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Los restos de Colón viajaron 17.000 Km tras su muerte antes de reposar en Sevilla

De Valladolid pasó a Sevilla, Huelva, Santo Domingo, La Habana, Cádiz y vuelta a Sevilla // El próximo año 2021 un análisis de AND permitirá conocer por fin su origen

Con todo, pese a que desde España sí ha permitido realizar un análisis de ADN sobre los restos localizados en Sevilla, en el año 2006, y que, efectivamente, habría tenido resultados satisfactorios; desde Santo Domingo se niega a los investigadores el poder analizar los restos, de manera que no existe comprobación científica de que estos existan o de que, en caso de existir, hubiesen podido pertenecer a Colón.

En este estudio, el profesor Lorente comparó los restos de Diego Colón, hijo del Almirante Cristóbal Colón, que sí se sabe a ciencia cierta que está enterrado en Sevilla y que los restos que se conservan son verídicamente de él, con los supuestos huesos de Colón padre, y fue capaz de demostrar y comprobar que tenían el mismo ADN. “Por lo tanto, sí se sabe que los restos de la catedral de Sevilla son de Colón”, asevera Ruiz Montáñez.

APENAS SE CONSERVAN 150 gramos de HUESOS. Con todo, lo raro es que “hay muy pocos huesos, apenas 150 gramos (cuando el esqueleto de un cuerpo humano adulto pesa 9 kilos de media)”. De manera que, “una de las teorías más aceptadas es la de que los huesos del esqueleto de Colón estarían repartidos entre República Dominicana y España, de manera que una parte de los mismos estarían en Santo Domingo y la otra en Sevilla”. “Eso es muy probable y tiene una sencilla explicación histórica”, afirma.

¿Cuál es la explicación? Colón murió en Valladolid en el año 1506 y, cuando falleció, “hay constancia y está claro que se lo llevaron de allí en dos urnas”. “Fue descarnado, es decir, se limpiaron los restos de carne de su esqueleto, y lo metieron en dos urnas de plomo, porque antiguamente daba muy mal fario llevar un muerto a bordo de un barco”, explica Ruiz Montáñez.

De esa manera, Colón sería enterrado en la catedral de Santo Domingo y, cuando se desenterró, a finales del siglo XVIII, después de que España perdiese la autoridad sobre la isla que en aquel entonces se llamaba La Hispaniola (actual República Dominicana), “se excava en el suelo de la Catedral y solo se encontró una urna, que rescataron y trajeron para España, pero nadie se paró a comprobar ni a buscar si había una segunda urna”. Es por eso que “sí es muy probable que, tal y como defienden los dominicanos, allí haya una segunda urna con los restos de Colón”, asegura, pese a que es algo que no permiten averiguar.

VIAJÓ CASI TANTO DE MUERTO COMO DE VIVO. “Efectivamente, esa frase que se dice de que ‘Colón viajó casi tanto después de muerto como cuando estaba vivo’ es cierta”, asegura Ruiz Montáñez, que añade que “tras haber muerto en Valladolid, sus restos fueron metidos en esas dos urnas de plomo y enviados, en primera instancia, a Sevilla; luego al puerto de Huelva, en segunda; de ahí volvieron a América, a Santo Domingo; pero, cuando España perdió la isla de República Dominicana y se decidió levantar los restos, antes de trasladarlos de nuevo a Sevilla, estuvieron un tiempo enterrados en la Catedral de La Habana; con todo, cuando España también pierde Cuba, los restos sí regresaron a España”.

Además, cabe tener en cuenta que “antes de decidirse que finalmente reposarían en Sevilla, hubo muchas otras ciudades españolas, como Cádiz y otras zonas, que pidieron tener el privilegio de enterrar a Colón, de manera que anduvo otro trecho aún por ahí adelante a finales del siglo XIX, por diversas ciudades españolas”.

17.000 KILÓMETROS Y 13 DÍAS DE TRAVESÍA A DÍA DE HOY. Haciendo un repaso, los restos de Colón fueron, por tanto, de Valladolid a Sevilla (667 km); de Sevilla a Huelva (93 km); de Huelva a Santo Domingo (6.700 km); de Santo Domingo a La Habana (978 km); de La Habana a Cádiz (7.000 km); y de Cádiz a Sevilla de nuevo (121 km). Un total de casi 17.000 kilómetros, que equivalen a dar media vuelta al mundo.

Y, solo para hacerse a la idea del tiempo que esto llevaría, el viaje entre España y la República Dominicana, cruzando todo el Atlántico, bien sabido es que en la Edad Media, época de Colón, habría llevado muchos meses. Pero, aún hoy en día, con todo lo que han avanzado los transportes, en barco se tardaría una media de 13 días. Y en avión, a 600 kilómetros por hora, nada menos que unas 13 horas.

ORIGEN DE LOS RESTOs. Pese a que ahora se han retomado las investigaciones sobre los huesos de Colón para tratar de buscar su origen a través del análisis del ADN de sus restos, no todos creen que esto sea factible. El escritor e investigador Rodrigo Costoya se muestra escéptico sobre esta cuestión, ya que, “en su momento, se habló con el doctor Ángel Carracedo, uno de los mayores expertos en análisis de material genético del mundo y perteneciente a la Universidad de Santiago de Compostela (USC), y él dijo que con ese material que había las conclusiones no iban a ser concluyentes, valga la redundancia”.

Con todo, “si consiguiesen resultados, los estaré esperando expectante, pero mucho me temo que no va a ser así, porque será muy difícil que lo consigan”. Sobre esta cuestión de análisis de ADN para determinar la nacionalidad de Colón, el escritor apunta también a que “según cuentan, los catalanes ya habían hecho una prueba de ADN años antes que no salió con el resultado que ellos esperan y por eso la ocultaron”.

Asimismo, los restos de Colón que se conservan en República Dominicana, según las autoridades del país latino aseguran, no pueden ser analizados para comprobar su veracidad, porque “las pruebas documentales son tanto o más importantes que las científicas”.

Científicos de la Universidad de Granada, dirigidos por el catedrático de Medicina Legal y Forense de la Universidad de Granada, José Antonio Lorente, en colaboración con Portugal e Italia, están llevando a cabo las pruebas de ADN definitivas que pueden determinar el verdadero origen de Cristóbal Colón de una vez por todas, basándose en la teoría científica y no en las simples hipótesis y suposiciones.

El proyecto, que pretende iniciarse en el primer semestre de 2021, estará dirigido por el doctor Lorente, pionero en la aplicación de las técnicas de ADN en el campo forense y una referencia a nivel mundial, entre otras áreas, en identificación de personajes históricos y en programas genéticos humanitarios.

Gracias a un permiso excepcional, el profesor consiguió exhumar en 2003 los restos mortales de Cristóbal Colón y de su hijo Diego Colón, custodiados por la Catedral de Sevilla. Por otra parte, se analizaron también los restos del hermano menor, Hernando Colón, ubicados en la conocida Fábrica de Cerámica de la Cartuja de Sevilla.

Con todo, el doctor Lorente decidió paralizar la investigación en aquel punto por la baja eficiencia de la tecnología en aquel momento. Confiado en que la identificación genética avanzaría muy rápido en los siguientes años, depositó los huesos en la sala blindada de la Universidad de Granada aguardando la llegada de nuevos méritos punteros que ofrecieran mayor seguridad en el resultado.

Diecisiete años después, el conjunto del equipo internacional, liderado por la propia Universidad de Granada, considera que ha llegado el momento de retomar la investigación que puede llevar a descubrir el verdadero origen del descubridor del Nuevo Mundo.

Los estudios se llevarán a cabo a lo largo de 2021 por distintos lugares de Europa y del mundo, con el objetivo de aportar datos científicos que permitan a historiadores y expertos confirmar o descartar alguna de las muchas teorías existentes.

Por el momento, pese a que el equipo de investigación de EL CORREO ha tratado de ponerse en contacto con el profesor, su respuesta ha sido que “hasta que no esté totalmente cerrado el protocolo de actuación y la distribución de tareas con todos los participantes, no se atenderá a los medios, aunque esperamos poder hacerlo en semanas”.

21 nov 2020 / 23:55
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