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Investigadora de la Universidade da Coruña

Vanessa Valdiglesias: “A pesar de todos los recortes la calidad de la ciencia en España todavía es excelente”

No corren buenos tiempos para la ciencia en España, al menos a nivel económico y laboral. Sin embargo, el barco no se hunde sino todo lo contrario, navega contra viento y marea gracias a sus tripulantes, los científicos. Vanessa Valdiglesias es una investigadora de la Universidade da Coruña, a la que recientemente la comunidad científica internacional premió con el galardón a la mejor carrera de un menor de 35 años para ensalzar su brillante trayectoria en los laboratorios. Agradecida e ilusionada, esta joven recibió este premio mundial con la esperanza de que algún día el esfuerzo valga la pena y España cuide a sus investigadores.

La doctora en Biología recibió el premio anual de la Sociedad Europea de Genómica Ambiental.  - FOTO: UDC
La doctora en Biología recibió el premio anual de la Sociedad Europea de Genómica Ambiental. - FOTO: UDC

ISABEL BLANCO. SANTIAGO  | 07.09.2015 
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En primer lugar, enhorabuena por el premio a su trayectoria investigadora como menor de 35 años por parte de la Sociedad Europea de Genética y Mutagénesis Ambiental, ¿cuál fue su reacción cuando se enteró?

Cuando me lo dijeron me invadió una alegría inmensa, por dos motivos, principalmente. En primer lugar porque se trata de un premio a nivel internacional y, en segundo lugar, porque se reconoce toda mi trayectoria, es decir, todos los resultados que alcancé a lo largo de años de duro e intenso trabajo, por lo que no sólo reconocen un proyecto concreto.

Este es el primer galardón que recibe a nivel internacional pero sus proyectos han sido premiados en distintas ocasiones, ¿por qué este es diferente a los demás?

Todos son importantes, por ejemplo, el primero me provocó una gran ilusión porque acababa de empezar y ya me estaban premiando. Pero este llega en un momento en el que seguramente estoy más desgastada tras acumular contratos temporales y, por lo tanto, supone para mí una inyección de energía. Este premio llega en el momento que más falta me hacía para ser consciente de que mi trabajo va en la buena dirección y que además se está valorando fuera. Espero que algún día también lo hagan en España.

Premian su trayectoria porque, sin duda, su currículo es impresionante, ¿qué destacaría usted?

Para mí lo mejor son los proyectos en los que trabajé en el pasado y aquellos en los que sigo involucrada ahora. Creo que todos son muy interesantes y apasionantes, al mismo tiempo, que repercuten en aplicaciones útiles para la sociedad. Aunque también han sido muy importantes para mi formación las experiencias vividas en el extranjero, son impagables. Y, desde luego, el reconocimiento de mi trabajo fuera de nuestras fronteras es la parte que me anima a continuar día a día con mi desarrollo laboral.

Hablando de su experiencia en laboratorios de la India, Portugal, Inglaterra o Italia, ¿qué influencia han tenido en su trayectoria?

Fueron experiencias muy enriquecedoras que me aportaron mucho. A nivel profesional aprendí técnicas diferentes en cada lugar y metodologías que luego importé aquí para aplicar en el laboratorio. He tenido la suerte de trabajar en distintos países donde aprendí diferentes mecánicas. Y también conseguí una red de contactos a nivel internacional con la que sigo colaborando. Tuve mucha suerte con los grupos en los que caí, la gente era estupenda y los proyectos de investigación eran muy profesionales.

El trabajo realizado sobre los efectos del fuel vertido por el Prestige en la salud de las personas ha tenido gran repercusión internacional, ¿es el estudio del que se siente más orgullosa?

La verdad es que ese trabajo tuvo una repercusión increíble, todavía a día de hoy nos siguen llamando de distintos laboratorios para que les asesoremos en este sentido. Pero el trabajo no es mío personalmente, es del grupo de la Universidade da Coruña en el que estoy integrada, Dicomosa. De hecho, yo empecé mi carrera como investigadora tres años después del vertido del Prestige, por lo que el trabajo ya estaba en marcha, yo colaboré más en el segundo estudio que se realizó. La repercusión mediática vino dada porque es un estudio pionero, es decir, es el primero que se hizo sobre las poblaciones humanas expuestas al fuel.

Supongo que sus condiciones laborales son distintas a las que acostumbran los científicos en España, ¿pero advirtió diferencias a otros niveles?

En España los investigadores estamos desamparados, las convocatorias o directamente no salen o si lo hacen es con mucho retraso. Hay pocos medios y los que hay se gestionan muy mal. Personal y profesionalmente no podemos planificar ni organizar nuestras vidas. Si bien en cuanto a formación somos punteros, cuando he salido fuera he comprobado que nuestro nivel formativo es muy superior. Precisamente por nuestra educación los españoles estamos muy valorados en el extranjero y a nivel de técnicas y de estudios aquí hacemos trabajos que son muy buenos.

¿Por dónde pasa la solución del conflicto entre ciencia y poder?

La única solución está en manos de los políticos y todos aquellos responsables de las instituciones públicas. Es necesario que sean conscientes de la importancia de la ciencia en todos los campos y en todos los ámbitos sociales. Todos nos beneficiamos de los resultados de las investigaciones, no sólo en medicina sino en muchos campos como el de la industria, la construcción o la electrónica. Tienen que darse cuenta del peso que tiene en la sociedad y que inviertan en consecuencia porque esto revertirá en la sociedad de bienestar que todos queremos para nuestro país.

¿Qué papel tienen ustedes, los científicos, en esta lucha?

En mi opinión, nosotros ya estamos haciendo bastante en relación con nuestras posibilidades. Nuestro papel consiste en acercar la ciencia a la gente y tenemos que denunciar esta situación para conseguir que se nos escuche. Pero, sobre todo, debemos seguir trabajando para demostrar que aquí, en España, hay mucha gente y muchos grupos muy válidos, que hacen ciencia de gran calidad. Cuando inviertan de verdad en la ciencia tienen que saber que ese dinero no caerá en saco roto, porque se hará un buen uso.

¿Hay algún país que sea un referente para usted en cuanto a ciencia se refiere?

Para mí España es un país en el que se realizan proyectos extraordinarios, la calidad científica es excelente y, especialmente, si tenemos en cuenta las condiciones con las que trabajamos. Con todos los recortes y la precariedad laboral existente, tiene mucho mérito el ser tan buenos. Los investigadores más jóvenes se están marchando a trabajar fuera, tenemos un sinfín de problemas burocráticos y documentales, cada vez hay menos dinero en todos los proyectos y aun así seguimos siendo buenos. Si tengo que elegir un país en cuanto a calidad de ciencia y sin tener en cuenta el apoyo económico e institucional, no tengo duda, me quedo con España.

Recientemente ha sido madre, ¿cómo se plantea la conciliación laboral y familiar?

Todavía no he tenido que enfrentarme a eso, porque es el primero y aún estoy de baja. Por el momento, en casa aprovecho cada momento que me deja libre mientras duerme, por ejemplo, para leer y mantenerme al día con todas las convocatorias y proyectos que se publican. En la carrera científica no puedes parar en ningún momento. No sé cómo me organizaré pero, desde luego, no puedo bajar el ritmo.