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En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, Zulema Varela Río y Alejandra Lago Cameselle, dos investigadoras, ponen sobre la mesa el hándicap que supone para ellas su género en el desempeño de su trabajo. Charo Barba

“En igualdad de condiciones con un hombre, la plaza se la dan a él”

Las dos son investigadoras científicas y a ambas les encanta su trabajo. Sin embargo, son conscientes de que ser mujer, todavía hoy, es una desventaja en la profesión que eligieron. Se podría decir que son las dos caras de una misma moneda. Una es madre de dos hijos y la otra no, pero ambas notan ese techo de cristal del que tantas hablan y muchos no son capaces de ver, quizás por ser transparente. El porcentaje femenino en los estudios superiores es casi siempre mayor en todos los grados universitarios –Alejandra estima que eran el 65 % en su carrera y en la de Zulema también eran mayoría–, en el doctorado están más o menos a la par, pero es al comenzar la etapa investigadora donde la caída es mayor.

“En la carrera científica lo que más penaliza es el hecho de ser madre, porque haces un parón”, dice Zulema, que no lo es, pero no serlo también tiene sus problemas. A sus 39 años, tiene que soportar comentarios y actitudes desagradables precisamente por el hecho de no ser madre. O bien le insisten en que “es antinatural no querer tener hijos” o la felicitan: “¡Qué bien, porque vas a tener todo el tiempo del mundo para publicar artículos y ampliar tu currículo científico!”, como si el hecho de no tener hijos implicase que no tuvieses otra vida que no fuese la laboral.

Lo que peor lleva es que esos comentarios no llegan solo de sus compañeros, sino también de mujeres que trabajan con ella. “¡Estamos en el siglo XXI!”, se escandaliza.

Estudió Biología en la Universidade de Vigo (UVigo) y fue en la de Santiago (USC) donde cursó un máster en Ingeniería Ambiental e hizo su tesis en el grupo de Ecotoxicología, en la que se valió de musgos terrestres para determinar la calidad del aire. Ahora continúa en el mismo grupo investigador, en Compostela, y su línea de trabajo consiste en utilizar diferentes organismos para determinar la contaminación tanto atmosférica como marina.

Actualmente tiene una beca postdoctoral de la Xunta de la modalidad B y en su grupo son, además de ella, 8 profesores, de los que 6 son hombres. Además, dos chicos y una chica hacen la tesis con ellos.

Tanto Zulema como Alejandra se quejan de que “en igualdad de condiciones con un hombre, le dan la plaza a él”, lamenta Zulema, que recuerda que, en alguna área, las Ramón y Cajal son para hombres en un 70 %, mientras que en la lista de espera la mayoría son mujeres. “Quizá sean necesarios los cupos”.

En la misma sintonía está Alejandra, que asegura que hay un “sesgo” en la evaluación de las mujeres. “Está demostrado en estudios científicos que, ante el mismo currículo y los mismos méritos, las mujeres obtienen menor puntuación”.

Ella está casada y tiene dos hijos (de cuatro y un año). Estudió Ciencias del Mar en Vigo y se especializó en Geofísica y Ciencias de la Tierra en Barcelona. Su contrato es de investigación pero también imparte algunas horas de docencia, como Zulema. Tiene una beca postdoctoral de la Xunta de la modalidad A, porque su última maternidad retrasó su trabajo. Y ahí es dónde está el problema, por que sus compañeros pueden presentarse a la siguiente pero ella no.

“Mi carrera postdoctoral es de 5 años pero yo en esos 5 años he tenido dos hijos que han supuesto un parón de practicamente año y medio, casi dos años. Cuando me evalúan, tienen en cuenta mi producción en 5 años, pero yo no he estado todo ese tiempo investigando, sino que tuve dos parones por maternidad”.

Las dos pertenecen a Investigal-Rede Galega pola Investigación, una agrupación nacida para dar respuesta a los problemas transversales del sector y una de sus luchas es esa, precisamente: la penalización que sufren las mujeres por ser madres. Proponen medidas que tengan en cuenta el tiempo real y efectivo de investigación, que se pondere. “Si yo en tres años he producido x, que tengan en cuenta lo que equivaldría en cinco años. Como no es así, las medidas implementadas van retrasando nuestra carrera”.

Sobre la iniciativa de dedicar hoy, 11 de enero, al Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, Alejandra ve la importancia de visibilizar y animar a las niñas a que estudien ciencias, pero no la considera efectiva si después esas niñas “se van a encontrar con una serie de problemas en su carrera científica asociadas al hecho de ser mujer”. Y es contundente: “Las políticas tienen que ir más allá de promover que estudien ciencia, sino que tienen que darles salida después”.

En el CiMUS de la USC ellas son el 66 por ciento de los científicos
Mesa redonda virtual para acercar experiencias y promover vocaciones en los centros educativos gallegos

Santiago. El Centro Singular de Investigación en Medicina Molecular e Enfermidades Crónicas (CiMUS) de la USC manifestó este miércoles su compromiso con la igualdad de género en la investigación y asegura que la representatividad femenina en este centro continúa creciendo cada año. De hecho, se sitúa actualmente en el 66 %, lo que supone que del total de 260 trabajadores 169 son mujeres.

Por categorías, el 64 % del personal postdoctoral es femenino y el 75 % son investigadoras predoctorales. El porcentaje se eleva al 89 % en lo referente al cuadro técnico ocupado por mujeres. En su apuesta por el liderazgo femenino, cuenta en estos momentos con un total de 34 grupos de investigación, liderados por 36 investigadoras principales.

Para conmemorar el día internacional que se celebra hoy, organiza, junto con el resto de entidades de la Red de Centros Singulares de la USC (RSCI) una mesa redonda centrada en la temática: De niñas a investigadoras: el camino de la ciencia. La finalidad es promover vocaciones científicas acercando las experiencias de investigadoras de diferentes perfiles y etapas profesionales de manera virtual a los centros educativos de toda Galicia.

Investigadoras en fase predoctoral, postdoctoral, jefas de grupo y directivas de los cuatro centros singulares de la USC contarán las claves, anécdotas y logros de sus trayectorias con el objetivo de despertar la llamada de la ciencia en niñas y jóvenes que deciden orientar su formación hacia diferentes caminos de este ámbito. Moderada por la responsable de comunicación del Instituto Galego de Física de Altas Enerxías (IGFAE), Elena Mora, la mesa de debate contará con la participación de Paula López, directora adjunta de CiTIUS; María Jiménez, investigadora principal del CiQUS; Catarina Allegue Toscano, investigadora posdoctoral del CiMUS, y María José Gómez, investigadora predoctoral del IGFAE. ECG

11 feb 2021 / 01:00
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