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domingo, 28 noviembre 2021
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Los gallegos ahorran en medio de la COVID a niveles nunca vistos

Galicia roza los noventa mil millones en cuentas, fondos y planes de pensiones // La rentabilidad, bajo mínimos

Al cierre del primer trimestre los gallegos mantenían a buen recaudo unos 90.000 millones de euros en activos líquidos, de cuentas corrientes a depósitos a plazo, pasando por fondos de inversión y planes de pensiones. Ésto supone uno de los mayores volúmenes de ahorro del que se tenga constancia para un arranque de año en nuestra comunidad. El grueso, 73.084 millones –ligeramente por debajo del máximo histórico de 73.188 de finales de 2020– está depositado en bancos, en torno a 10.400 millones en fondos y 3.800 más en inversiones para el retiro.

Si vamos al ahorro confiado directamente a la banca, el menos volátil y seguro hasta los cien mil euros garantizados por partícipe y entidad (a la par que a la cola en rentabilidad), descontados los 3.472 millones en cuentas de las administraciones públicas, contamos con 69.613 millones a repartir entre particulares y empresas gallegas, según los últimos datos del Banco de España. La gran mayoría, 59.140 millones, están en cuentas corrientes o a la vista; los restantes 10.473, a plazo.

Estas cifras prueban que los gallegos siempre hemos sido bastante ahorradores, y ahora con la pandemia mucho más, si cabe: al cierre del primer trimestre de 2020 eran 67.279 los millones en cuentas bancarias, por lo que en un año crecieron en 5.805 o un 8,6 % más. La pregunta sería... ¿ahorramos bien o lo hacemos regulín tirando a mal?

Según Dositeo Amoedo, presidente de la Asociación de Educadores y Planificadores Financieros (AEPF), “desde el punto de vista de nuestra economía personal y familiar, la pandemia hizo que nos mirásemos a nosotros mismos y que nos preguntemos si estamos satisfechos, contentos o seguros de cómo cuidamos nuestros ahorros, si lo podríamos hacer mejor o deberíamos hacerlo de otra forma. Son muchas las consultas y peticiones de información que estamos recibiendo en estos meses en AEPF al respecto, especialmente en casos donde hay alto riesgo de perder el empleo o donde se han producido importantes reducciones de salarios, donde surge una necesidad más imperiosa de ahorrar por motivo precaución”.

Para Alejandra Pérez Peña, delegada territorial de EFPA España en Galicia, la COVID “ha tenido dos impactos diferentes en las prácticas ahorradoras de los gallegos”, pues “si bien la limitación de ciertos gastos generada por el confinamiento habría llevado a un incremento en la bolsa de ahorro teórica en muchos casos, la real ha dependido sustancialmente del impacto por el lado de las expectativas de ingresos en las familias”. Señala que “en los segmentos más afectados por la reducción de ingresos, la tasa de ahorro se ha reducido, viéndose obligados a consumir recursos reservados para el futuro; en cambio, los que han podido asegurar razonablemente sus fuentes de ingresos durante la pandemia sí han generado un ahorro adicional”. La responsable de EFPA Galicia cree que éste “se está enfocando más a un incremento en la demanda de consumo en el corto-medio plazo que a una inversión de previsión a largo plazo”.

Sobre la nueva plusmarca en las cuentas corrientes, a la vista, Dositeo Amoedo es meridianamente claro: “No tiene sentido, y sobre todo a partir de ahora, que la inflación volverá a niveles del 2 o 3 % y la remuneración de la liquidez en cuentas corrientes y fondos monetarios, o inversiones a corto plazo, como depósitos, plazos fijos o fondos de renta fija ofrecerá un rendimiento real que será mucho más negativo”.

¿Qué hacer entonces con todo ese ahorro que se ha generado por no haber podido gastar durante los meses de confinamiento?, Hay que “tratar de evitar el gasto emotivo o compulsivo conforme se reabre la economía y desaparecen las restricciones sanitarias y aprovechar esta pequeña o gran hucha generada para planificar y decidir de forma racional a qué dedicar ese dinero, señala Amoedo.

Para Pérez Peña, “con los tipos de interés en los rangos que se vienen moviendo en los últimos años, y que previsiblemente seguirán en líneas similares, ni los depósitos a la vista ni a plazo han podido ni podrán ofrecer una remuneración que haga que la rentabilidad real, neta de inflación, pueda ser positiva para el ahorrador”. Por eso “no tiene sentido desde el punto de vista financiero que nuestros ahorros estén perdiendo valor día a día”. Cree que el problema es que muchas veces el ahorrador no tiene el conocimiento para “evaluar mejores alternativas” que se ajusten a sus expectativas: “Ahí es donde la educación financiera y los asesores financieros podemos aportar un valor añadido crucial, alega la delegada de EFPA.

Ante esta situación, una alternativa sigue siendo el ladrillo, como refugio. según Amoedo, “el mercado inmobiliario está volviendo a la senda de crecimiento anterior a la pandemia, se puede decir que el COVID lo que ha generado es un shock de inmovilidad inversora temporal, nada más. Ahora bien, desde el punto de vista del inversor particular se ve que ya no se va al sector inmobiliario con tanta ligereza, eso que se decía de “compra un inmueble que nunca pierde valor” se ha visto en la década pasada que no es verdad y “se lo piensan antes de inmovilizar cantidades importantes simplemente para lograr un alquiler tampoco seguro al 100 % siempre”.

El educador financiero cree que “está habiendo cambios de conducta en los compradores de vivienda, apalancando financieramente menos su patrimonio que en años anteriores y con una preferencia creciente por el alquiler, especialmente entre los jóvenes”.

Alejandra Pérez cree que “hay sin duda una recuperación importante en este sector”, pero que “para considerarlo refugio, en contraposición a lo ocurrido en la burbuja previa, se detecta una tendencia hacia lo que podríamos denominar ladrillo prime”. Un tipo de inversión en activos inmobiliarios bien localizados, de calidad y con capacidad de generar rentas muy sobre la media.

475.000

Partícipes gallegos en fondos de inversión, el 3,8 % de los 12,6 millones que hay en España, según datos del Observatorio Inverco. Los 10.332 millones de euros confiados equivalen a un 17,8 % del PIB autonómico, pero su peso frente a los depósitos cae del 15 % tras dispararse éstos. Aún así, los fondos crecen el 22,2 % en Galicia durante el último lustro.

Polémica
En alerta por el bitcoin y los chiringuitos fraudulentos
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División de opiniones sobre la exposición de Galicia a bitcoins y otras criptomonedas. Para Dositeo Amoedo (AEPF) “no es testimonial, en cada época siempre surge algún tipo de inversión especulativa que enriquece de forma exagerada a los primeros que llegan y arruina los últimos. La inversión en criptomonedas es de alto riesgo, es decir, se puede obtener una rentabilidad del 1000 % en pocas semanas, como perder el 80% del capital invertido en tres días, por poner un ejemplo claro y real”. Alerta además de los intermediarios que operan en este mercado en muchos casos “chiringuitos financieros” que es “donde se están produciendo estafas en las que caen inversores de todo el mundo, también gallegos”.

Alejandra Pérez (EFPA) cree “relativamente limitado el peso de las criptomonedas como activo de inversión en Galicia frente a otras áreas del mundo”, aunque gana mucho espacio por la facilidad que da operar con nuevas tecnologías. Se genera no sólo un gran riesgo por su “extrema volatilidad”, también el de caer en fraudes y estafas piramidales.

Dositeo Amoedo González, presidente de la Asociación de Educadores y Planificadores Financieros (AEPF)
Peligros en la inversión vía ‘app’ sin tener ni idea
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“El COVID ha generado, desde un punto de vista de la economía personal y familiar, una sensación de desprotección, de inseguridad, de riesgo –reconoce Dositeo Amoedo– que está haciendo reflexionar a la gente, también pasar a la acción y tratar de mejorar”. Algo que ocurre en el campo del ahorro y las finanzas personales, donde aprecia, sin embargo, que es imprescindible saber con quién aconsejarse, “porque si nuestro guía no es experimentado y cualificado el riesgo es incluso mayor que no hacer nada”.

Desde la AEPF “lo primero que recomendamos a los ciudadanos que nos contactan es que inviertan tiempo en aprender tres cosas: primero en saber que necesitan en todo su ciclo de vida, sus objetivos vitales presentes y futuros; segundo, a saber cómo organizar los recursos con los cuentan para atender esos objetivos vitales; y en tercer lugar a saber con quién aconsejarse para hacerlo de forma segura”.

Para ello imparten programas de educación financiera “de calidad”, que cumple con los estándares técnicos recogidos en normas internacionales “como la UNI 11.402 de educación financiera de los ciudadanos y la ISO 22.222 de planificación financiera personal”. A continuación ponen a disposición de los ciudadanos “una red de educadores financieros” también de calidad, “profesionales formados, examinados y certificados con una titulación específica que permite a los usuarios contratar sus servicios con garantías, seguridad y responsabilidad”.

Y es que, según su presidente, “AEPF ampara al ciudadano en sus decisiones de economía familiar, no solo es la asociación de educadores y planificadores financieros”. También pone en valor que “aunque nuestra sede central está Madrid, la asociación se fundó en Santiago de Compostela un 7 de junio de 2017, y es a día de hoy Galicia la única comunidad autónoma que tiene educadores financieros de calidad prestando servicio en todas sus provincias”.

Sobre las fórmulas para canalizar el ahorro, considera Amoedo que “los fondos de inversión en general han recuperado muy bien el batacazo de marzo del 2020 que causó la incertidumbre provocada por la pandemia. Los fondos de renta variable que en un primer momento llegaron a caer por encima del 30 %, hacia final de año ya estaban en positivo otra vez, sobre todo aquellos cuyas carteras están invertidas en mercados como el americano, Japón o emergentes”. Buena noticia para los que aguantaron, porque no fueron pocos los minoristas que se salieron ante el miedo a las pérdidas, que no se beneficiaron de la recuperación.

“El consejo desde AEPF es aprender a gestionar las emociones: cómo convivir con los altibajos del mercado y aprender a cómo aprovecharlos, que es más útil que simplemente saber aguantarlos o intentar hacer esfuerzos en vano por predecir las caídas y las subidas”, alega este profesional.

Sobre la inversión en bolsa, ahora tan fácil a través de apps, pone un símil: es como “automedicarse”, las contraindicaciones y riesgos, sin un buen facultativo que recete, superan a posibles beneficios.

Aboga porque “crezca la concienciación sobre el ahorro para la jubilación, no importa si es un plan de pensiones, un PIAS o un fondo de inversión”. El tipo de producto “se ve cuando se implementa la estrategia para obtener el mejor rendimiento financiero-fiscal”.

Alejandra Pérez Peña, delegada de European Financial Planning Asociation - EFPA España en Galicia
Aprovechar, con la ayuda de guías, la recuperación
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La responsable territorial de EFPA España en la comunidad gallega aprecia dos tendencias muy claras que pueden converger en la optimización del resultado para los inversores. La primera es “la digitalización y la aplicación de las nuevas tecnologías, lo que facilitará el acceso de cualquiera a cualquier mercado y permitirá una cierta democratización de la inversión con mayúsculas”, alega Alejandra Pérez. La segunda, “imprescindible para complementar lo anterior, es la puesta en valor del asesoramiento financiero profesional, la toma de conciencia de que la realidad de un universo de activos y mercados tan amplio requiere que todos echemos mano de la ayuda de un profesional que nos apoye a la hora a confeccionar ese “traje a medida” que debe de ser una cartera de inversión, ajustándolo a nuestras necesidades personales, a nuestros objetivos y a nuestra tolerancia al riesgo”.

Sobre el papel que EFPA España puede y debe jugar en este proceso, su delegada recuerda que “desde su creación tiene un objetivo claro de difundir la cultura financiera, poniendo en valor la aportación que pueden hacer nuestros asociados en la optimización de la planificación de las finanzas personales y familiares”.

Desde 2015 promueve el Programa EFPA de Educación financiera que, en su séptima edición, formó ya a más de 17.000 personas de distintos colegios profesionales, asociaciones e instituciones en temas como planificación de finanzas personales, macroeconomía, finanzas sostenibles, etc. “Esta formación se ofrece de manera gratuita a todos esos colectivos a través de talleres impartidos a lo largo y ancho de la geografía española por asociados certificados EFPA, bajo un estricto diseño y actualización continua”. La acogida desde su inicio del programa “ha sido fantástica y el número de colectivos a los que llegamos crece año a año”. Además, EFPA publicó recientemente el documento ‘6 propuestas para mejorar la educación financiera en España’.

Sobre los fondos de inversión Pérez Pena alega que “han tenido una evolución bastante positiva en el primer semestre” gracias a que los mercados recogen “las expectativas de reactivación económica una vez se consiga poner coto definitivo a la pandemia”. Pero con “el titular no basta, ya que las temáticas de inversión, las categorías de los fondos, las divisas en las que están denominados y una multitud de factores diferenciales, hacen que la horquilla de desempeño entre distintos fondos haya sido muy amplia”.

Defiende a ultranza los fondos como “instrumento para construir carteras razonablemente eficientes para el ahorrador medio”, pero siempre contando con el asesoramiento y la guía de profesionales para “implementar las estrategias más adecuadas a nuestra situación personal y familiar y a nuestros objetivos”. Un mensaje similar al que lanza para quienes se atreven a invertir en Bolsa: hoy se pude hacer directamente con una app a través del móvil, pero conviene una guía para no acabar llevándose sobresaltos.

En cuanto a los planes de pensiones, reconoce que las rebajas de incentivos fiscales están “limitando bastante” que se escoja esta vía para canalizar recursos a largo plazo. Sin embargo, reitera que se debe “crear un ahorro para la jubilación, aunque articulado quizás a través de otras alternativas”.

12 jul 2021 / 01:00
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