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Escritora

Noela Lonxe:"Respetar a todos nos lo inculcó mi abuelo, Gerardo Fdez. Albor"

‘Pan de bruja’ es la primera novela de esta gallega que vive en San Francisco, “una historia fantástica contemporánea basada en la rica mitología y folclore gallegos: mouras, santa compaña, lavandeiras, trasgos y, claro, meigas, todo ello englobado en una marcada temática de empoderamiento de la mujer, matriarcado y feminismo, tan patentes en la cultura pagana gallega desde tiempos inmemoriales”

Noela Lonxe - FOTO: Diego López Curros
Noela Lonxe - FOTO: Diego López Curros

MARÍA ALMODÓVAR SANTIAGO   | 18.09.2019 
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Noela, si no vivieras alejada de tus raíces, ¿crees que esta novela hubiera surgido? Te lo pregunto porque escribes "como antídoto contra la morriña" y tu apellido artístico es 'Lonxe', toda una declaración de intenciones, con esa 'x' gallega.

Esta novela no existiría si no hubiese estado lejos. Cada día, me sentaba enfrente del ordenador y me conectaba con mis recuerdos de Galicia, cosa que disfrutaba muchísimo. Además, la costa californiana es muy parecida a la nuestra. Muchas veces, paseando, o conduciendo, veía un paisaje que podría haber visto aquí y lo grababa en mi memoria para poder reproducirlo con mayor fidelidad. Diría que un país se retroalimentaba del otro en mi proceso creativo.

En cuanto al nombre de autor, mi apellido de casada es Long (Fernández-Albor Batallán es muy difícil de explicar en los EEUU, así que me lo cambié al casarme). Sigo haciendo el chiste malo de que me cambié un apellido muy long, por el apellido Long. Después, cuando llegó la hora de decidir cómo firmar la novela, me tomé un poco de licencia poética con la traducción de mi apellido estadounidense al gallego, ya que sería longo, no lonxe. Pero, como tú bien dices, Lonxe tenía más significado para mí.

'Pan de bruja' es tu primera novela. ¿Por qué este título? ¿Hay meigas?

El título es bastante literal, en el sentido de que, aunque las protagonistas no se autodenominen de esa manera, son mujeres poderosas que alteran los elementos a su voluntad y se comunican con los animales y criaturas del Alén. Pan, porque también tienen una panadería.

En esta historia, te adentras en la búsqueda de la verdad. ¿Qué verdad?

La verdad en su sentido más quimérico, y, al mismo tiempo, la búsqueda más simple. ­Autoconocimiento, aceptación.

Mujeres que viven sin miedo son las que aparecen en tu libro, así como mouras, lavandeiras... Parece que la cultura pagana siempre fue muy feminista.

Sí y no. Una de las cosas que quería hacer con este libro era reinterpretar algunos personajes femeninos del folclore gallego, como por ejemplo, las meigas, a las que se solía culpar de casi todos los males de las aldeas. O las mouras, que solían describirse como criaturas pasivas y encantadas, a la espera de un chico que las ayudase. O se retrataban como seres poco fiables, que presentaban pruebas difíciles y consecuencias nefastas para los mozos que erraban; o para sus esposas, que a menudo eran las que lo echaban todo a perder por su codicia o falta de inteligencia. A veces, sin embargo, eran mouras formidables, capaces de mover piedras gigantes. Yo encuentro esta última vertiente la más fascinante, y las quería describir bajo esa luz. Como seres cuasidivinos. ­Heroínas.

Completa, por favor, esta frase: "Si el mundo estuviera dirigido por mujeres..."

... sería territorio desconocido.

¿Crees en las casualidades, Noela?

Sí. Pero también creo en las sincronicidades.

¿Dirías que a medida que pasa el tiempo valoras más Galicia? ¿Qué es lo más extrañas de tu tierra?

Definitivamente, valoro más Galicia, en especial desde que tuve una hija. Lo que más extraño de Galicia es la sensación de seguridad... ¡y sus playas!

Pero bueno, vives en un ­lugar fantástico y asombroso, en la bahía de San Francisco. ¿Cómo es tu día a día?

Nada glamuroso. El día a día de una madre que se queda en casa con los hijos: Preparar comidas, limpiar la casa, lavadoras, parques, a lo mejor quedo con otras madres/padres para que los niños jueguen mientras tomamos un café... Escribir lo que puedo en siestas y tiempos muertos. Si hay algún concierto, una cena, fiesta, o algo especial, tenemos una amiga que se queda con nuestra hija, y salimos. Pero en un día cualquiera, a las diez ya suelo estar en cama ;)

Además, estás casada con el cantante del grupo 'indie' The Dodos, una banda de música ­independiente que triunfa. ­¿Cómo os conocisteis? (si se puede ­saber).

El típico cliché, ellos estaban de gira por España, una compañera de mi trabajo en Vogue nos presentó y el resto, pues, lo de siempre, con muchos gastos de avión de por medio.

Por otro lado, también escribes poemas en inglés. ¿Introduces algún término gallego que no tiene una traducción exacta al inglés?

La verdad es que no, aunque en el día a día me salen palabras en gallego. Especialmente si me enfado. Mi familia y allegados conocen algunas ya. De hecho, una de las primeras palabras de mi hija fue colito.

Has trabajado para 'Vogue', 'Vanity Fair' y Zinio. ¿A qué te dedicabas?

En las revistas de Condé Nast era redactora. En Zinio, además de escribir, esta vez en inglés, para sus blogs y RRSS, hacía edición de contenidos para las diferentes plataformas de la marca y diseñaba estrategias para dar mayor visibilidad. Era un trabajo muy entretenido, ya que me pasaba el día leyendo revistas digitales. En todos mis trabajos, he de decir que conocí a gente increíble. Muchos siguen siendo amigos. En ese sentido, me siento muy afortunada.

Eres nieta de don Gerardo Fernández Albor, ¿qué recuerdos guardas de él? ¿Cuáles fueron sus enseñanzas?

Mi abuelo era una persona muy erudita, con un gran sentido del humor y muy honrado. A menudo me preguntaba qué estaba escribiendo, y a mi marido le cantaba canciones. Le encantaba la literatura, la música, el cine. Tenía una biblioteca inmensa, y casi cada libro estaba subrayado y anotado. Recuerdo que yo había ganado un accésit de poesía en la escuela y él fue el único que guardó esos poemas. Sus enseñanzas más valiosas, que nos instiló a todos, fue a respetar a todo el mundo, independientemente de sus creencias. A nunca perder la buena educación, y a formarnos, siempre. Con casi cien años, todavía hablaba de querer tomar unas clases de inglés, por lo que pudiera pasar en el futuro.

{SINOPSIS}

Tras un matrimonio fallido en Londres, Etna regresa con su hija a Galicia para asistir al entierro de su abuela, con la que ha perdido el contacto hace muchos años. Allí descubre que su muerte está ligada a un símbolo extraño, el mismo que ha plagado sus pesadillas desde pequeña y el que su hija no cesa de dibujar.

A los pocos días, vuelve a ver ese símbolo en el colgante de una extraña mujer en una feria.

Este encuentro la llevará a una aldea remota en las montañas donde el pan es mágico, las mujeres menstrúan a la vez y las mouras encantadas otorgan dones a aquellas mortales que las ayudan a parir.