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Los agentes describen la habitación del crimen de Desirée como una "escena violenta" y con "demasiada sangre"

Apuntan a que los indicios no cuadraban con "ninguna de las versiones" y aseguran que su madre estaba "no colaboradora" y en "actitud defensiva"

Los agentes que participaron en la primera asistencia tras el asesinato de la niña Desirée Leal describen la habitación en la que se produjo el crimen como una "escena violenta" y en la que había "demasiada sangre" para cuadrar con la versión dada por la familia.

Durante la tercera sesión de este juicio, que acoge la Audiencia Provincial de Lugo, han declarado como testigos hasta siete agentes que participaron en distintas diligencias relacionadas con los primeros momentos del caso: los que se personaron en el domicilio para hablar con la familia y los que acudieron posteriormente al hospital a entrevistarse con la madre de la niña.

Todos ellos han coincidido en señalar que vieron de forma evidente manchas de sangre en la cara y las manos de la menor, en el suelo de la habitación, en un zapato y en un calcetín, y que les pareció "demasiada sangre" para cuadrar con la hipótesis inicialmente lanzada por la madre, que Desirée podría haberse intoxicado bebiendo de una botella con pastillas tranquilizantes que ella había preparado para sí misma.

De hecho, los agentes han explicado que se dio traslado a la Policía Judicial tras confirmar la muerte de la niña, de siete años, porque "ninguna versión era compatible con ese escenario".

Del mismo modo, han asegurado que la madre estaba aparentemente lúcida y relativamente "tranquila" tras el suceso, pero que, al preguntarle por lo que había pasado, mostró una "actitud defensiva y no colaboradora".

Por otra parte, el curandero al que la madre de la acusada del crimen de la niña Desirée la llevo supuestamente para tratar sus pensamientos persecutorios ha explicado este miércoles que la mujer presentaba “un cuadro normal de falta de sueño y ansiedad”, pero que nunca le habló de que oyese voces u otro tipo de cuestión de este tipo.

Según su relato, la acusada acudió “una o dos veces” a su consulta por “un cuadro normal de falta de sueño y ansiedad”, algo que no consideró nada fuera de lo normal. De hecho, ha destacado, “la veía más o menos feliz” y “pendiente de la niña”.

El curandero le recomendó que “hiciese deporte” y “fuese al balneario”, así como “algunas técnicas de meditación”. “No lo hizo, no le pareció de interés o cogería alguna otra terapia”, ha destacado.

Por otra parte, también ha declarado la directora del colegio en el que estudiaba la menor, que ha explicado que no observó “ningún cambio” en la actitud de Desirée antes de los hechos y ha definido a la acusada como una madre “normal”.

La directora sí ha explicado que, dos días antes del crimen, la niña no acudió a una excursión a la que estaba apuntada y, cuando llamó a su madre para preguntarle, ésta dijo que “no iba a ir porque le dolía la barriga”.

09 feb 2022 / 15:19
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