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Expertos ven factible una fábrica para microchips ‘made in Galicia’

El ERTE para 3.750 personas en Stellantis Vigo por la falta de estos componentes y los fondos UE son dos acicates // El Clúster TIC, ingenieros y el Grupo Colmeiro lo analizan

En la misma semana en que el sector e la fabricación de vehículos y componentes de la automoción presentaba unos resultados récord de 2020, a pesar del coronavirus, Stellantis Vigo se veía obligada a parar la producción varias jornadas, y no sólo por un pequeño incendio el pasado viernes: la falta de semiconductores, de microchips, obligó a la dirección de la factoría de la antigua PSA Peugeot Citroën a plantear un ERTE de 60 días para 3.749 operarios.

Pandemia, colapsos de las redes de distribución de tecnología que llega de Asia, barcos que atoran el canal de Suez y causan cientos de millones de euros al día en pérdidas. Está claro que la producción en proximidad, que compañías como Inditex han sabido hacer pilar de su modelo de negocio –junto con la hibridación de mercado real y online– vuelven a la palestra.

Desde Zona Franca de Vigo planteaban también en una semana tan cargada de noticias la instalación de una planta de nanofabricación de circuitos integrados fotónicos y centro de I+D que sería única en la Península Ibérica y sur de Europa. Requeriría una inversión de 50,4 millones de euros, en tres años estaría en funcionamiento y generaría 150 empleos indirectos y setecientos indirectos entre investigadores, proveedores, startups y pymes.

La pregunta sería... ¿por qué no fabricar esos semiconductores, esos microchips, aquí en Galicia? Se la planteamos al mundo más tecnológico y digital, representado en Galicia por las empresas que integran el Clúster TIC, y nos responde su tesorero, Gerardo García, que es además director general de Itelsis Group. Receta avanzar en el conocimiento de esta área y explorar nuevos caminos en el campo de los semiconductores y la física especializada, como en la computación cuántica, que conviertan a la comunidad gallega en un referente.

Desde el mundo de la economía contamos con Luis Caramés Viéitez, presidente del Grupo Colmeiro, que apuesta por contribuir a que Europa recupere la soberanía digital, siendo la comunidad gallega un entorno idóneo, pues cuenta incluso con materias primas como el coltán, uno de los materiales utilizados en la fabricación de semiconductores.

Por el Ilustre Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Galicia (Icoiig) nos atiende Daniel Prieto Renda, de Soltec Ingenieros, que aboga por dar el salto ahora y lograr que la industria autóctona se pueda abastecer en tiempo, forma y mayor calidad con producción propia y cercana, pues en algún momento la demanda asiática copará su propia oferta y se puede intensificar el desabastecimiento.

También acudimos a Fernando Suárez, presidente del Colexio Profesional de Enxeñaría en Informática de Galicia (CPEIG), quien considera que no es una idea descabellada abordar esa hipotética factoría de semiconductores gallega, y no solo por los fondos europeos del programa Next Generation, también porque la demanda de este tipo de componentes no va a parar de crecer. Y plantea tres posibles vías alternativas y complementarias, que van desde atraer a un gran fabricante, como podría ser Intel, que busca ubicación en Europa; producir según las necesidades específicas de áreas estratégicas gallegas; o incluso crear una planta de reciclaje de residuos electrónicos, la denominada “basura electrónica”.

A continuación, recogemos sus valoraciones.

Gerardo García, tesorero del Clúster TIC
“Disponer de capacidad para fabricar algunos tipos de chips parece correcto, pero empecemos por generar el conocimiento necesario”
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Gerardo García, tesorero del Clúster TIC y director general de Itelsis Group, sostienen que “efectivamente se están planteando serias dificultades de producción a nivel mundial por la falta de chips. Al principio de la pandemia se pensó que sería algo temporal por la caída de producción asociada al impacto del coronavirus pero ahora que la producción de chips ha vuelto a su nivel pre-pandémico seguimos teniendo problemas de producción y acopio por el gran aumento de demanda que se ha producido”.

Argumenta que “este aumento de demanda viene motivado por los cambios de hábitos que estamos teniendo en nuestro día a día”, pues por la COVID se incrementó “la demanda de portátiles, consolas, TV inteligentes,... que unido a la irrupción del 5G y el coche eléctrico han hecho que las fábricas de semiconductores no sean capaces de satisfacer esta creciente demanda”. Incluso el mayor productor de semiconductores del mundo, Samsung, “está teniendo que retrasar el lanzamiento de sus nuevos productos y el sector del automóvil se está viendo especialmente afectado”.

Sobre si se puede instalar una fábrica en Galicia de semiconductores, Gerardo García explica que “la última fábrica creada, Fab18 de TSMC, que fabrica los últimos chips de Apple, costó 17.000 millones de dólares” y es, por ahora, “la única en el mundo que fabrica en 5 nanómetros”, por lo que “todas las grandes empresas del mundo son sus clientes o hacen cola para serlo”. Sin embargo, asegura que “una fábrica de semiconductores no es una nave con una línea de producción, es más bien, un gigantesco laboratorio de I+D continuo que culmina en unas instalaciones millonarias que además son renovadas cada poco tiempo. Con costes de miles de millones en cada renovación de la fábrica, un mínimo error en la dirección de nuevos desarrollos puede arruinar todo el proyecto”.

El responsable de los dineros del Clúster TIC pone un ejemplo. “En su último modelo, en TSMC funcionan unas máquinas del tamaño de un autobús que se mantienen suspendidas en el aire sobre una oblea de silicio puro de 2 metros de diámetro sin ninguna imperfección. Esta enorme máquina tiene forma de pirámide invertida y en su vértice se espolvorea polvo de estaño, que se calienta a 1 millón de grados, proceso en el que genera luz ultravioleta a 13.5 nm que es redirigida con grandes lentes a la creación de los circuitos en la oblea gigante, siguiendo el mapa programado”. Suena complicado. Por ello, “no parece el típico proyecto que se está ideando para los Fondos Europeos, que tienen en general menos riesgo tecnológico, y además hay miles y miles de patentes que protegen esa fábrica, habría que desarrollarlo todo de cero sin infringir las patentes”.

¿No podemos hacer nada, entonces? Todo lo contrario. “La creación en España de una escuela de fabricación de semiconductores, o de una facultad de física especialmente especializada en el estado sólido en Quantum Computing –computación cuántica–, sí sería un proyecto adecuado”, explica García Alvela, que es ingeniero superior de Telecomunicaciones por la Universidad Alfonso X de Madrid y Máster en Dirección de Empresas TIC por la Escuela de Negocios Caixanova. “Por cierto, parte de esa pirámide de TSMC viene de Holanda y las lentes de Alemania. La fábrica está en Taiwan y se considera un activo geoestratégico de primer orden”, detalla.

Sobre la utilidad de los fondos Next Generation de la UE en este campo apunta que “todo lo que sea potenciar la industrialización en nuestra comunidad siempre resulta interesante, pero en este caso hay que tener en cuenta que se necesita muchísimo conocimiento sobre semiconductores que no es tan sencillo de adquirir a medio plazo”. Concluye asegurando que “el objetivo de disponer de capacidad de fabricar algunos tipos de chips parece correcto, pero empecemos por generar el conocimiento necesario y en encontrar un nicho menos cubierto que el que ahora mismo sale en las noticias”.

Luis Caramés Viéitez, presidente del Grupo Colmeiro
“La UE busca elevar del 10 al 20 % su peso en la producción de semiconductores; o se hace o nunca tendremos una mínima soberanía digital”
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El economista y catedrático de la USC, presidente del Grupo Colmeiro y de la Fundación Berlarmino Fernández Iglesias sostiene que “la industria europea del automóvil, aunque no sólo ella, tiene una gran dependencia de los semiconductores venidos de Asia, lo que la hace muy vulnerable”. Explica que realmente, “el 50 % de su producción procede de Taiwan”, y por la pandemia del coronavirus “las ventas de aparatos electrónicos destinados al gran público se han multiplicado, presionando la oferta de esos chips y afectando muy particularmente a los automóviles”.

El resultado, según Caramés, es que “la producción de coches se ralentiza y el precio de los semiconductores sube. Los fabricantes de automóviles han adquirido la costumbre de trabajar sobre demanda, sin anticipar las necesidades del mercado. Incluso, ante la atonía de la demanda ligada al COVID-19, algunos fabricantes llegaron a revender una parte del stock”, argumenta. ¿Y qué pasó? “El resultado es bastante dramático: casi un millón de coches menos en la producción de 2021. Falta un chip y todo queda bloqueado. Esto viene a ilustrar las carencias estratégicas de Europa, y de ahí que el comisario europeo Thierry Breton ha demandado una alianza europea por la electrónica”.

Los datos que esgrime el titular del grupo de pensadores en economía y sociedad que integran el Colmeiro son elocuentes: “Europa sólo produce menos del 10 % de semiconductores del total mundial. Por eso la Comisión se ha propuesto que en 2030 se alcance el 20 %”, asegurando que “o se hace o nunca tendremos una mínima soberanía digital”. Confiesa Caramés que “por ello, 14 países de la UE, entre ellos España, quieren utilizar financiación del fondo europeo de recuperación para ese fin. Por cierto, España es el único país europeo con minas de coltán, concretamente en Ourense. El coltán es uno de los materiales utilizados en la fabricación de semiconductores”.

Como moraleja, el economista sostiene que en el Colmeiro “creemos que este tipo de producción entra dentro de las áreas clave de recuperación y resiliencia, en línea con la transición digital”, por lo que “Galicia debería postularse”, aunque reconoce que, como se conocen los proyectos exactos ni las empresas involucradas, es imposible saber si ya lo ha hecho.

Daniel Prieto Renda, miembro del Icoiig y en Soltec Ingenieros
“Hace falta capitán en este barco que tome decisiones firmes en este momento histórico”
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Sobre las dificultades de industrias como las de el motor o las telecomunicaciones por la falta de microchips, que afectan a Galicia, Daniel Prieto Renda, miembro del Ilustre Colegio de Ingenieros Industriales de Galicia (Icoiig) y de Soltec Ingenieros sostiene que “esta situación es debida a la deslocalización de la producción de determinados componentes electrónicos que se hacen en Asia mezclado a la situación de dificultades de logística en momentos de pandemia”.

Apunta que “es fácil decir que no llegan los componentes, pero habría que analizar mas factores, que podrían ser si hay problemas en la logística de entrega de producto final, pues es posible que también haya problemas de entrega en la materia prima necesaria para hacerlas. Recordemos que tampoco esas materias primas están localizadas cerca de la fabricas”. Sostienen también que deberíamos preguntarnos si “hay alguien, bien competencia o bien otro sector, que haga mas rentable producir para ellos y dejar de lado a los que están afectados hoy. Y, por último, cuestionar si es posible que “determinado gobiernos manejen la situación en favor de sus intereses nacionales y esto se escapa al control del libre mercado”.

Sobre la posibilidad de plantear en la comunidad gallega la instalación de una planta de fabricación de semiconductores-microchips para no depender tanto de Asia considera que “sería una idea que debería de estar complementada con la generación de centros de tecnificación específicos y que actúen como tal, que además de poder proveer y crear tecnología, se sinergien con una automatización de la fabricación para eliminar la dependencia de la competencia asiática de mano de obra mas barata”.

“Se debería valorar si es posible suministrar con mayor calidad y mejores plazos a la industria cliente europea. Recordemos que en algún momento Asia solo producirá para Asia, y será mas pronto que tarde”, avisa. Pero para ello tendría que existir “una política no partidista a nivel estatal que flexibilice trámites, inversiones y otro tipo de facilidades para que implantar una industria tecnológica –y otras industrias– sea sencillo y no complicado como es ahora”. Porque, destaca, “la inversión en industria estable y de calidad tracciona riqueza, estabilidad y empleo estable. Es sentido común y estadística”.

El momento actual, que permite aprovechar los fondos Next Generation de la UE, sería idóneo. Pero reitera la demanda anterior: sólo podremos hacerlo “si somos capaces de eliminar minifundismos e intereses partidistas y pensamos en una senda de recuperación coordinada”. Así, “ésta y muchas otras iniciativas podrían ser consideradas”. Concluye argumentando que “hace falta capitán en este barco que tome decisiones firmes en este momento histórico en el que nos encontramos. Los ingenieros seguimos preparados para ponernos al servicio de la industria”.

Fernando Suárez, presidente del CPEIG
“Hay que desarrollar una política que no solo digitalice la industria, sino que industrialice la digitalización, fabricando los componentes necesarios”
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Sobre el colapso en el mercado de los microchips que afecta a Galicia Fernando Suárez, presidente del Colexio Profesional de Enxeñaría en Informática de Galicia (CPEIG), apunta que “a pesar de lo que podríamos pensar, no es la primera vez que ocurre”. Reconoce, eso sí, que “es una situación que se agrava y que cada vez afecta a más industrias, ya no solo las puramente tecnológicas, sino a muchas otras, ya que muchos componentes incluyen chips en su fabricación. Por ejemplo, la falta de semiconductores va a provocar que se dejen de fabricar 672.000 vehículos a nivel global durante el primer trimestre de este año, ralentizando una industria que compra una décima parte de la producción mundial de chips”. Y un aviso más: “Esta escasez puede frenar también otros sectores, como el de los equipos médicos o de comunicaciones”.

¿Más fábricas, y a poder ser en Galicia? Suárez apunta que el propio CEO de Intel, Pat Gelsinger, declaró justo la semana pasada que “la industria de semiconductores depende demasiado de la fabricación de Asia, lo cual no es aceptable”. Por eso considera que “no sería descabellado plantear esta opción, creo que debemos de ser valientes y ambiciosos ante las oportunidades actuales y la evolución de la economía”. El líder del CPEIG presenta “tres vías alternativas y complementarias”, que van desde “atraer inversiones de grandes compañías para construir sus fábricas en nuestro territorio. Intel por ejemplo, que aseguró su intención de construir una fábrica de chips en Europa, lo que sería además un impulsor en cuanto a la generación de empleo de calidad”.

El segundo plan pasa por “aprovechar el potencial en áreas vinculadas con la fabricación de semiconductores, como la electrónica, las tecnologías de radiofrecuencia, los sensores inteligentes para inteligencia artificial (IA), los microcontroladores, las tecnologías de bajo consumo, los componentes seguros y los equipos de fabricación de semiconductores”. Pone el foco en que Galicia cuenta además de con empresas referentes en estos campos, con empresas tecnológicas de nivel, y al igual que el economista Luis Caramés destaca un elemento diferenciador: “en Ourense está la única mina de coltán de Europa, uno de los materiales clave utilizados en la fabricación de semiconductores”.

La tercera vía, complementaria y compatible, con las anteriores, sería “crear una planta de reciclaje de residuos electrónicos, la denominada basura electrónica, alternativa que puede favorecer también la economía circular. Hay teléfonos móviles de los que se puede recuperar hasta un 90 % de sus materiales. Por ejemplo Apple desarrolló un robot, denominado Liam, que es capaz de desmontar 1,2 millones de iPhone al año”.

Además, los fondos Next Generation de la UE propician que “si se quiere abordar un sector como este, no habrá mejor momento. No solo por los fondos, sino porque cada vez estamos ante una mayor demanda de este tipo de componentes. Solo con reflexionar en la cantidad de productos que los incluyen, ya no solo puramente tecnológicos: ordenadores, teléfonos inteligentes..., sino muchos otros como vehículos cada vez con mayor capacidad de conducción autónoma, elementos para desarrollar Smart cities, como los proyectos que está acometiendo Santiago, o simplemente la domótica en el hogar. Podemos ver que la demanda irá en aumento en los próximos años, por lo que necesitamos una cadena de suministro más equilibrada”.

Cita también “la guerra comercial entre EEUU y China”, que “nos permite ver como se está centrando en el desarrollo tecnológico, en el que Europa pierde peso. De nuevo coincide con el Grupo Colmeiro y recuerda que “catroce países de la Unión, entre los que está España, han emitido un comunicado indicando que utilizarán parte de los fondos de recuperación para impulsar esta industria”. Recuerda que el 20 % de los planes europeos de recuperación y resiliencia deberían destinarse a la transición digital, “cifra que se eleva al 35 % en la propuesta española”. Concluya recetando que “quizás deberíamos de plantear también una dicotomía en cómo aprovechar los fondos: Es fundamental desarrollar una política que no solo digitalice la industria sino que industrialice la digitalización, fabricando los componentes necesarios para ella”.

28 mar 2021 / 18:13
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