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El arte de no hacer tonterías

    El Molt Honorable Artur Mas no lo será tanto, no responderá al decimonónico tratamiento que Cataluña otorga a sus presidentes, si lo que pretende con su maniobra es abordar el asunto de la independencia cuando la flaqueza del Gobierno central lo haga posible. No es comportamiento muy honorable aprovechar la debilidad del prójimo para atacarle. En el ámbito de la justicia, incluso es un agravante. Pero estamos en el terreno político. Y Mas, aunque a veces lo disimule, es un político avezado, que bebió de la astucia de Pujol. Al fin se ha percatado de que no logrará sus fines hasta que en Madrid haya un gobierno débil.

    Recula Mas a cinco días de la Diada, cuando es consciente de que en el ámbito catalán está siendo adelantado por Esquerra Republicana y por esas plataformas que siempre florecen cuando los partidos esmorecen; y en el plano estatal, tras la discreta visita a Rajoy, la pasada semana, cuyo contenido resumiría así:

    -Mariano, o consientes al referéndum o me obligarán a declarar unilateralmente la independencia.

    -Arturo, haz lo que tengas a bien, pero, ¿quién va a pagar las pensiones y el subsidio de tantos parados que tenéis en Cataluña? La llave de la caja la tengo yo.

    Nombrar la caja, y fin de la cita. De vuelta a casa, el president rumió: "Dentro de tres años, cuando en Madrit no haya mayorías y necesiten de nosotros, lo primero que exigiremos es una copia de la llave. Como sucedió con Aznar y Zapatero. Y a la tercera será la vencida".

    Pero en la decisión de frenar tan alocada carrera hacia ninguna parte también influyó, sin duda, el reciente viaje de la ministra de Fomento, con el zurrón repleto de millones, para mejorar el tren al puerto de Barcelona. Ana Pastor es bona si su bolsa sona. Una visita que casualmente ocurre a los pocos días del encuentro en Moncloa. Tome ejemplo Feijóo, menos fotos en Soutomaior y más citas secretas.

    Claro que Pastor también le dejó recado. Cuando definió la política como el arte de no decir (o hacer) tonterías, considerando tales "aquello que dices y luego no haces", muchos no entendieron el mensaje, lo cual está perdonado a los de allende O Cebreiro y O Padornelo, pero Artur Mas lo comprendió tan a la perfección que al día siguiente se apresuraba a proclamar el viraje en su hoja de ruta. El president sabe que mientras el PP disponga de mayoría parlamentaria para echar abajo cualquier propuesta secesionista, enredar en este asunto es tontería supina y por partida doble: no consigue el objetivo y da alas a ERC, su competencia.

    El nacionalismo catalán de derechas, léase CiU, confía ahora su suerte a que la evolución de la economía mejore su imagen de gobierno y sobre todo a que Rajoy pierda en las próximas elecciones la mayoría absoluta, un escenario de lo más previsible. La presunta salida de la crisis pudiera no ser suficiente, o llegar tarde, como para contrarrestar los efectos del caso Bárcenas.

    Y tontería mayúscula acaba de protagonizar el BNG, sosteniendo la pancarta de quienes sistemáticamente nos niegan el derecho al AVE. Dudo que los nacionalistas catalanes se pusieran tras alguna bandera gallega que les perjudicara. Bueno, tal vez lo harían si pedimos la independencia. Para evitar que la "España subsidiada -Galicia incluida- viva a costa de la Cataluña productiva", en xenófoba campaña de CiU. No es muy coherente apoyar a quien te ofende.

    08 sep 2013 / 00:00
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