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miércoles, 10 agosto 2022
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Se oscurece el cielo de O Barbanza, pero la zona alta del monte parece controlada

Los efectivos de la UME están ayudando sobremanera y esta noche llegan otros nueve equipos

La tarde de este sábado se está complicando algo más que la mañana en el incendio que asola la comarca del Barbanza. Desde las 13.30 del mediodía hasta las 16.00 horas de la tarde, es decir, en apenas dos horas, las hectáreas calcinadas por las llamas crecieron desde las 1.200 hasta las 1.750 (nada menos que 550 más). A más superficie quemada, más columnas de humo. Y, lo que parecía que iba a ser un día claro, de verano, con el sol brillante, se ha vuelto un día oscuro, donde la noche se ha anticipado y donde el ambiente está teñido por el gris de una espesa niebla que llega hasta la autovía AG-11.

Afortunadamente, por sacar buenas noticias dentro de una catástrofe de tales magnitudes para la biodiversidad de la sierra del Barbanza, parece que el fuego se está controlando mucho mejor que ayer y que los efectivos de extinción tienen mayor libertad de movimientos gracias a un aire mucho menos fuerte que el nordés que sopló ayer y anteayer.

Tal y como detallan los vecinos de Boiro a EL CORREO, en la parte norte de la sierra los equipos de extinción están echando agua en fuegos más pequeños, que son aquellos que tienen casi controlados, pero todavía hay otros focos que persisten. Gracias a una labor sin parangón, han logrado que cada vez esos focos que permanecen en llamas sean más pequeños, refrescándolos continuamente.

Dos aviones y dos hidroaviones cargaban agua durante esta tarde en la playa das Furnas, en el ayuntamiento de Porto do Son, otro de los que se ha visto afectado por las llamas, tras A Pobra y Ribeira. Los vecinos aseguran que al haber tantos focos, por pequeños que sean, los helicópteros no dan atendido a todo.

La principal preocupación se encuentra ahora en el monte de San Isidro, amenazando el lugar de Vilas, y en los montes de Santa Cruz, donde hay dos frentes activos, uno en la ladera que da al río Pedras y otro que da al mirador de Valle-Inclán y que se puede ver perfectamente desde abajo, desde el pueblo de A Pobra.

Los efectivos de la brigada de Laza están haciendo un cortafuegos para tratar de frenar la expansión de las llamas en la parte superior de A Curota, donde ya casi todo está ardido. Para ello, aplican fuego desde una zona limpia, pasando un bulldozer –máquina automóvil de orugas provista de una pala frontal muy grande que se usa habitualmente para derribos y nivelación del terreno– que irá consumiendo la vegetación en dirección al incendio.

Al mismo tiempo, el helicóptero hace la descarga de agua en zonas verdes para humedecerlas y así reducir el riesgo de que el fuego salte hacia otra dirección. De hecho, tal y como afirman vecinos del lugar, donde más se le está escapando ahora es en los ayuntamientos de Ribeira y Porto do Son, estando Boiro más controlado.

Reivindica también la labor realizada por los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), porque aseguran que sin ellos no habría sido posible contener mínimamente la situación, porque se habría desbordado todavía más. De hecho, recuerdan cómo alrededor de las doce de la noche del viernes al sábado estos efectivos de la UME en la zona del antiguo basurero tuvieron incluso que retroceder en los trabajos, pues habían montado allí su base y si no llegan a salir el fuego se los tragaba. Esta noche está previsto que lleguen a la zona otros nueve equipos.

06 ago 2022 / 18:00
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