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Renfe admite que conocía el riesgo en la curva de A Grandeira

Un directivo de Adif dice que el cambio en las velocidades no afectaba a ese punto de la línea

José Manuel Galindo, subdirector de Via del Adif, ayer durante su comparecencia
José Manuel Galindo, subdirector de Via del Adif, ayer durante su comparecencia

ALBERTO VIDAL SANTIAGO   | 08.11.2018 
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El director general de Seguridad, Organización y Recursos Humanos de Renfe, Cecilio Gómez-Comino, admitió que conocía el "riesgo de la curva" donde se produjo el accidente del tren Alvia antes del aviso de un jefe de maquinistas sobre su peligrosidad, al alegar que hizo "especial énfasis" en la formación del maquinista. Al respecto, afirmó que durante la formación de los maquinistas de la línea Ourense-Santiago, en la que se produjo el accidente del tren Alvia en el barrio compostelano de Angrois, se hizo "especial énfasis" en "el riesgo de la velocidad de la curva" de A Grandeira.

En la comisión que investiga el accidente en Cortes, Gómez-Comino aseguró tener "constancia fehaciente" de que se formó al maquinista que conducía aquel día, Francisco Garzón, "de manera escrupulosa en los peligros de la curva".

"Especialmente", tal y como detalló, se le indicó que estuviese "alerta" en los momentos de transición del sistema de gestión europeo de tráfico ferroviario al de anuncio de señales y frenado automático y en la curva de A Grandeira.

Fue a preguntas de la diputada Alexandra Fernández de En Marea cuando Gómez-Comino señaló que "el responsable de la formación del señor Garzón, que se la dio con anterioridad (al aviso del jefe de maquinistas sobre la peligrosidad de la curva)", emitió un certificado en el que le comunicó que se había hecho ese "especial énfasis en el riesgo de la velocidad de la curva".

"¿Ya se sabía de la peligrosidad de la curva?", le interrogó entonces Fernández, ante lo que el director general de Renfe afirmó que "bueno", que "es que cuando te habilitan una línea, el que haya una curva de 200 a 80 no es ajeno a que un jefe de maquinistas les diga 'oye, tened especial cuidado con esto".

En sede judicial, el instructor investiga con la hipótesis, precisamente, de que el análisis del riesgo de la línea fuese deficiente, tanto por parte de Adif como por parte de Renfe. Esta teoría es la que motiva las imputaciones por 80 supuestos delitos de homicidio y 144 de lesiones por imprudencia profesional grave a dos cargos de la primera empresa y a un exresponsable de la segunda.

De otro lado, el exdirector de Vía de Alta Velocidad y subdirector de Vía de Adif, José Manuel Galindo, afirmó que la petición de corregir el cuadro de velocidades máximas para evitar saltos de velocidad en la línea no afectaba a la curva de A Grandeira, precisamente en la que había que pasar de 200 a 80 kilómetros por hora después de un trayecto casi rectilíneo.

En concreto, en junio de 2011, una reunión en la que estuvo presente Galindo, como refleja un acta de Adif que consta en el sumario judicial, pedía modificar el cuadro de velocidades máximas en el tramo de entrada en Santiago para evitar saltos de velocidad.

Según aseguró Galindo, esto no afectaba a la curva de A Grandeira -en la que se pasa de 200 a 80 kilómetros por hora- sino a otras tres curvas posteriores que están próximas entre sí y que por cuestiones físicas presentaban velocidades distintas.