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medio siglo de cine

Cosecha cinematográfica 1959 (VI)

EZEQUIEL MÉNDEZ   | 14.10.2009 
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Gran Bretaña (1).

El Free Cinema. Entre febrero de 1956 y marzo de 1959, en el National Film Theatre de Londres, Lindsay Anderson -crítico de Sequence (revista de la Oxford University Film Society) y de S­ight and Sound (del British Film Institute)- organizó seis sesiones, bajo la denominación Free Cinema, en las que se proyectaron cortos y mediometrajes documentales realizados por jóvenes film-makers británicos y de otros países europeos. Este "cine libre" poseía unas características comunes: renovación de las estructuras de producción, transformación de las funciones narrativas tradicionales, aproximación crítica a la realidad y libertad máxima para el realizador. Eran, además, un homenaje a la prestigiosa escuela de documentalistas británicos: John Grierson, Paul Rotha, Thorold Dickinson y, sobre todo, Humphrey Jennings (James Park, British Cinema. The Lights that Failed, B. T. Batsford, Londres, 1990).

El corto texto del primer manifiesto del Free Cinema decía: "Nuestros films tienen una actitud en común. Implícita en esta actitud está nuestra creencia en la libertad, en la importancia del individuo y en la significación de lo cotidiano. En tanto que cineastas, creemos que ningún film es jamás demasiado personal. [?] Una actitud implica un estilo. Un estilo implica una actitud" Denunciaban también que, al contrario que la burguesía, la clase trabajadora fuera permanentemente ignorada por el cine británico y que sus historias transcurrieran en metrópolis inglesas (Londres, preferentemente), desdeñando el resto de territorios y ciudades del Reino Unido (Lindsay Anderson, Free Cinema. Vent'anni di cinema inglese, Rassegna Cinematografica, Bergamo, 1981). Entre 1956 y 1960 tuvo lugar la ocupación franco-británica de Egipto por el conflicto del Canal de Suez, la reposición del sha en el trono persa y la ausencia de Gran Bretaña en la firma del Tratado de Roma (marzo de 1957).

En la segunda mitad de los años cincuenta -a pesar del espectacular aumento del consumo, de la baja inflación y del favorable balance comercial que ofrecieron los sucesivos gobiernos tory de Eden y Macmillan-, la vida intelectual y artística británica emitía señales de una nueva vitalidad y originalidad. Una insólita, airada, irónica e informal voz emerge a través del teatro, la novela y la poesía, que acabará impregnando también al cine. Escritores y críticos como Kingsley Amis, John Osborme, Kenneth Tynan o John Wain constituyeron la corriente Angry Young Men (jóvenes airados) en íntima relación con el grupo de la New Left (nueva izquierda), con la intención de reelaborar el pensamiento socialista, evitando al mismo tiempo la tímida socialdemocracia del Partido Laborista y el marxismo dogmático del Partido Comunista (Amy Sargeant, British Cinema. A Critical History, British Film Institute, Londres, 2005).

Será el teatro donde se libre la batalla más airada y la escena británica se enriquecerá con textos de Arnold Wesker, Ann Jellicoe, David Rudkin, Harold Pinter, Joan Littlewood, Shelagh Delaney y, sobre todo, John Osborne. Junto a narradores como Allan Sillitoe, Sam Barstow o David Storey, suministrarán argumentos y guiones para la práctica totalidad de los largometrajes del Free Cinema. A través de su propia productora (Woodfall Films), desde Mirando hacia atrás con ira* (1959), de Tony Richardson, hasta O Lucky Man! (1973), de Lindsay Anderson, pasando por Sábado noche, domingo mañana* (1960), de Karel Reisz, La soledad del corredor de fondo* (1962), de Richardson, Billy, el embustero (1963), de John Schlesinger, El ingenuo salvaje* (1963), de Anderson o Morgan, un caso clínico (1966), de Reisz, irán ofreciendo una novedosa perspectiva de la estructura de clases británica (Roy Armes, A Critical History of the British Cinema, Secker Warburg, Londres, 1978).

* Editada en DVD.

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