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Trece de cada cien gallegos presentan altas capacidades

El porcentaje desciende al 3% en el caso de superdotados // La USC cuenta con una unidad específica, dirigida por la profesora Carmen Pomar

La profesora de Psicología de la USC Carmen Pomar. - FOTO: Iria Martínez
La profesora de Psicología de la USC Carmen Pomar. - FOTO: Iria Martínez

ELENA PIÑÓN. SANTIAGO  | 05.01.2015 
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El 13% de los gallegos tienen altas capacidades, aunque tan solo 3 de cada cien son superdotados, asegura Carmen Pomar, directora de la Unidad de Atención Educativa en Altas Capacidades de la Universidade de Santiago de Compostela (USC).

Pomar, profesora en Psicología Evolutiva y de la Educación en la USC, explica que Galicia es un "punto de referencia estatal" en el estudio de las altas capacidades, ya que es una de las comunidades en las que "más se trabaja", y desde hace "más tiempo", en el estudio de las altas capacidades. En este sentido, contrasta la situación gallega con la de otros lugares. "Hay países en los que se hacen cosas y hay países en los que no se hace nada", admite esta experta en altas capacidades tras ser preguntada por el tratamiento que éstas reciben en el resto de Europa.

La expresión altas capacidades, relata Pomar, se usa para definir "aquellas situaciones en las que hay habilidades o aptitudes por encima de la media". Asimismo, dentro de ellas, se pueden encajar "distintas casuísticas", como las personas "talentosas" o "talentos" y las "superdotadas". Las primeras presentan un "área del conocimiento" en la que "sobresalen", como las matemáticas o la música; mientras que las segundas tienen un perfil "mucho más homogéneo" que los talentos, ya que suelen "destacar en todo".

Sobre el Coeficiente Intelectual (CI) de las personas con altas capacidades confiesa que "no hay consenso" pero que, según la legislación actual, hay que tener un CI de 130 o "superior". Con todo, subraya que todo depende del "país" y de su "legislación". "El problema de las altas capacidades es que, muchas veces, no se pueden reducir a un coeficiente intelectual", defiende Pomar, quien considera que las pruebas que se realizan para detectarlas "no son infalibles".

Pomar, en declaraciones a Europa Press, diferencia la "detección" de las altas capacidades –que describe como "informal"– de su "identificación" –donde se aplica un "protocolo" con varias "pruebas y cuestionarios"–. Normalmente son los padres o los profesores los que lo detectan, aunque destaca la "subjetividad" de los padres. Con todo, asegura que el 60% de los casos de altas capacidades detectados por padres son "fiables". Se suele detectar entre los cinco y los ocho años y sus conductas no "encajan" ni con su franja de "edad" ni con su "medio académico". Entre estas conductas se encuentran, según ha precisado esta psicóloga, la utilización de un lenguaje "muy maduro" y la preocupación por temas que no son "típicos" para su edad.

Para identificar a los niños detectados con altas capacidades, profesionales en psicología de la educación emplean "baterías de inteligencia". Sin embargo, Pomar defiende el protocolo desarrollado en la Unidad de Atención Educativa en Altas Capacidades de la USC, donde, además de evaluar el "perfil intelectual", se evalúa la "motivación" y la "personalidad" de los niños.

 

PROGRAMAS

La Unidad de Atención Educativa en Altas Capacidades de la USC nutre de especialistas técnicos a diferentes proyectos, como a los talleres de la Asociación de Altas Capacidades de Galicia (ASAC), formada en 1995 por padres de niños con altas capacidades. Esta asociación imparte un total de 23 talleres dirigidos a unos 300 niños con altas capacidades de toda Galicia, que viajan dos sábados al mes a Santiago para participar en dichas actividades.

Estos talleres, según relata el monitor del taller de Oratoria, Iago González, están repartidos en cuatro niveles, que se corresponden con las "edades" y el "desarrollo" de los niños y adolescentes. Entre las anécdotas que dejan estos talleres, González destaca la de un adolescente que, con sólo 15 años, programó su propia red social.

La Unidad de Atención Educativa en Altas Capacidades también colabora con el proyecto QVO, que tiene sede en el museo coruñés de la Domus. En concreto, los 45 niños que participan este año en dicho proyecto, con edades que oscilan entre los 8 y los 14 años, realizan un "minimuseo" científico. Y es que el objetivo de dicha iniciativa es potenciar el "talento creativo", el "conocimiento" y el "dominio científico".