfermedad te ha cambiado?

Ha sido un ejercicio de humildad muy formativo. He aprendido a disfrutar de la vida.

Siempre disfrutaste...

Pero desde la enfermedad lo hago el doble. Antes me tomaba un vaso de vino y era sólo un vaso de vino. Ahora me sabe a algo absolutamente grandioso.

¿Fue un cataclismo?

La primera vez estuve un mes en la UVI. Cuando la enfermedad te aplasta, sólo te salva, desde mi posición no creyente, la voluntad de los médicos. Te encuentras tan pequeñito, viendo cómo se van apagando los aparatos de otros enfermos, cómo las enfermeras bajan el tono de voz... Te das cuenta de que todo es efímero, de que hay que aprovechar hasta el último aliento.

¿Y la vieja dama?

Forma parte del ritual. Si fuésemos eternos, seríamos insufribles. ¡Somos inaguantables durando unas pocas décadas...!

Siendo aún muy joven me dijo Emilio Romero: "Nunca llame maestro de periodistas a nadie que no quiera jubilar anticipadamente..." Hoy, a mis cincuenta y cinco años, no me cabe duda de que hay un maestro de periodistas. Se llama Manuel Martín Ferrand, un tipo al que ni siquiera un día, aún muy lejano, le podrán jubilar, porque su obra sigue siendo el ejemplo incontestable del periodismo exacto, libre, culto y civilizado.

MUY PERSONAL

Para leer.

'A sangre y fuego', de M­anuel Chaves Nogales.

Para escuchar.

Mozart.

Para pensar.

Voltaire.

Para ver en vivo.

'Los intereses creados'.

Para ver en pantalla.

'Bienvenido, Mister Marshall'.

Para siempre y por siempre.

Sin duda Rosalía, la mujer de siempre.