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Pablo Costas deja atrás casi un año de agonía en Yemen

El patrón del ‘Cobija’ se encuentra en un hotel a la espera de la autorización para volver a España // Agradece el apoyo recibido

El marinero gallego Pablo Costas, que estaba retenido en Yemen desde septiembre del año pasado bajo un cargo de supuesta pesca ilegal, fue liberado en las últimas horas del domingo, según confirmó el propio ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la propia familia.

El hermano de Pablo, Víctor, así como fuentes del sindicato CUT, explicaron que el marinero salió ya del barco, junto con otros compañeros de tripulación, y se encuentra en un hotel en Al Mukallah. No obstante, y aunque ya le han devuelto el pasaporte, por el momento no hay fecha concreta para el regreso a su casa en Galicia.

En declaraciones en la mañana del lunes a radio Pontevedra y a Cadena Ser, Costas se mostró muy agradecido por los apoyos recibidos, especialmente por sus vecinos de Bueu. Manifestó que está cansado pero deseando regresar a casa para olvidar el infierno en el que vivió 11 meses a bordo del barco, en condiciones infrahumanas, juntos a los otros 32 tripulantes del pesquero. Ahora, el patrón está “esperando á loxística de voos para poder saír”, y señaló además, en el programa Hoy Por Hoy de Pontevedra, que “este sufrimento por fin acabouse, e estou desexando chegar a miña terra, xa queda menos”, señaló.

Su hermano, Víctor Costas también manifestó en Radio Pontevedra el agradecimiento de la familia a todo Bueu, a la sociedad y al sindicato CUT por el apoyo recibido.

Por su parte, el portavoz de la CUT, Manolo Camaño, celebró la noticia de la liberación de Pablo Costas, y explicó que ahora están “pendientes” de “tramitar los billetes de avión”, teniendo en cuenta las dificultades de un país “en guerra” como Yemen y las limitaciones en el transporte aéreo que existen.

Según indicó, la previsión inicial es que se pueda facilitar un “convoy de seguridad” para que el marinero se pueda desplazar desde el puerto de Al Mukallah hasta el aeropuerto, a unos 270 kilómetros. Una vez allí volaría a El Cairo (Egipto) y luego a hacia el aeropuerto de Madrid.

La odisea de Pablo Costas comenzó en julio de 2020, cuando el pesquero en el que trabaja, el Cobija (de bandera boliviana) fue sometido a una inspección en el Índico por parte de las autoridades australianas. Esa inspección confirmó que “todo estaba bien”, según la CUT, pero, estando aún en altamar, el barco fue vendido a un armador somalí, que ordenó tomar rumbo hacia Yemen.

En septiembre, y ya en Al Mukallah, Pablo Costas fue informado de una orden de detención por parte de la Interpol y cursada por Australia, que lo acusa de un delito de pesca ilegal. De este modo, el marinero fue condenado a tres meses de arresto y, tras cumplirlos, el fiscal presentó un recurso para paralizar su repatriación a España.

A lo largo de los últimos meses, la CUT y su familia, que han organizado varias concentraciones para pedir la repatriación del marinero, la última el pasado sábado, denunciaron la situación en la que Pablo y sus compañeros estaban “secuestrados” en el barco, llegando en las últimas semanas a estar sin comida, ni atención sanitaria, a pesar de las condiciones “insalubres” que tenían. También criticaron que, en estos 11 meses, no se les facilitó asistencia jurídica, ni traductores, y “desconocen formalmente los cargos que se les imputan.

Trabajo silencioso. El delegado del Gobierno, José Miñones,mostró su satisfacción por las labores desarrolladas por el Ministerio de Asuntos Exteriores para el rescate del patrón gallego, ya que fue “un trabajo silencioso, constante y sin publicidad que finalmente alcanza el éxito con la liberación del marinero”.

31 ago 2021 / 00:25
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