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domingo, 07 agosto 2022
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El naval gallego busca reflotar tras hundirse su facturación el 30%

Bajó en el primer año de la pandemia a 826 millones y el empleo cayó un 6 %, a menos de 9.000 // En Vigo, la antigua Vulcano, Barreras y auxiliares precisan un salvavidas // En Ferrolterra, las F-110 y el ‘off shore’ // Soermar reclama activar ya las ayudas a la I+D+i

No está siendo agradable la singladura del sector naval en Galicia en los últimos tiempos. En Ferrolterra la eólica marina y cierta actividad de carenas y reparaciones no evitan que muchos trabajadores eventuales y de la industria auxiliar vivan en los astilleros públicos de Navantia sus particulares lunes al sol, a la espera de poder reactivar todo su potencial con el inicio de las fragatas F-110, que si hay suerte se iniciarán el año próximo, tal y como prometió Moncloa. Mientras, en Vigo la agonía golpea al histórico Hijos de J. Barreras, en camino al ERTE, en venta y realmente amenazado de cierre, sin trabajo; calma chicha por la que navega en alerta roja también Metalships, en busca de contratos; o el antiguo Vulcano, hoy Astilleros San Enrique, tocado y hundido si no logra poder ocupar los terrenos de dominio público en el puerto de Vigo.

Con mejor estrella –o timón– parecen guiarse Freire, Armón o Nodosa, pues en sus gradas sí se trabaja en nuevas embarcaciones. Con datos de la patronal del metal Asime, el naval olívico ha perdido cerca de un millar ya último año. En su último informe anual detallaban una caída en el empleo del 6 % en el conjunto de la actividad en Galicia, por debajo de los nueve mil operarios, mientras que la cifra de negocio se hundía un 30 %, rebajada hasta los 826 millones de euros.

Ante esta situación y los descensos de contratos generalizados, desde el centro tecnológico Soermar, especializado en la innovación en esta actividad, avisan de que “se está experimentando un cambio basado en la técnica y en la tecnología, y los próximos 10 años van a ser cruciales para el sector”. Todo un aviso a navegantes, pues “es el momento de darle a la industria naval la importancia estratégica que requiere, como ya han hecho otros países europeos competidores directos de España”. Su receta pasa por que todos los integrantes del sector, las administraciones estatal y autonómica, trabajadores y sindicatos, empresarios, centros tecnológicos, universidades, clústeres, asociaciones y colegios profesionales, entre otros, deben remar en una misma dirección.

“Hay que apoyar al naval para que avance, se modernice e implemente nuevas tecnologías aplicables a sus procesos con el fin de desarrollar nuevos prototipos”, señalan desde la dirección de Soermar, reclamando “los mismos mecanismos de ayudas de los competidores europeos e internacionales para concurrir en igualdad de condiciones y poder superar con éxito la cuarta revolución industrial”. Demandan además divulgar y poner en valor el potencial de la tecnología de la industria naval española, sobre todo en comunidades donde sale a flote de forma visible, como es Galicia.

Son conscientes de que “se cierne una amenaza sobre varios astilleros gallegos con problemas diferentes, como la necesidad de consolidar una cartera de pedidos que otorgue viabilidad empresarial de futuro, y superar una reestructuración que salvaguarde la unidad productiva para que pueda pasar a manos de un nuevo dueño”. El sector precisa “soluciones fiables y duraderas que permitan que Galicia no pierda su posición de referente internacional, lograda tras acaparar conocimiento y experiencia durante tantos años”.

Para ayudar a los astilleros y la industria auxiliar, “se deben implicar empresarios, patronales y Administración y encontrar soluciones que defiendan el empleo directo e indirecto cualificado y de calidad”, según Soermar. La solución: apostar por la tecnología marítima, como han hecho otros países europeos.

Retos. Los desafíos que el naval debe asumir van del área medioambiental, con la aplicación de nuevos combustibles, a la digitalización y la aplicación de las tecnologías inteligentes, seguridad marítima y explotación de los recursos marinos. “Y, por supuesto, el desarrollo y diseño de nuevos e innovadores prototipos”, señala Eva Novoa, directora general del centro tecnológico.

“El sector está perdiendo peso, se ha visto mermada su representatividad, sus capacidades y los mecanismos de apoyo y fomento del desarrollo técnico y tecnológico. No es suficiente decir que es una industria estratégica, hay que poner a su servicio mecanismos que le permitan no serlo semánticamente, sino de forma real”, sostiene.

No hace mucha la ministra de Industria, Reyes Maroto, anunciaba el nuevo real decreto de ayudas de I+D+i. “Es el camino, esperamos su publicación y que ésta sea la primera de muchas iniciativas que tanto a nivel nacional como regional permitan que la industria naval avance, se modernice y le permitan apoyarse en la tecnología como vía para superar los problemas”, así como imprevistos que surjan en un futuro, “como está siendo la pandemia”.

Desde Soermar se pide agilizar la tramitación de dicha norma, pues “ha llegado agosto y aún no tenemos noticias, los astilleros están compitiendo con sus rivales europeos, que cuentan con este mecanismo ya vigente, y necesitamos estar en igualdad de condiciones, contar con ayudas para desarrollar nuestros avances tecnológicos y ofrecer buques y proyectos de buques que ofrezcan desarrollos avanzados”.

Abogan por mejorar la imagen del sector para que sea atractivo trabajar en él y los armadores construyan, reparen y transformen en España y Galicia, donde hay mucho que ofrecer: tecnología, conocimiento, saber hacer y buques innovadores.

Entiende Soermar que “las necesidades del sector público y privado no son las mismas, aunque sí hay puntos de confluencia”. En particular, para Galicia ven necesaria “una política autonómica más activa que demuestre que de verdad el sector es estratégico, que lo es –señala Novoa–, que desarrolle y potencie el liderazgo industrial y sus capacidades tecnológicas”, tanto en Ferrol (públicos) como en Vigo (privados).

Se ofrecen a la Consellería de Economía, el Igape y GAIN, como interlocutor en I+D+i “para trasladarles las peticiones que en esta materia tenemos y que ante el maremágnum de ayudas y fondos que se avecinan de Europa podrían considerarse”.

Financiación. “Se nos plantea un momento único, en el que nuestro país está recibiendo fondos europeos para la recuperación y el futuro de las nuevas generaciones”, señala Soermar, que insta a “saber utilizarlos”. El naval necesita contar con estos recursos, se diseñen nuevos programas y se adapten los existentes “para que podamos presentar proyectos y financiarlos teniendo en cuenta las peculiaridades de un sector que necesita toda su capacidad financiera para los contratos de venta de buques”. No puede comprometerla para realizar grandes proyectos de I+D+i con un elevado riesgo económico-financiero.

I+D+i y Next Generation mediante, “es muy importante que la industria cuente con programas de ayudas y financiación que contemplen las particularidades del sector, que permita las inversiones tecnológicas, la innovación abierta, la mejora de las instalaciones y procesos productivos, con plazos abiertos y no limitados a convocatorias y ventanillas de tiempo limitadas que perjudican la posibilidad de que todas las empresas participen”.

En Galicia, la industria naval debe ser impulsada con este tipo de programas de apoyo financiero, para inversión tecnológica y a las actuaciones de innovación, así como apostar por el empleo de calidad, cualificado y de continuidad, apunta Soermar.

A los trabajadores actuales del sector de los astilleros “debemos proporcionarles conocimiento de las nuevas tecnologías que tenemos que desarrollar e implantar. No podemos olvidar que la mayoría de los armadores que construyen en España son de países europeos”.

Instan a desarrollar políticas industriales y generar nuevos modelos de negocio, favoreciendo el mantenimiento y creación de empleo. Apostando por mantener la capacidad productiva y no sólo la actividad de logística, haciendo un uso racional de las zonas costeras, “permitiendo la convivencia de todas las actividades económicas, sean industriales y no industriales”.

Modernización. A principios de julio el Parlamento Europeo dio luz verde al fondo de pesca y acuicultura para 2021-2027 con 6.100 millones de euros, de los que se destinarán 5.300 a apoyar la pesca sostenible y proteger a las comunidades pesqueras. Teniendo en cuenta estas nuevas medidas, Soermar propone que “se articule un plan renove aplicable a la flota, cumpliendo con las medidas que exige la Comisión Europea que se reflejan en el reglamento europeo del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y Acuicultura”. El centro tecnológico pone su conocimiento a disposición de las administraciones públicas en calidad de representante de I+D+i de los astilleros privados para tratar de desarrollar este plan renove, que podría estar basado en la aplicación de la tecnología para mejorar la seguridad, la eficiencia energética y mejorar sustancialmente las condiciones laborables aplicando criterios de diseño avanzado para mejorar las condiciones de trabajo a bordo. El nuevo fondo insta a los Estados miembros a invertir para lograr que los sectores de la pesca y la acuicultura sean más competitivos y para desarrollar una economía azul sostenible, así como nuevos mercados y tecnologías.

16

barcos contratados en la actualidad a astilleros gallegos, uno menos que los que mantiene en su cartera la industria naval vasca. En total suponen unos 750 millones de euros de negocio, aunque se concentran en únicamente tres empresas: Armón Vigo, Freire y Nodosa. Según Asime, los astilleros gallegos han visto caer en un 75 % los nuevos contratos, de nueve a sólo tres, y un 33 % su cartera de pedidos, con 8 menos.

332

millones de euros de exportaciones navales gallegas en 2020, cifra que según Asime es un 33,6 % superior y casi la mitad de las españolas.

16 ago 2021 / 01:00
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