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RAQUEL FERREIRO Diseñadora de moda

“Podemos sentirnos orgullosos del talento y la calidad que tenemos en la moda española”

Aunque Raquel Ferreiro nació y se crio en Vigo, sus padres son ourensanos; por eso, suele decir que siempre tuvo un pie entre Ourense y Ribadavia, donde vivían sus respectivos abuelos. Apasionada del diseño, después de finalizar la carrera de Arquitectura y acumular experiencia como arquitecta durante varios años, dio un giro a la profesión y empezó una nueva carrera en el mundo del diseño de moda, una actividad que siempre había despertado su interés. Muy pronto se involucraría en distintos proyectos relacionados con el sector hasta que, en 2010, creó su propia firma de diseño y confección, a medida, de vestidos de novia y de fiesta, exclusivos y de gran originalidad.

En su taller de Madrid, la diseñadora Raquel Ferreiro da vida a sus vestidos de novia.  - FOTO: Ágata Pereira
En su taller de Madrid, la diseñadora Raquel Ferreiro da vida a sus vestidos de novia. - FOTO: Ágata Pereira

31.12.2016 
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¿Qué te llevó a cambiar los planos por la aguja?
La moda siempre me atrajo... Desde pequeña diseñaba vestidos y hacía sus bocetos, aunque después no llegase a confeccionarlos; devoraba revistas de moda y me emocionaba cada vez que veía un desfile o entraba en una tienda de telas. Cuando acabé la carrera de Arquitectura y ya trabajando como arquitecta, sentí que tenía que quitarme la espinita con respecto a la moda...
Y te matriculaste en Goymar...
No, primero hice algún curso, como hobby, pero enseguida me di cuenta de que eso no me bastaba; me apasionaba tanto lo que iba aprendiendo que no me podía quedar en ese nivel. Decidí entonces formarme como diseñadora de moda y encaminar definitivamente mi carrera hacia ese sector.
De algún modo, tus abuelas ‘plantaron la semilla’...
Es probable. De niña, le pedía a mi abuela materna –que había sido modista– que me hiciese una prenda de esta u otra manera, iba con mi madre a elegir las telas y todo el proceso me encantaba. Por su parte, mi abuela paterna me enseñó a bordar, a calcetar y a hacer ganchillo; me fascinaba aprender y además, de ese modo pasábamos el rato, cada una con su labor.
De todo lo que ellas te trasmitieron, ¿con qué te quedas?
Con la enseñanza del valor de la artesanía, de los buenos tejidos, del cuidado de los detalles... Todo ello me ha quedado muy dentro.
Antes de dar el salto a la moda trabajaste como arquitecta, ¿qué destacarías de esa etapa?
Que disfruté muchísimo de ella y además, que la disciplina me ha aportado una base sólida para realizar mi trabajo actual. Creo que hay un paralelismo entre ambos mundos, en los que siempre te enfrentas a nuevos retos artísticos, creativos, técnicos y funcionales.
Descubramos las claves de tu estilo...
Mis diseños tienen una mezcla de clasicismo y modernidad; a veces utilizo tejidos o elementos que no son típicos de novia, o introduzco notas de color. También busco realzar la belleza de cada novia, sin perder de vista su personalidad y el estilo de la boda.
Háblame de los tejidos...
Me fascinan los naturales –en especial las sedas– y experimentar con encajes, lentejuelas, pedrerías y bordados. Trabajo siempre con tejidos de calidad y me encanta combinar texturas.
A la hora de diseñar, ¿tienes en cuenta las tendencias?
Siempre he pensado que a las tendencias hay que prestarle la atención justa. Por otro lado, me gusta innovar y salirme de lo preestablecido, sin descuidar los gustos y deseos de la clienta.
Si te preguntara cómo es el vestido de novia perfecto, ¿qué dirías?
Que es el que mejor se adapte a las características de la novia, confeccionado con buenos tejidos y una costura impecable, y también, el que le permita disfrutar de su día y sentirse cómoda y más guapa que nunca, sin dejar de ser ella.
Veamos dónde encuentras la inspiración cuando te encargan un nuevo trabajo...
Cada novia es diferente, aunque hay unas constantes que suelo tener en cuenta. Una de mis principales inspiraciones la encuentro en el propio estilo de la novia y de la boda, y como constantes, me inspira el mundo del arte, la arquitectura y la historia de la moda.
Tu relación con cada clienta también será única...
Sí, es especial con cada novia y esta es una de las cosas que más disfruto en mi trabajo. Hacerse un vestido de novia a medida es algo más que comprarse un vestido; es una experiencia, un proceso que me permite compartir su alegría y en el que muchas veces se crea un vínculo que se extiende más allá de la relación profesional.

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