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La térmica de As Pontes pasa a ‘stand by’ con el hidrógeno verde llamando a sus puertas

‘Galicia, un futuro sen carbón’ celebra que pase a situación de disponibilidad para el sistema eléctrico // EDPR y Reganosa plantean un macroproyecto con renovables por 780 millones

As Pontes, como Ferrolterra están en la encrucijada del proceso de transición energética y ecológica. Justo cuando desde el colectivo’ ‘Galiza, un futuro sen carbón se recordaba que a partir de a partir de este día 30 la central térmica pontesa de Endesa pasa a situación de disponibilidad para el sistema eléctrico –no se desconectará aún de la red, pero apenas funcionará–, acabando con “unha das maiores fábricas de crise climática de toda Europa”, se anunció una nueva apuesta de futuro en el campo de las renovables.

Mientras este grupo ligado al ecologismo y la sostenibilidad se aplaudía que “comeza o peche” de una instalación que “xeraba unha cuarta parte das emisións galegas de CO2 e aínda en 2020 botou máis dun millón de toneladas á atmosfera”, reclamando asimismo a las administraciones que “planifiquen xa o abandono doutros combustíbeis fósiles, coma o gas”, que queman las centrales de ciclo combinado de la propia As Pontes y de Sabón, y se descarga en la regasificadora de Mugardos, desde ésta llegaba el anuncio de inversión.

Tanto Reganosa como EDP Renováveis, compañía del Grupo Energías de Portugal, anunciaban su alianza para convertir a Ferrolterra en “capital de la energía verde”, actuando tanto en As Pontes como en siete ayuntamientos del entorno con una ambiciosa inversión total, para la que aspiran a conseguir fondos europeos, por importe de 780 millones de euros.

Este plan reúne actuaciones en almacenamiento, producción de hidrógeno con renovables y la generación con eólica e hidráulica. La ejecución de esas infraestructuras requeriría de más de 7.000 empleos equivalentes, entre directos e indirectos, y su mantenimiento y operación, otros 400 durante su vida operativa. En la contratación de toda la mano de obra y los proveedores y auxiliares se priorizarán los de la zona y, en particular, aquellos afectados por el cese de actividad en la térmica de carbón.

EDPR y Reganosa indican que con esta apuesta “el área dispondrá de acceso continuado a recursos energéticos limpios y competitivos”, vitales para “captar y mantener industrias estratégicas”. El proyecto, explican, “integra toda la cadena de valor” e incluye la construcción de una planta de elaboración de hidrógeno (H2) mediante electrólisis –hasta 100 megavatios (MW) tras su completo desarrollo–, que utilizará el agua del lago de As Pontes y “nuevas fuentes de energía renovable”.

Con una capacidad productiva anual de hasta 14.400 toneladas de H2, esperan que el proyecto genere más de 300 empleos, directos e indirectos, entre la fase de ejecución y la de explotación.

En el entorno ubican también un almacenamiento energético con una potencia instalada de generación de 570 MW. Según señalan, este almacenamiento consistiría en una central hidroeléctrica de bombeo “que empleará como depósito inferior el propio lago, y como superior, un nuevo embalse que permitirá una mejor gestión del sistema eléctrico propiciando una maximización renovable en el mix energético”.

El almacenamiento prevén que esté localizado entre los núcleos de Castelo y A Esfarrapa y calculan que genere casi 5.000 empleos, también directos e indirectos, “considerando tanto los trabajos de construcción como la futura gestión de la planta”.

Para cerrar el proceso planean el desarrollo de un complejo eólico compuesto por cuatro parques “que suman algo más de 270 MW y que utilizarán turbinas de última generación”. Estos los planifican para los municipios de As Pontes, A Capela, Xermade, Monfero, Valdoviño, Moeche, Cerdido y As Somozas, y estiman que generarán en torno a 2.500 puestos de trabajo asociado a las distintas fases del proceso.

“En suma, casi un gigavatio de potencia verde instalada. Se trata de la apuesta más ambiciosa realizada hasta el momento por la descarbonización de la economía en Galicia”, reivindican.

De salir adelante, según llaman la atención, “el entorno dispondrá de acceso continuado a energía asequible y limpia, lo cual constituye una fortaleza para la captación y asentamiento de industrias estratégicas, amén de para fomentar la sostenibilidad y competitividad del tejido productivo”.

Por sus características, inciden en que esta iniciativa “se alinea” con los objetivos que persiguen el ‘EU Green Deal’ y el programa ‘Next Generation’; la estrategia de almacenamiento energético, el plan nacional de energía y clima, la estrategia española de transición justa, y el plan de recuperación, transformación y resiliencia; y el pacto de estado por Ferrol, la ley de simplificación administrativa y de apoyo a la reactivación económica de Galicia, y la estrategia gallega de cambio climático y energía 2050.

Importancia estratégica. La directora general de EDPR España, Rocío Sicre, destaca en la nota que esta iniciativa “da cuenta, una vez más, de la importancia estratégica que Galicia tiene para EDPR desde hace más de 20 años”. Además, afirma que “es reflejo del positivo impacto de las renovables en materia de empleo de calidad, favoreciendo la dinamización económica y social de la población gallega”.

“Hace 14 años trajimos el gas a Galicia y ahora, con EDPR, vamos a traer el hidrógeno; participaremos en la configuración de un nuevo ecosistema energético en nuestra comunidad”, proclama el director general de Reganosa, Emilio Bruquetas.

“Todo el conocimiento y experiencia que hemos adquirido a lo largo de estos años lo estamos poniendo ahora al servicio de Galicia, al servicio de una recuperación socioeconómica más rápida, más sólida y más justa. De esta manera también diversificamos nuestra actividad; estamos ante una nueva Reganosa, la energética global de los gallegos”, remarca.

Plan de Endesa. Nada tienen que ver este proyecto con otro que suena bastante parecido, el de la titular de la térmica pontesa, Endesa, que plantea para esta ubicación la construcción de su propia planta de hidrógeno que, de lograr luz verde del Gobierno central –también en base a fondos Next Generation comunitarios-, una instalación que comenzaría a construir en enero de 2023 y terminaría en diciembre de 2024, por valor de 127,2 millones de apuesta en la planta, a los que sumar otros seiscientos once millones de euros más en seis parques eólicos aledaños con 611 megavatios de potencia que ya se están tramitando.

La electricidad que generarían los nuevos aerogeneradores serían imprescindibles para el proceso en la planta de hidrógeno, que operada por 130 personas -empleo directo- trabajarían para producir al año 10.000 toneladas de este gas, gracias a su electrolizador de 100 megavatios.

Economics for Energy
Con quien sufre la transición

··· Los directores de Economics for Energy, Xavier Labandeira y Pedro Linares coincidieron en que la descarbonización es un proceso imparable y necesario, pero que debe velarse por los “perdedores”, entre ellos las familias víctimas de la pobreza energética o de áreas afectadas, como As Pontes o Meirama, por el apagado de sus térmicas. Presentaron el Barómetro de Transición Energética, que refleja que, por la pandemia, las emisiones de gases contaminantes cayeron un 17 % en 2020, situándose por primera vez por debajo de los niveles de 1990, aunque avisan: conviene consolidar este avance mediante medidas correctoras para evitar un repunte que ya está asomando debido a la recuperación de la actividad económica y la demanda energética.

La asequibilidad de la energía es el otro indicador que registra una variación más acusada, con un descenso de los precios del 13 % respecto a 2019, revirtiendo la tendencia al alza de los últimos años hasta devolverlos a niveles de 2010. Este fenómeno, asociado especialmente a la reducción de la movilidad durante el confinamiento y las posteriores etapas de restricciones, afectó especialmente a los precios del petróleo y, aunque en menor medida, del gas natural. En el caso de la electricidad, en España –igual que en el resto de Europa– bajaron para los hogares y se mantuvieron estables para la industria –frente al ligero aumento en la UE–.

Por lo que respecta al gasto energético sobre el Producto Interior Bruto (PIB), la caída fue aún mayor en 2020: un 16 %. Además de la reducción de los precios, esto se vincula a una disminución muy importante de la demanda energética. Esta sufrió una caída del 15%, incluso superior a la del PIB, del 10 %, en ambos casos en estrecha relación con los efectos de la pandemia.

El mayor descenso de la demanda se produjo sobre el petróleo y sus derivados (un 20% menos que en 2019), seguido del gas (10%) y la electricidad (5%). En cualquier caso, y aun sin tener disponibles los datos para Europa en 2020, todo apunta a que España sigue por encima de la media comunitaria en gasto energético por unidad de PIB, un claro síntoma de la mayor intensidad energética de la economía española. En términos positivos, esto se traduce en un importante potencial de ahorro de energía que, según Xavier Labandeira y Pedro Linares, debería ser un criterio de priorización de proyectos financiables mediante los fondos europeos Next Generation, con la vista puesta en la transición de la economía española a un modelo más innovador, competitivo y descarbonizado.

La reducción de las emisiones hasta niveles un 10 % inferiores a los de hace treinta años permite albergar cierto optimismo sobre el cumplimiento de los objetivos de reducción del 23 % marcados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. En términos de emisiones por PIB, en 2020 se observa también una mejora en relación al año anterior, con una reducción del 5 %.

Sin embargo, son necesarias actuaciones de refuerzo para evitar un rápido repunte, sobre todo porque las circunstancias que subyacen tras este acusado descenso son fruto de factores indeseables –la reducción de la demanda energética ocasionada por la COVID-19–, no controlables –como el aumento de la producción hidráulica en un 17 %– o con poco recorrido –como la reducción del carbón, con un papel ya cada vez menor en el mix energético español–. En el lado de las vías a reforzar para el futuro se encuentra la energía solar fotovoltaica, que aumentó en un 70 % su contribución a la producción eléctrica.

En lo que se refiere a la seguridad energética, su indicador económico, la volatilidad de los precios, ha aumentado significativamente, también como efecto de la pandemia. Del mismo modo, se registra una evolución negativa en la cantidad y el coste de los servicios de ajuste del sistema en el sector eléctrico, que vuelven a aumentar tras varios años de contención hasta situarse en los niveles de 2015 y 2016. Este empeoramiento podría responder a la reducción de la demanda de electricidad y el aumento de la contribución de las renovables.

En cuanto a la seguridad de las importaciones, en 2020 continuó la senda de mejora iniciada en 2019, cuando la tendencia alcista de los años anteriores se había retraído hasta el punto de situarse muy por debajo del nivel de 2010. Aún así, España continúa en este indicador por encima de los niveles del resto de la UE..

Electrointensivas
Luz un 172 % más cara que en 2020

··· El precio mayorista de la electricidad ha cerrado este junio con una media de 83,3 euros por megavatio hora (MWh), lo que supone el nivel más alto de la historia, superando así el precio récord que hasta ahora era de 71,49 euros en el mes de enero de 2017. Según datos de la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), este dato es un 172,1% superior al precio medio de junio del año pasado. Para estas industrias los precios de la luz son vitales, puesto que llegan a suponer el 50 % de sus costes de producción.

Denuncian que en esta primera mitad del año 2021 los precios eléctricos de Alemania y Francia han sido inferiores a los de nuestro mercado. Para la industria electrointensiva española, considerando las medidas aprobadas en su Estatuto, se estima un precio a fin de año en España de 87,44 €/MWh, más del doble que el precio francés, que es de 39,59 €/MWh, y más de 30 €/MWh que el alemán, que es de 55,56 €/MWh. Esta comparativa de precios se puede ver en nuestro barómetro.

30 jun 2021 / 01:00
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