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Incidencia de solo el 3,7% en las escuelas de Galicia, pese al gran caos balear

Pese al caos del final de curso y el repunte de casos experimentado en la comunidad con razón del gigantesco brote originado en las Islas Baleares y que afecta principalmente a los estudiantes del país, también en Galicia, la autonomía finalizó este semana el primer curso marcado totalmente por el COVID y el “sentidiño” que reinó en las aulas gallegas. Alumnos, familias y profesores, entre la rutina de la mascarilla, la ventilación en las clases o la vigilancia de infecciones, los ‘grupos burbuja’ o el estricto cumplimiento de todos los protocolos creados, propiciaron en general que la incidencia pandémica fuese relativamente baja: solamente el 3,7% de los integrantes de nuestra comunidad educativa contrajeron el virus tras un año.

Así lo destacaron desde la Consellería de Cultura, Educación e Universidade. En este sentido, si bien la Xunta no facilitó el dato concreto de positivos, la cifra rondaría los 18.500 contagiados, considerando que cerca de 500.000 personas pasan a diario por los centros entre estudiantes, docentes y otro tipo de personal.

Asimismo, el porcentaje de alumnos infectados ha sido casi el mismo en todos los rangos de edad, según aseguró la Consellería, y que osciló entre el 3 y el 4 por ciento. Cerca del 90 por ciento de los casos ya se encontraban en situación de cuarentena preventiva al ser diagnosticados, por lo que la Xunta descartó la existencia de transmisión comunitaria en el sistema educativo.

Por otro lado, la evolución de los casos ha sido dispar y ha registrado diversos vaivenes a lo largo de todo este periodo académico. El curso cerró septiembre del pasado año (su primer mes) por encima de los 300 casos activos, pero en niveles notablemente inferiores a la afectación global de la comunidad.

El retorno de las vacaciones navideñas, sin embargo, evidenció una tónica diferente en los centros tras registrarse 1.033 casos de COVID-19 vinculados a escuelas infantiles, colegios e institutos, 187 positivos más que los que había antes de las fiestas. A partir de ahí la situación fue a peor y se vivió el momento de mayor incidencia desde la irrupción de la pandemia en el mes de marzo.

ENERO Y FEBRERO, LOS PEORES MESES DE INCIDENCIA.La tercera ola, que afectó duramente a toda Galicia, impactó de lleno en los centros y rompió todos los máximos en las cifras de contagios, una situación que las autoridades sanitarias vincularon directamente a las reuniones durante las fiestas Navideñas y a un reflejo de lo que ocurría en ese momento en la sociedad general.

El sistema educativo experimentó semana a semana un crecimiento exponencial en el número de positivos detectados. En enero se superó el pico de casos activos que se había dado en la segunda ola en el mes de noviembre y el ritmo de contagios se aceleró progresivamente.

El día 15 los positivos habían llegado a los 1.535, con una diferencia de 502 respecto a la semana anterior, pero cada día se marcó un nuevo ‘récord’ de casos activos. Una semana después, el sistema educativo gallego contaba con más de 2.628 contagios, poco después superó los 3.000 y en febrero registró su peor dato al superar los 3.950 positivos.

Sin embargo, a partir de ese punto la curva se fue aplanando y los datos mejoraron semana a semana hasta cerrar el curso esta semana con 284 casos activos, por debajo de los positivos con los que se cerraba el pasado mes de septiembre.

SE CUMPLIÓ CON LA PRESENCIALIDAD. Educación realizó un balance positivo del trabajo para la consecución de los objetivos principales de este curso: mantener la presencialidad en los centros lo máximo posible y convertir las instalaciones educativas en espacios seguros desde el punto de vista sanitario. En este sentido, destacó la efectividad de las medidas implantadas y especialmente el uso de mascarilla y la ventilación de espacios en los centros.

“Fruto de este esfuerzo conjunto se hizo posible que los centros educativos fuesen lugares seguros frente a la COVID, lo que nos permitió mantener los máximos estándares de calidad en la enseñanza y, lo más importante, garantizar una presencialidad casi total en las aulas gallegas”, trasladaron a Europa Press.

Igualmente, la Consellería remarcó este punto, que consideró “un hito” que no se pudo alcanzar en otras comunidades autónomas y en otros países y que es “especialmente importante para alcanzar unos resultados óptimos y para dar la máxima normalidad posible”.

El operativo desplegado a fin de adaptar los centros implicó un esfuerzo presupuestario adicional de 162 millones de euros, materializado en la realización de desdobles de grupos, el refuerzo de cerca de 2.300 docentes, personal de limpieza o de comedores, entre otras cuestiones relativas a materiales, mamparas, mascarillas o gel hidroalcohólico.

PROTOCOLO “DE TRANSICIÓN”. La incógnita se presenta ahora de cara al próximo curso. Educación está trabajando ya en un nuevo protocolo que supondrá una evolución del texto vigente, pero que será “más optimista” y “de transición” hacia la progresiva recuperación de la normalidad en el día a día de los centros y de todos los aspectos organizativos y de ordenación del sistema.

El texto estará concluido “en unas semanas” con el objetivo de que los equipos directivos puedan empezar a trabajar en la organización docente pensando en septiembre. El documento permanecerá abierto a modificaciones y se adaptará progresivamente a la situación sanitaria, al alivio de las restricciones, al avance de la vacunación y a la posibilidad de que empiece el proceso de inmunización de alumnos de secundaria y bachillerato a finales de agosto o principios de septiembre, según prevé el Gobierno central.

El refuerzo de docentes hecho en Galicia para cumplir con la adaptación de los centros, los desdobles y los protocolos sanitarios también se ajustará a la evolución de la pandemia y a los requisitos de las autoridades sanitarias, además de a la disponibilidad de fondos por parte del Ejecutivo español. La decisión todavía no está tomada, pero hasta la fecha se comprometieron casi 1.250 profesores de apoyo como parte del denominado ‘Plan Recupera’ para el próximo curso. No obstante, el número total dependerá a su vez de las recomendaciones y medidas fijadas por el Sergas y el propio Ministerio.

DISTANCIA. Asimismo, el texto autonómico tendrá que adaptarse a los nuevos requisitos y parámetros que se acordaron entre las comunidades autónomas y el Gobierno: especialmente a la posibilidad de reducir la distancia entre alumnos de 1,5 a 1,2 metros en el interior del aula.

27 jun 2021 / 01:00
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