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el nacionalismo encara una nueva etapa

La sombra de la 'U' es alargada, por Xavier Navaza

Los caminos trazados por Anxo Quintana, a pesar del fracaso de los comicios del 1-M, contienen una gran carga de futuro para el nacionalismo gallego // Que sigan adelante depende de la generosidad y de la apertura del núcleo hegemónico del BNG: Unión do Povo Galego

XAVIER NAVAZA • SANTIAGO   | 15.03.2009 
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RAMÓN ESCUREDO
Rodríguez, Aymerich y Ana Pontón, tras Quintana 'el día después'
FOTO: RAMÓN ESCUREDO

"¡Te queremos, Quin¡", gritó Francisco Rodríguez. Era 16 de enero de 2005 y se clausuraba el XI Congreso de la Unión do Povo Galego (UPG). La organización hegemónica del Bloque Nacionalista se había volcado en la promoción de Anxo Quintana como "futuro presidente de Galiza" y Bautista Álvarez se felicitó "por el acierto de la militancia al haber escogido tan buen candidato".

Beiras, ausente, acababa de presentar su libro A estrela na palabra, donde desvela que el candidato favorito de Paco Rodríguez hubiera sido Francisco García -sucesor de Quintana en la alcaldía de Allariz- o, en segundo lugar, Alfredo Suárez Canal, ambos de la Upegá. Los tres del llamado clan de Allariz, pero sólo Quintana proyectaba una imagen de independencia que ayudaría a llevar calma a las encrespadas aguas interiores del nacionalismo galaico.

El aún vicepresidente en funciones de la Xunta y, desde ayer, ex portavoz nacional del Benegá, se forjó en los movimientos asamblearios y en ocasiones protagonizó acciones que le catapultaron como un líder capaz de brillar con luz propia.

Una de las primeras se produjo en Santiago, en vísperas de las elecciones autonómicas de octubre 1985, cuando Quintana encabezó el boicot al programa de debate La Clave, de TVE, cuyos guionistas habían excluido al Bloque. Los nacionalistas irrumpieron en el set instalado en el Hostal de los Reyes Católicos y el programa, que dirigía José Luis Balbín, se suspendió aquella semana.

MANOLO BLANCO
Octubre de 1985, en el Hostal, durante el boicot al programa 'La Clave'
FOTO: MANOLO BLANCO

Cuatro años después, en 1989 y en medio de un movimiento asambleario y vecinal sin precedentes en Allariz, logró desplazar al alcalde del PPdeG. Su gestión al frente de la alcaldía alaricana le situó como ejemplo del estilo nacionalista en la forma de gobernar y, tiempo después, lejos de aquellos orígenes asamblearios, le proporcionó una aureola dialogante que le permitiría establecer puentes con el PSdeG-PSOE.

Algo que Beiras -enemistado y personalmente enfrentado a Emilio Pérez Touriño- jamás habría logrado en toda su vida.

Su paso por el Senado le dio la proyección a escala autonómica y estatal que necesitaba para reunir todas las condiciones de un buen presidenciable, capaz de hacer olvidar y oscurecer la trayectoria de Beiras. Ya a comienzos de 2002, miembros de la cúpula de la Upegá se reunieron con este último en Santiago de Compostela y le pidieron, directamente, sin medias tintas, que abandonase. Tardó año y medio, pero el día 29 de agosto de 2003, Beiras comenzó a formar parte del pasado.

ROSA VEIGA
Diciembre de 1991, en el juicio tras los sucesos de 1989 en Allariz
FOTO: ROSA VEIGA

Meses después, el día 23 de noviembre, la XI Asamblea del BNG proclamó oficialmente el liderazgo de Quintana. Se iniciaba una nueva era. El problema es que el ex presidente en funciones de la Xunta ha comenzado a ser acusado desde la UPG del mismo pecado que antes atribuyeron al propio Beiras y otros antiguos dirigentes, como Camilo Nogueira: su excesivo "personalismo"a la hora de ejercer el liderazgo.

La campaña electoral del 1-M, en la que Quintana aprovechó al máximo su propia capacidad individual para atraer a una parte del electorado que habitualmente no vota en clave nacionalista, recibió críticas tan duras como sordas. Las palabras y el pensamiento de Francisco Rodríguez en este sentido se mantienen bajo el más estricto secreto, pero seguramente verán la luz en el debate que se avecina.

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Los peligros de una Asamblea a la búlgara

Quintana propone que no haya menos de 2.500 delegados en la asamblea extraordinaria de mayo: "Que puedan participar todos", dice. Es un llamamiento a la UPG, a la que sugiere que se abra y renuncie a ejercer una vez más su mecánico dominio de las estructuras nacionalistas, que siempre le ha aportado victorias a la búlgara en el seno del BNG.