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{ no pasar dos días }

Al burro y a la albarda

    Descalificados quedan los gobernantes cuando violan las leyes que juraron o prometieron cumplir, también sus colegas que no hacen cuanto pueden para apartarlos de la tentación. Aquí no cuenta la parvedad de materia.

    Los soberanistas catalanes se han saltado a la torera todas las normas llegando al extremo de aprobar un anuncio de declaración de independencia que invita a la desobediencia institucional, delirio inadmisible en democracia. No es parte a justificarlo aducir que el TC carece de legitimidad para condenar a los infractores por ser el autor de la capadura que perpetró al Estatuto que aprobara el Parlament.

    Pero sumando como suman entre los dos la mayoría necesaria para hacerlo, se hacen en cierta modo corresponsables los partidos constitucionalistas que se negaron a modificar la Constitución vigente para acomodar a Cataluña tirando de disculpas de mal pagador. Les consta que nació para un contexto político y social felizmente ido, pero no están dispuestos a ceder lo que pida llegar a un consenso.

    Da muy mala espina que los partidos de la casta y los emergentes no aprovechen la campaña electoral para presentar sus propuestas de la reforma constitucional que dicen querer abordar en la próxima legislatura. No es caso firmar un poder cuyos términos exactos se desconocen a representantes proclives a hacer de nuestra capa su sayo.

    La Carta Magna ha sobrepasado la fecha de caducidad, los políticos que la sacralizan constituyen un peligro público. Lo saben hasta los atunes

    Profesor titular de Latín

    14 dic 2015 / 00:00
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