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Gallegos del Año galardona al empresario Abel Vázquez Raña por su incansable tesón

Ourensano en México, capitaneó una firma con 15 establecimientos y 3.500 trabajadores //Se sobrepuso con gran éxito a un sinfín de obstáculos económicos, familiares y personales

FELIPE DE TORO SANTIAGO   | 31.07.2011 
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El empresario ourensano nacido en la localidad de Avión y premio Gallego del Año, Abel Vázquez Raña

De niño en una pequeña aldea ourensana a líder de un coloso del sector del mueble en México. Este es parte del camino recorrido por Abel Vázquez Raña, uno de tantos gallegos que por circunstancias del destino tuvo que ganarse la vida fuera de su tierra, y que encarna la labor de toda una familia con raíces en Barroso, en el concello de Avión, cuya osadía y tenacidad lleva décadas generando empleo y progreso por donde va.

Esta es una de las razones que llevó al Grupo Correo Gallego a reconocer la figura de Abel Vázquez Raña, y por extensión de toda su familia, con uno de los Premios Gallegos del Año, pasando a engrosar así la nómina de nombres ilustres de la comunidad que ya cuentan con este galardón en su haber.

Hijo de Venancio Vázquez Álvarez y María Raña Antas, Abel, nacido en 1940, es el pequeño de seis hermanos (junto a Aurelio, Sarita, Apolinar, Mario y Olegario) y con sólo 9 años, en 1949, llegó a tierras mexicanas donde muy pronto decidió ponerse manos a la obra en uno de los negocios familiares.

Poco a poco, la tienda de muebles fundada por los padres y hermanos de Abel va prosperando, y él con ella, convirtiéndose en encargado de las compras y de la publicidad. Entre sus cometidos estaba, por ejemplo, el de dirigir y grabar los anuncios que cada semana se emitían por la radio y la televisión. También destacó especialmente en el diseño de nuevas ofertas y promociones para seguir con la expansión del negocio.

Deportista olímpico. Siempre pendiente de su trabajo, que compaginaba con alguna visita a España y a su querida Galicia, Abel también tuvo tiempo para dedicarse al deporte, concretamente al tiro, afición que compartía con sus hermanos Mario y Olegario y con la que firmó relevantes gestas. En 1964 participó en los Juegos Olímpicos de Tokio y tres años después igualó el récord olímpico de tiro con rifle 22, participando posteriormente en los Juegos Panamericános de Winnipeg (Canadá).

En este período, Abel se casa en 1966 con María Rosa Oria Santos, una mujer de orígen cántabro de cuyo matrimonio nacieron 4 hijos (Pablo Abel; Carlos Javier; Juan Ignacio y Jorge Luis). Aún así, Abel no se distrae de sus ocupaciones en la empresa familiar hasta que decide emprender su propio negocio, también vinculado a la fabricación de muebles, además de cocinas, colchones y sillones. Esta compañía llegó a dar trabajo a una media de 3.500 personas, con 12 plantas y 15 tiendas.

En este punto, la vida de Abel sufre un durísimo revés con la muerte de su hijo Carlos en 1988. Una situación dramática de la que logra salir adelante, tirando del resto de su familia. Un golpe que se une a una terrible crisis que acaba con su compañía. Eso sí, no se rinde y levanta otra fábrica con dos tiendas más.

Gracias a su carácter perseverante y luchador, Abel Vázquez Raña sale adelante de estos obstáculos y de una serie de problemas de salud que le llevan incluso a pasar por el quirófano en varias ocasiones. Actualmente, con todos sus hijos casados y 9 nietos, vive con sus esposa viajando a España siempre que puede. Especialmente a Galicia y a Santiago de Compostela, ciudad por la que siente una especial admiración.

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Un soñador muy despierto

•••Confiado y sereno en sus decisiones, Abel Vázquez Raña es, ante todo, un luchador inasequible al desaliento "y fiel a la verdad". Así lo caracteriza su hijo Jorge Luis Vázquez, destacando el carácter benevolente de su padre, que "nunca se ha entregado al odio ni al rencor". Una persona "buena", dice, que supo convivir con el éxito y la adversidad sin perder el contacto con la gente ni dejar de pelear.

 

••• "Soñador que no permite que sus sueños le dominen y siempre dueño de sus pensamientos" y un hombre "enamorado de la tierra que le vio nacer" otra de las grandes virtudes de Abel, según aquellos que más le conocen, es su lucha contínua por que su familia esté "bien y unida", sin descuidar tampoco a sus amigos y ayudando "a muchísima gente". Un HOMBRE con mayúsculas.

 

El dato

12

Años con los que Abel Vázquez Raña abandona los estudios tras llegar a México y se pone manos a la obra para ayudar en el negocio familiar.