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“El volver siempre se siente agridulce por la pena de lo que se deja”

Llegó hace nada, relativamente poco. Algo más de dos semanas desde que pisó nuestro suelo, el pasado 13 de mayo, después de regresar de Afganistán. Bajo el alias que emplea en terreno hostil, ‘Breogán’, A.C.C. ejerce una profesión que algunos no entienden. Una labor que se plasma en la seguridad de Galicia y España. Esa protección que se escapa de las fronteras y es salvaguardada entre la inestabilidad del caos bélico.

Puede decir que ha sido de los tres últimos militares gallegos en abandonar Afganistán, una nación asolada tras casi 20 años de inhumano conflicto ¿Qué se llevó y qué dejó?

Lo más valioso han sido las amistades forjadas, algunas de las cuales “he dejado” allí, pero que serán de por vida. En relación al aspecto laboral, para mí ha sido la mejor experiencia que he tenido hasta el momento, y en la cual aprendí más que nunca trabajando mano a mano con la élite militar internacional en uno de los escenarios más exigentes de todos nuestros tiempos.

¿Y la comunidad gallega?

Galicia se lleva de Afganistán a un grupo de hombres y mujeres que ha vuelto de allí como mejores personas, mejores militares, y con sus mochilas llenas de experiencia y conocimientos de transferencia directa al mundo civil. Además, siempre habrá un pedacito de historia labrada por gallegos que lo dieron todo en el desempeño de su trabajo por la ansiada paz en el país centroasiático.

Me imagino que muchas instantáneas impactan nada más traspasar su frontera ¿Cuáles fueron las que le sorprendieron?

Lo que más me sorprendió, pese a haber estudiado con anterioridad el país, fue lo montañoso que es Afganistán, destacando la belleza de la cordillera del Hindu Kush. Kabul y su ajetreado ritmo diario, propio de cualquier ciudad moderna, es algo que también llama la atención en un país que vive en guerra.

Fuera de los efectos del caos bélico, percibiría también muchas diferencias socioculturales...

La sociedad afgana y su cultura están fuertemente influenciadas por la religión islámica, hecho que difiere levemente en función de la etnia a la que se pertenezca, pero que remarca el carácter y hacer del afgano. Pese a esto, y a la pobreza derivada de los años de conflicto armado, el afgano de a pie es humilde, pero amable y hospitalario, algo que en ocasiones me ha hecho sentir prácticamente como en casa.

Con estas impresiones por delante... ¿Cómo evolucionó su día a día?

Pese a lo rutinario del día a día, todos los días allí fueron diferentes y siempre terminaba aprendiendo algo nuevo, así que el tiempo me pasó volando y los más de seis meses allí se me hicieron “cortos”.

En esa línea... ¿Qué claves ordenaron dicha rutina “dispar”?

El trabajo. En estas situaciones, la clave es mantenerse ocupado en mi opinión, y para mí eso fue tarea fácil. Además de la gran carga de trabajo con la que nuestro equipo contaba, siempre se hacía necesario sacar algo de tiempo al día para hacer deporte, hablar con la familia o simplemente reunirse con los compañeros para comer o cenar juntos.

¿Cómo afronta la lucha armada su población? ¿Existe inseguridad tras el anuncio de Biden y la OTAN sobre el repliegue de todas sus tropas? ¿Qué sienten ahora?

La población afgana en general trata de vivir su día a día de manera normal, pese a estar rodeados de violencia en cada rincón de su país. Con respecto al repliegue de las tropas de la coalición, únicamente decir que se trata de un momento crítico en la historia reciente de Afganistán, pero para la cual las ANDSF, Fuerzas de Defensa y Seguridad Nacional Afganas, están preparadas, y las cuales seguirán contando con el apoyo de la OTAN y sus aliados.

¿Y ahora que ha vuelto? ¿Cuáles son sus sentimientos? Supongo que infinitas emociones llegarían...

El volver a casa siempre se siente agridulce para mí, dado que por un lado uno siempre tiene ganas de regresar con su familia y amigos, pero también se siente pena por todo lo que allí se deja.

Me imagino que ese vínculo con su “segunda familia” siempre estará ahí, pese a la distancia...

Esa familia es para mí lo más importante que nos llevamos los que tenemos la suerte de tener esta profesión. Las relaciones forjadas en situaciones y entornos como este son fuertes y suelen mantenerse durante toda la vida. Asimismo, la carrera militar lleva a reencontrarse con muchos de ellos, y casi siempre de nuevo en la misma situación, pero con distinto apellido.

¿Qué fue lo primero que hizo al bajarse del avión en España?

Literalmente, tener la oportunidad y la suerte de saludar en persona a su Majestad el Rey, acompañado del presidente del Gobierno y a la ministra de Defensa.

Sé que volvería a Afganistán sin dudarlo: ¿por qué razones?

A cualquiera de nosotros le gustaría volver a desplegarse, ya fuese en Afganistán o cualquier otra zona de operaciones, dado que al fin y al cabo allí vamos a poner en práctica todo en lo que nos hemos instruido y entrenado en territorio nacional.

¿Quién gana en la batalla? ¿Quién pierde entre tanta hostilidad?

Esta muy claro quién pierde, como casi siempre, la población civil; pero quién gana es un poco más difuso. Se podría decir que finalmente los que salen más beneficiados de esta guerra, sobre todo en el ámbito económico, son los líderes talibanes y los “powerbrokers” locales.

¿Cuál fue su mejor momento allí? ¿Y lo peor a lo que se enfrentó?

Dada mi situación particular, estando la mayoría del tiempo “solo” y trabajando separado de mi equipo, los mejores momentos han sido al juntarme de nuevo con ellos. Por otro lado, y por nombrar una situación menos buena durante mi despliegue, elegiría el momento en que me tuve que mudar de una base a otra, con la “oficina” a cuestas.

Para el que no esté de acuerdo e incluso critique su trabajo, bien porque crea en la paz utópica o defienda un mundo sin armas ni ejércitos ¿Qué mensaje le mandaría?

Le diría que la seguridad de España va más allá de sus fronteras y empieza en aquellos países donde se genera inestabilidad, como en este caso lo es Afganistán. El terrorismo es una amenaza global que no conoce fronteras y un desafío a la comunidad internacional, que se debe abordar sin fisuras, ya que atenta directamente contra la seguridad, estabilidad y prosperidad internacionales. También le invitaría a conocer un poco más a este nuestro ejército, actual y moderno, con el propósito de entender mejor la labor que realizamos para con nuestra sociedad y el mundo entero. Un trabajo que abarca desde la reciente Operación Balmis y actual Op. Baluarte, en territorio nacional, hasta las operaciones internacionales de mantenimiento de la paz en Afganistán (ya concluida), Iraq o Mali por citar algunas.

grandes pasos en un camino marcado por la juventud

nacido en Lugo, A.C.C., cuyo nombre de guerra es “Breogán”, tiene 28 años. Se crió en el barrio de Monelos (A Coruña) y tras ello pasó su adolescencia en el barrio de Vilaboa (A Corveira-Fonteculler) en Culleredo.

cargo En este momento es teniente de Infantería de la Brigada “Galicia” VII en el Batallón Zamora I/29.

trayectoria Ingresó en la Academia General Militar en agosto de 2011. Posteriormente, en julio de 2013, fue nombrado alférez y, tras tres años, justo el mismo mes pero en 2016, ascendió a teniente. Ahora, dentro de algo más de un mes, también en julio, promocionará a capitán.

actividad Ingeniero de Organización Industrial (CUD, Universidad de Zaragoza), estuvo en Mauritania y Afganistán. Entre sus méritos, varias medallas que muestran su labor: OTAN, Mérito Policial, US Army y Op. Balmis.

29 may 2021 / 00:00
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