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Qué bonitas son las nubes

    Que alegría más grande me llevé el martes cuando recibí una información que anunciaba que en Galicia se iba a celebrar el I Congreso Internacional de Observación de Nubes. Por fin un seminario divertido, científico, poético, artístico y original alejado, a la vez, de la estulticia y la tomadura de pelo.

    ¿Tienen ustedes idea de la cantidad de informaciones que llegan sobre los más increíbles, absurdos e inútiles estudios? Cada día se anuncia al menos una investigación, algunas incluso científicas y posiblemente subvencionada con muchos euros, en la que se prueba o intenta probar la más evidente de las realidades, o dar cuenta de las más inservibles, vacías e innecesarias verdades

    Tal grupo de investigadores de la universidad de nosecuantos acaban de demostrar que el ser humano utiliza las dos piernas para caminar, los becarios de quién sabe qué instituto de análisis publican un estudio en el que se demuestra, tras un huevo de años de observaciones, que las personas duermen igual para el lado izquierdo como para el derecho, que existen mejillones coloraos, blancos y nacarados, que el Sol seguirá saliendo por el este e, incluso, volverá a ponerse por el oeste, aunque no son capaces de demostrar durante cuánto tiempo... Y así no me extraña que interese tan poco la ciencia

    Sí, son premisas inventadas y estúpidas, deducciones al absurdo y del absurdo, pero que sirven como ejemplos para otras reales y no menos evidentes, lógicas y fácilmente deducibles por cualquiera. Como que las abuelas influyeron en la longevidad humana (supongo que al igual que los padres, la propia tribu y otros tantos factores), que un tratamiento basado en vitaminas podría reducir la distrofia muscular (claro, una medicina más), que las ballenas pueden imitar las voces humanas ¿¿¿???, que los escabarajos usan las bolas de estiércol para combatir el calor...

    Y hasta el Gobierno catalán sostiene que es un derroche que el Estado duplique competencias autonómicas. Toda una evidencia, la constatación de, eso sí, una realidad invertida. ¿No será que las competencias autonómicas, e incluso de la administración local, duplican y hasta triplican en muchas ocasiones las competencias del Estado?

    ¡Cuánto me gusta observar las nubes!

    25 oct 2012 / 00:00
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