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La plaga que ataca a los pinos se extiende

Eliminar los árboles quemados es esencial para prevenir la transmisión ya que el insecto vector causante acude a ellos antes de volver a volar en primavera.

El parásito de la plaga se transmite de un árbol a otro utilizando como vector varias especies de coleópteros.  - FOTO: ECG
El parásito de la plaga se transmite de un árbol a otro utilizando como vector varias especies de coleópteros. - FOTO: ECG

CARME DOMÍNGUEZ  | 11.01.2019 
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La plaga de nematodo de pino está considerada la más peligrosa para los pinos a nivel mundial. Y en Galicia se encontraron siete ejemplares con esta enfermedad durante el año 2018, lo que indica una extensión de la plaga por varios ayuntamientos del sur de la provincia de Pontevedra, en zonas afectadas por los incendios.

El subdirector xeral de Explotacións Agrarias de la Consellería de Medio Rural, Nicasio M­ejuto, informó ayer de que "se está actuando en 7.000 hectáreas de monte, cortando los árboles quemados" aunque "hay una franja de aproximadamente 1.000 hectáreas de particulares quemadas que está en el monte y no hay mucha previsión de poder eliminarla". Alertó, precisamente, de que ese "es un foco de infección que puede ser muy negativo para la transmisión de esta plaga".

La Xunta, según recordó, establece como plazo hasta el 1 de abril para que los particulares realicen estas cortas.

El insecto acude a estos árboles secos y quemados para hibernar y realizar sus puestas de huevos. En primavera se trasladan a árboles sanos para alimentarse, propagando la plaga a su paso.

La actuación durante los meses de invierno es esencial ya que el insecto no vuela hasta los meses de abril o mayo. La industria de la madera también tendrá que tomar medidas. Deberán aplicar un tratamiento de calor a la madera antes de comercializarla en España o en el extranjero, lo que acarrea un mayor coste en el tratamiento del producto.

La industria maderera es una de las principales vías de propagación del insecto vector, por ello las autoridades toman medidas de control durante su transporte.

Los marcos de actuación ante esta plaga están establecidos en el Plan Nacional de Contingencia de 2012 y la especie, Bursaphelenchus xylophilus, forma parte del Catálogo Español de Especies exóticas Invasoras desde ese mismo año. Por su parte, la Normativa Comunitaria de la Unión Europea obliga a la adopción de una serie de medidas específicas para evitar la introducción y dispersión de este organismo.

En Galicia se detectó por primera vez en la localidad pontevedresa de As Neves en el año 2010. La Xunta ordenó erradicar 700 hectáreas de pino en un radio de 1.500 metros desde el foco detectado y se inmovilizó el comercio de madera en un radio de 20 km a la redonda. La última vez que se detectó un ejemplar infectado fue en Salvaterra do Miño en 2016. También hay focos demarcados en zonas de Cáceres y Salamanca cercanas a Portugal.

La plaga está provocada por un organismo microscópico conocido como nematodo de la madera de pino. Su infección causa la seca de estos árboles. Los primeros síntomas se detectan cuando las hojas del árbol comienzan a adquirir un tono amarillo, al principio en las ramas del tercio superior aunque rápidamente se extiende por todo el árbol. Posteriormente las hojas se secan, cesa el flujo de resina del árbol y el aumento de la población de nematodos provoca la muerte del ejemplar. No existen productos fitosanitarios eficaces para frenar el desarrollo de la enfermedad o curar un árbol infectado.

La procedencia se encuentra en norteamérica y durante el siglo XX se expandió por varios territorios asiáticos como Japón o China, causando grandes daños. Se encontró por primera vez en europa en Setúbal (Portugal), en el año 1999. La plaga se extendió rápidamente por el territorio luso, declarado zona demarcada desde 2008 por la Unión Europea, al no haber garantía de la existencia de zonas libres en el país. El foco de actuación también se sitúa en un cinturón de 20 km en torno a la frontera. La primera vez que se detectó en España fue en 2008.