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Llamadas en el móvil del aduanero corrupto cerraron el círculo para el procesamiento del clan Santórum

El líder de la banda daba instrucciones directas tanto al agente del SVA como al colombiano que representaba al cártel// Al sudamericano le intervinieron varias conversaciones con el mercante ‘Karar’ durante la travesía en la que traía la coca

¿Qué cambió entre el mes de mayo de 2020 en el que la Audiencia Provincial de Pontevedra ordenó la puesta en libertad de los miembros del clan de los Santórum, acusados de intentar introducir en Galicia casi cuatro toneladas de cocaína, y marzo de 2021, cuando la jueza Marisol López decide procesarlos con el apoyo de la Fiscalía Antidroga?

En el auto de procesamiento se dan algunas claves y la principal está relacionada con la detención del agente del SVA Pablo Suárez Váz-quez tras haber intercambiado cuatro kilos de cocaína por 368.000 euros con el colombiano René Robledo Román en un encuentro que mantuvieron en un centro comercial de Getafe el 10 de junio del pasado año. El dinero iba a ser entregado a Juan Carlos Santórum Navazas, que por aquellas fechas se encontraba fugado de la Justicia.

Hasta aquel momento los investigadores que se habían incautado de 3.800 kilos de cocaína en el mercante Karar no habían podido demostrar que Santórum y sus hombres eran los encargados de alijar la droga. Los magistrados de la Sección 5.ª de la Audiencia pontevedresa reconocían que pueden existir “sospechas razonables” e “indicios existentes”, pero que no serían suficientes para que “pudiera deducirse su participación en la operación de narcotráfico objeto de investigación en esa causa”. “Concluir de ello que iba a ser destinada necesariamente al desembarco de la droga incautada es una inferencia no admisible”, sentenciaban los jueces en los primeros días de mayo pasado.

La investigación dio un vuelco cuando los agentes antidroga tuvieron constancia de que “Pablo Suárez Vázquez, funcionario integrado en el servicio marítimo de Vigilancia Aduanera, sería uno de los colaboradores de Juan Carlos Santorum Navazas. Pudo constatarse el uso por Pablo Suárez de terminales telefónicos especialmente concebidos para el desarrollo de comunicaciones encriptadas y no susceptibles de interceptación”.

El bingo se cantó cuando “en las conversaciones intervenidas a Juan Carlos Santorum fue él mismo quien hizo referencia concreta a los paquetes de cocaína incautados al individuo al que había enviado a Madrid y que disponía de un terminal con el sistema Encrochat, por referencia a la droga incautada a René Robledo Román, con cuya disposición se correspondía el dinero recogido por Pablo Suárez Vázquez y Mónica Fernández Landín, investigados éstos cuyas comunicaciones se desarrollaban a través del referido sistema (sic)”.

Una vez que se localizó la droga y el dinero se pudieron establecer más relaciones y se comprobó que el operativo montado para detener a los miembros de la banda Santórum no cuajó en su totalidad toda vez que “Juan Carlos contaba con información concreta del desarrollo operativo de estas mismas diligencias de investigación, de modo que pudo anticiparse incluso a la práctica de las diligencias de entrada y registro en su vivienda”.

LLAMADAS AL MERCANTE. Las vigilancias operativas sobre Pablo Suárez Vázquez, permitieron constatar desplazamientos que fundamentaron la sospecha de que acudía al encuentro de Juan Carlos Santorum Navazas mientras éste estaba huido y más concretamente el viaje que el agente corrupto iba a realizar a Madrid con esos seis kilos de cocaína para intercambiarlos por casi 400.000 euros que permitirían al líder de la banda escapar a otro país.

En estas investigaciones posteriores también se desveló que “la correspondencia de las conversaciones intervenidas a Juan Carlos Santorum con la actividad de Pablo Suárez y René Robledo y los efectos que les fueron ocupados, se pudo comprobar también en la causa con el análisis de sus terminales telefónicos que René Robledo Román resultó ser el usuario del teléfono satelital 881632733XXX, uno de los empleados para controlar la singladura del MV KARAR. y Pablo Suárez resultó ser usuario de otro teléfono 881632733XXX (los números solo se diferencia en las tres últimas cifras) con el que contactaron ya en fecha 6 de marzo de 2020 (justo antes de salir del Caribe la embarcación tras cargar la coca).

Con todo esto ya no había lugar a dudas y por eso la jueza, como adelantó este lunes www.elcorreogallego.es, dictó un contundente auto de procesamiento contra los miembros del clan de los Santórum fijando una fianza de 500 millones de euros para cubrir responsabilidades.

“Respecto a la merca, la he repartido, pero tengo problemas para vender”

A pesar de que los miembros de la banda Santórum disponían de terminales telefónicos de última generación encriptados, y de distintos países europeos y sudamericanos, para dificultar su intervención, se logró detectar conversaciones como la del agente del SVA y el líder del clan en la cual el primero le decía que “respecto a su merca, la he repartido y estoy teniendo problemas para venderlo y lo he roto todo para venderlo (...) Sinceramente estoy pasando un mal momento económico y poco que recojo de eso me lo gasto para ir tirando. La cosa va muy lenta con los ONG pero sí o sí tendrá su dinero en cuanto la venda”; o un mensaje de texto en el que se puede leer que “Cuando me paga eso/ Pues conforme venda le voy subiendo el dinero/ Y cuánto tiempo/ Voy a estar esperando/ ahora ya estoy por aquí y voy recogiendo dinero a la gente”.

ONG es el anagrama que figuraba en los paquetes de cocaína incautados al colombiano y al aduanero y que también se localizaron a bordo del Karar tras haber sido abordado el 25 de abril de 2020.

10 mar 2021 / 01:00
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