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Unidad de Tabaquismo

El cigarrillo electrónico, un mal que causa neumonía lipoidea

Tábara alerta de sus peligros// En el Chuac ingresó el segundo paciente del mundo con esta patología asociada al consumo

La médica responsable de la Unidad de Tabaquismo del Servicio de Neumología del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), Julia Tábara, asegura, en una entrevista con Efe, que el cigarrillo electrónico contiene sustancias tóxicas para la salud y "también pone en riesgo a los fumadores pasivos".

La doctora Tábara impartió ayer la conferencia Mitos y realidades del cigarrillo electrónico, una nueva amenaza, en la que también habló acerca de este curioso dispositivo que tiene un precio de entre cincuenta y cien euros con unas recargas –equivalentes a una cajetilla– que cuestan entre tres y ocho euros, y que se plantean como una alternativa al tabaco tradicional.

El proceso que realiza este dispositivo electrónico es el de volatilizar nicotina sin que haya combustión gracias a una batería que provoca "una sensación física muy similar al del cigarrillo convencional", algo que para los fumadores es "muy placentero" y que llaman "vapear porque dicen que solo producen vapor de agua, pero eso no es así", asegura.

"El mito –continúa– es que eliminan solo vapor de agua. Utilizan palabras mágicas como bio, verde o natural. Dicen que es sin humo, sin olor o sin estigmas. Incluso algunas campañas ponen fotos de chicas fumando delante de sus hijos, como si no tuviera riesgo, pero lo tiene".

Este producto en auge, que el sector sostiene que factura más de veinticuatro millones de euros al año en 3.160 puntos de venta en España y 624.000 euros solo en los ochenta gallegos, es un peligro para la salud, según la experta, aunque de momento en muchos países, como España, no está regulado ni como tabaco ni como medicamento.

"Que ninguna empresa quiera pasar por un control farmacéutico ya dice mucho", advierte la doctora, que recuerda un estudio de la FDA (Agencia de Alimentos y Medicamentos) americana en 2009 en el que se detectaron infinidad de tóxicos que pueden resultar muy perjudiciales para la salud.

La evolución es clara, poco a poco fue aumentando el tamaño de los dispositivos para que dure más la batería y aumentó la gama de sabores, pero esto también es peligroso, argumenta Tábara, porque estos se probaron por vía oral, pero no por vía respiratoria. No todos los cigarrillos electrónicos llevan nicotina, una sustancia muy adictiva, pero sí que poseen otros elementos como el propilenglicol –irritante en las vías respiratorias y causante de asma en niños–, la glicerina vegetal, las nitrosaminas –cancerígenas–, el dietilenglicol –presente en anticongelantes–, los denominados sabores y otros metales pesados por encima de los límites.

Todo ello es necesario para el correcto funcionamiento del dispositivo y pone en riesgo la vida tanto de las personas que lo utilizan como de los que están a su alrededor, ejemplifica, como en un caso reciente en el Chuac –el segundo documentado en el mundo– de un paciente con una neumología lipoidea exógena por cigarrillo electrónico provocada por el consumo de hasta cinco recargas al día.

12 mar 2014 / 20:30
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