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Nemesia, la abuela lectora de la Ribeira Sacra cumplió 107 años

Está encamada por achaques de la edad y ya no puede sostener los libros que la apasionaron de joven texto: Ángel Arnáiz

Nemesia, con la novela que le dedicó Ana Lena, junto a su hija  - FOTO: M.L.S
Nemesia, con la novela que le dedicó Ana Lena, junto a su hija - FOTO: M.L.S

24.11.2019 
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El pasado martes, día 19, Nemesia Fernández, la abuela lectora de la Ribeira Sacra que vive en Aguasantas, en el concello lucense de Pantón, cumplió, nada más y nada menos, que 107 primaveras. Todo un récord de longevidad.

Aunque ahora ya no lee y está encamada por los achaques, es todo un símbolo y ejemplo de cómo la lectura puede ser un canal que ayuda a mantener el cerebro activo y un aliciente para vivir.

Ahora son sus familiares y algunos amigos los que le leen esas historias noveladas de amor, fantasía, espionaje e intriga que tanto la apasionaron desde joven y también le recitan poesías, otro género literario de su gusto.

TATARABUELA. Además de estar de enhorabuena por esos 107 años recién cumplidos, también ha alcanzado este mes la categoría de tatarabuela, ya que su bisnieta Miriam Quiroga acaba de ser madre. La superabuela lectora, además de dos hijos (uno ya fallecido), tiene cinco nietos y seis bisnietos y ahora un tataranieto. Con este feliz acontecimiento, Nemesia tiene con ella a cuatro generaciones de la familia. Un hecho cada vez más raro, en una Galicia que se vacía y se queda sin gente, sobre todo las provincias más rurales de Lugo y Ourense.

Según relatamos el pasado año por estas fechas, por su 106 cumpleaños, Nemesia todavía mantenía viva esa gran afición, convertida en pasión, por la lectura. Pero una serie de achaques la acabaron postrando en la cama meses atrás y le impiden ya leer. El tiempo, demoledor, no perdona y se acaba llevando nuestras fuerzas y nuestras ilusiones.

COMO UN ROBLE. Recordaba hace un año Ermitas, la hija con la que vive Nemesia en Pantón, que su salud era de hierro y "estaba como un roble". Comentaba, no sin orgullo, que nunca había estado enferma y tan solo la ingresaron cinco días en el hospital por una diverticulosis y fue operada también de cataras cuando andaba por los 80 años.

La gran pasión de esta centenaria, ya desde moza, del tiempo en que llevaba el ganado a pastar a los prados de la aldea, es la lectura, según cuenta su hija.

Su padre, un emigrado a Cuba, y un cura párroco, Don Tomás, fueron los estímulos que tuvo Nemesia para engancharse a ese mundo mágico de fantasía y aventuras al que nos traslada la lectura con nuestra imaginación, como si fuese un viaje a otra dimensión, relataba su hija Ermitas. Y es que a esta abuela se la puede etiquetar como una lectora empedernida. Pese a su edad, mantuvo intacta hasta hace un año escaso esa sana y entretenida afición, leyendo con deleite a diario en su sillón preferido en la cocina de la casa, frente a un amplio ventanal.

El Ayuntamiento de Pantón la homenajeó hace cuatro años con un diploma que la distingue como "a mellor e maior lectora do municipio". Nosotros diríamos que de la Ribeira Sacra. Nemesia es todo un ejemplo a imitar y los reconocimientos son merecidos.