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Los siete robots Da Vinci desplegados en Galicia realizaron 1.500 cirugías en un año

Actualmente hay una herramienta de este tipo en cada área sanitaria para evitar que haya gente que tenga que desplazarse de provincia // Realizan una media de cuatro intervenciones por día

La tecnología avanza a pasos agigantados, pero de nada serviría si, con ese avance, no se lograse mejorar la calidad de vida de las personas y hacer más fácil su día a día, también en lo que a la preservación de su salud se refiere. ¿Imagináis un quirófano en el que en lugar de haber doctores para operarte haya robots? ¿Os fiaríais más o menos?

Sea cual sea vuestra respuesta, no os preocupeis, pues ese momento de un, quizá, utópico futuro, todavía no ha llegado, si bien podría ser el siguiente paso, pues los conocidos como ‘robots cirujanos’ ya existen en España desde hace 17 años (en 2005 se instalaron los primeros). Aunque hay que decir que ni son ‘robots’ –no toman decisiones por sí mismos–, ni son ‘cirujanos’ –solo una persona puede desempeñar la profesión–. Lo que sí son es herramientas, máquinas que, controladas por un médico, pueden facilitar la realización de operaciones quirúrgicas complejas.

Como puede sobreentenderse, al tratarse de máquinas hay ciertas ventajas que, a su vez, llevan vinculadas desventajas. Por ejemplo, son herramientas muy precisas, de manera que inciden directamente en aquello que interesa, con gran flexibilidad de articulación, mientras que el humano tiene que explorar y explorar hasta encontrar lo que busca y no goza de tanta flexiblidad en sus manos, pues el cuerpo y sus movimientos son los que son.

Sin embargo, esa agilidad en un robot podría verse verse interrumpida en cualquier momento por fallos técnicos que obliguen a reprogramarlo o a repararlo para que vuelva a funcionar. ¿Cómo sobrellevar eso en medio de una operación? Se requerirá volver a la mano humana, siendo el cirujano que hay detrás de la máquina el que vuelvan a tomar las riendas.

Por otro lado, otra de las ventajas parece evidente: un robot no se cansa, y en medio de operaciones de largas horas que resultan agotadoras para un médico, algo que le puede llevar a cometer errores si le tiemblan las manos por el cansancio, da tranquilidad saber que la máquina no tiene ese sentimiento de cansancio, por lo que siempre será precisa. Pero, como contrapartida, hay estudios que demuestran que dependiendo de la operación de la que se trate el Da Vinci incluso puede tardar más tiempo que un cirujano.

UNAS 65.000 OPERACIONES DESDE 2005 EN TODA ESPAÑA. Sea como fuere, en el conjunto de España ya se han realizado desde 2005 más de 65.000 operaciones con los robots Da Vinci. No es un gran número teniendo en cuenta que en el conjunto de España, solo en el año 2019, ya se realizaron 3,6 millones de intervenciones quirúrgicas, de manera que solo el 1,81 % se llevaron a cabo con uno de estos ‘robots cirujanos’.

En la comunidad gallega hay siete robots quirúrgicos Da Vinci –de los 100 que han sido instalados en España en los últimos 17 años–, que fueron instalados hace tan solo un año (uno en cada área sanitaria), tal y como detallaron desde la Consellería de Sanidade a EL CORREO.

En conjunto, ya realizaron con ellos más de 1.500 intervenciones en cinco especialidades médicas, según precisó el Sergas. Esto supone una media de cuatro o cinco por día, o bien de 214 o 215 por área sanitaria. Cifras, sin duda, apabullantes, aunque lejos de las del resto de España, donde comunidades como Madrid o Barcelona llevan años de ventaja.

En concreto, Sanidade afirma que estos robots cumplen con uno de los objetivos prioritarios del sistema sanitario público gallego: “aprovechar la tecnología –que en este caso supuso una inversión superior a los 56 millones de euros en instalaciones, mantenimiento y material– para dar una atención de más calidad a los pacientes, al evitar así cirugías invasivas”. Y ahora mismo hay uno en cada área, siguiendo “el criterio de equidad a la hora de la instalación”.

La idea, tal y como recuerdan desde el Sergas, era que “no hubiese quien tuviese que desplazarse a otra provincia para poder ser operado”. Por eso, “se instaló hace doce meses un robot Da Vinci en cada área, sin distinción y con aplicación tanto en cirugía general, como en urología, ginecología, otorrinolaringología o cirugía torácica”. De hecho, estas herramientas ya fueron eficaces para “extirpar tumores, instalar bypass gástricos o realizar operaciones de cadera y de útero”.

Pero este robot no puede operar por sí solo, detrás tienen que estar las manos humanas para manejarlo, por lo que el Sergas también se esforzó en formar a buena parte de sus profesionales cirujanos en su empleo. “Más de 200 sanitarios recibieron formación para usar estos robots o asistir a los equipos que los dirigen durante las intervenciones”, indicaron desde Sanidade.

08 ago 2022 / 01:00
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