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tesoro gallego. Este archipiélago virgen, de propiedad privada, en el que peculiares aves marinas nidifican en sus tierras plagadas de leyendas, se convierte poco a poco
en uno de los más importantes atractivos turísticos de Costa da Morte. TEXTO Ana González

El paraíso de las islas Sisargas

Desde su superficie se divisa todo el Golfo Ártabro. Peculiares aves marinas nidifican en sus tierras, plagadas de leyendas. Se encuentran rodeadas de importantes caladeros que hacen de la zona un tesoro para pescadores. No es tan sencillo el acceso a ellas, pero este archipiélago virgen, las Islas Sisargas, de propiedad privada, se convierten poco a poco en un importante atractivo turístico de la Costa da Morte.

Cualquier marinero sabe que ha llegado a este enclave cuando observa tres destellos cada quince segundos. Se trata de la luz de un faro inaugurado el 29 de junio de 1853, que ahora se maneja desde la Torre de Control Marítimo de A Coruña.

Así, las islas Grande, Malante y Chica, en el ayuntamiento coruñés de Malpica de Bergantiños, permanecen deshabitadas tras el proceso de modernización de los faros en la costa gallega, que automatizó la función del personal en torno al 2004.

Durante la Edad Media pertenecieron al Conde de Altamira, un aristócrata que fue terrateniente en esta tierra y hoy en día son los descendientes de esta familia nobiliaria quienes siguen siendo los propietarios del paraje atlántico.

En 2007 la Xunta intentó negociar sin éxito su compra para incorporarlas al Parque Natural Illas Atlánticas, que no obstante gozan de otras protecciones, pues son Zona de Especial Conservación (ZEC) Costa da Morte, y Zona de Especial Protección para las Aves ZEPA Costa da Morte (Norte), ambas dentro de la Red Natura 2000. Esta última figura europea implica velar por el amparo de las especies de aves y sus hábitats, explica en una conversación con Efe el biólogo experto en aves marinas, Jorge Mouriño.

La gaviota sombría, la gaviota patiamarilla, el cormorán moñudo y la pardela cenicienta son las cuatro especies de aves marinas que actualmente nidifican en las Sisargas, detalla el investigador, que indica que las dos últimas están declaradas “especies amenazadas”.

Cualquiera que tenga una lancha privada puede llegar al archipiélago, garantiza en una charla con Efe el gerente de Buceo Malpica, Antonio García, que, en su trabajo, traslada a los visitantes. Este empresario cuenta que a la gente “le atraen las Sisargas y poder bucear allí”, pues es un lugar “virgen”.

La vegetación es más bien baja. Abundan plantas herbáceas acompañadas de algunos matorrales como tojos y brezos y apenas hay árboles, en estas joyas sacudidas por los vientos del Atlántico, cuya mayor integrante, la Sisarga Grande, fue la última en formarse hace 300 millones de años.

Lo cuenta a Efe Xurxo Alfeirán, un indagador del pasado de Malpica que elabora un tebeo sobre la historia de la localidad, que también relata una de las leyendas que explica el nombre de estas abruptas islas.

Algunos cuentan que la palabra Sisargas, derivada de ‘Cesáricas’, proviene de una leyenda que dice que el cónsul romano Sextio mandó construir un templo a la divinidad del emperador César Augusto.

No es menos curioso el relato sobre la documentada ermita de Santa Mariña, que, según cuenta la leyenda, fue destruida en el siglo XVI por el pirata Francis Drake. Lo que sí es cierto, es que estas islas han sido durante años testigos de numerosos naufragios. Y entre sus acantilados y las administraciones, permanecen firmes, en un abismo.

03 oct 2020 / 23:39
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