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Antimorosos en un coche de funeraria

Una empresa de cobro de morosos compostelana utiliza un coche fúnebre para realizar su funciones // Los trabajadores soportan a veces agresiones y sabotajes

Tradicionalmente, cuando alguien, particular o empresario, tenía algún problema con el retraso en el cobro de alguna deuda solía recurrir a empresas convencionales de cobro de morosos. Hombres trajeados que se desplazaban hasta la residencia del deudor para exigirle, a bombo y platillo y delante de vecinos y amigos, el pago de lo debido. Sin embargo, los tiempos han cambiado y ahora por las calles de Santiago se pasea un coche fúnebre con la inscripción La Funeraria del Cobro.

Se trata de una empresa que utiliza este vehículo para notificar a los deudores. Un método poco usual que les ha valido, por un lado, un aumento significativo en su porcentaje de éxito; y por otro, algún altercado muy desagradable.

Reconocen que es un trabajo inusual, que se basa sobre todo en la capacidad de negociación de los especialistas, quienes más allá de perseguir el pago íntegro e instantáneo de la deuda suelen intentar alcanzar un acuerdo con el moroso que permita solucionar el conflicto lo antes posible. Ángel Jiménez es el propietario de la empresa y asegura que, pese a la mala fama que rodea a la profesión, lo cierto es que en este oficio el buen trato es una parte importante del trabajo. Tanto es así que los gestores de cobro firman un código de conducta, antes de su incorporación, que no pueden incumplir, bajo pena de despido directo. Se trata de un negocio controvertido más habitual de lo que pueda parecer. En especial en ciudades como Santiago o A Coruña, donde hay una cierta masa industrial y empresarial, aunque también se solucionan problemas con particulares y autónomos.

Según explica Jiménez, en ocasiones los morosos no cumplen con sus deudas porque no pueden hacerlo. Sobre todo en la última época de la crisis, cuando efectivamente había muchas familias que no tenían capacidad de hacer frente a los pagos. Sin embargo, la recesión económica sirvió para que muchos otros aprovechasen para "hacer sus pufos", asegura. Se trata de algo con lo que la Funeraria del Cobro se acostumbró a lidiar. Tanto es así que su tasa de recuperación de deudas ronda ya el 75 por ciento.

Más de una vez, cuando van a visitar a alguno de los morosos, sale algún vecino a la calle alarmado al ver el coche fúnebre estacionado allí. "El día a día son anécdotas", explica el propietario, aunque muchas de ellas no sean tan inofensivas. El vehículo, pese a servir mayoritariamente como reclamo publicitario, no lleva un ataúd en su parte trasera, sino cuatro ruedas de repuesto por lo que pueda pasar.

Jiménez sabe que no son bienvenidos en la mayoría de lugares que visitan, y la experiencia les ha enseñado para estar alerta. "Un día fuimos a comer con el vehículo de la empresa y cuando volvimos nos habían rajado las cuatro ruedas", recuerda junto a su hijo, que también ha sufrido las consecuencias propias del sector.

Sigue siendo un negocio complicado, en el que la paciencia y la capacidad de negociación son imprescindibles, y donde los momentos tensos son algo habitual. Santiago cuenta, desde hace 16 años, con este coche fúnebre que no se dedica a lo que parece, y que se mueve por las calles de la ciudad en busca de aquél que no haya pagado lo que le corresponde. Amenazador para algunos, de mal gusto para otros. Pero una herramienta que, ya sea por temor o por vergüenza, aumenta el ratio de los cobros.

santiago@elcorreogallego.es

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03 mar 2020 / 00:00
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