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TRIBUNA LIBRE

Del arte y de los artistas

XABIER VILA-COIA / LICENCIADO EN CIENCIAS POLÍTICAS

    No resulta fácil especificar, en la actualidad, qué es o no es una obra artística ni quién es o no es artista. Para realizar una aproximación a este problema hay que tener presente que la definición de arte no está anclada en el tiempo, en tanto en cuanto varía con las épocas históricas y con las culturas.

    Pondré un sencillo ejemplo: ¿Es necesario que las creaciones artísticas sean bellas; atractivas desde el punto de vista estético? Por lo que sabemos de la historia del arte se puede afirmar que no. Recordemos lo que ocurrió con el impresionismo, con el cubismo, o con el surrealismo, que cuando surgieron a la gente le parecieron repulsivos.

    En mi opinión, que una obra sea arte no depende de su belleza. Lo fundamental es que exprese una idea y tenga una intención. Es por esta razón que entiendo que personajes como Miguel Ángel o Velázquez podrían no ser conceptuados como artistas. Porque cuando lo que hace el creador es representar exteriormente lo que ya está en el exterior, surgen muchas dudas acerca de su arte. Esto ocurre con cuadros como «Las Meninas» y con esculturas como el «David», obras que reproducen realidades previamente existentes. En el siglo XXI, autores con estas características más que artistas deben ser considerados artesanos.

    El artista si se caracteriza por algo es por representar en el exterior lo que tiene en su interior. Pero no para embellecer el mundo, sino con un objetivo de cambio y progreso social o, como mínimo, para remover conciencias. El verdadero artista es un visionario, un profeta, no un artesano cuya principal cualidad es dominar mejor que nadie una técnica.

    Desde esta perspectiva, tampoco el llamado «grafiti hip hop» o grafiti americano, con sus extravagantes formas, sus llamativos colores y sus degradados, pero sin mensaje alguno, puede tenerse por arte: su finalidad es tan solo estética y autoidentitaria. Por el contrario, la tradicional pintada europea sí puede estimarse como una práctica artística.

    Analicemos dos grafitis de la década de 1980: 1) «Madre: ¿La sumisión es hereditaria?» y 2) «Las elecciones sirven para cambiar de amo, no para dejar de ser esclavos». Ambos, resulta evidente, transmiten una idea y manifiestan una intención. Son, por lo tanto, obras de arte.

    Ahora bien, si tomamos estos grafitis, originalmente escritos en una pared, y los imprimimos en camisetas que ponemos a la venta, entonces ya no estaremos ante piezas artísticas: cuando una obra se incorpora al mercado deja de ser arte y se transforma en mercancía. La verdadera creación artística no es apta para ser vendida ni para ser comprada; en terminología marxista diríamos que carece de valor de uso y de valor de cambio.

    Esta concepción nos lleva a considerar una obra de arte soberbia la crucifixión de Cristo. Me estoy refiriendo a la crucifixión original, «in situ», si es que existió. Porque toda manifestación artística tiene que ser siempre auténtica. ¿Qué ocurre, en tal supuesto, con las reproducciones del arte religioso? Lo que ocurre es que son meras copias; en consecuencia, desde el punto de vista artístico, carecen de valor.

    Ahondando en este mismo planteamiento, es preciso destacar un hecho aún más reflexivo. Cuando tuvieron lugar los atentados de las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de setiembre del año 2001, el músico alemán Karlheinz Stockhausen, fallecido en 2007, declaró que esa acción fue la mayor obra de arte de la historia de la humanidad. Si aceptamos esta premisa, entonces habrá que reconocer que Osama ben Laden no fue un gran terrorista, sino un gran artista.

    ¿Por qué motivo traigo a colación estos ejemplos? Me sirvo de ellos para mostrar lo complicado que resulta determinar qué es una obra de arte y qué deja de serlo; así como quién puede ser tenido o no por artista. Y es que en este tema influyen numerosas variables en las que debemos reparar, entre las cuales destacan las históricas, las culturales y las económicas; pero también, y quizás por encima de todas, las político-ideológicas (el lector interesado en visualizar estas conclusiones las hallará en el vídeo disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=Ggaij7cQHMk).

    22 mar 2020 / 13:30
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