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FLETCHER MAGEE / Escolta del Monbus Obradoiro

“Con cinco años le decía a mi padre que no quería lanzar de cerca, prefería probar tiros difíciles”

La perenne expresión de despistado de Fletcher Magee (Orlando, Estados Unidos; 13/11/1996) contrasta con su concentración a la hora de ejecutar tiros imposibles que desatan la impotencia en sus rivales. Sorprendió que el pasado verano el Monbus Obradoiro se garantizase el fichaje del jugador que más triples ha encestado en la historia del baloncesto universitario estadounidense (509), una carta de presentación que evidencia su habilidad para el tiro pero que no refleja su capacidad para ejecutar con éxito los ensayos más inverosímiles, algo que prueba a diario y que demuestra los fines de semana.

Ha protagonizado actuaciones apabullantes, siendo clave en victorias como las logradas en Sar ante el Bilbao, el Andorra o el Manresa y sobre todo la exhibición que firmó en Murcia y que le valió para estrenar estatus de MVP de la jornada en la Liga Endesa. En el otro lado, aunque es el tercer anotador del Obra esta temporada con 12,3 puntos por partido, su irregularidad (36,1 % de acierto desde el triple) le impide alcanzar la satisfacción plena con su rendimiento. Eso sí, no duda de que ha elegido el lugar correcto para su primera experiencia en el baloncesto profesional. Tanto dentro como fuera de la cancha, Fletch (así le llaman en el vestuario) es una persona feliz.

¿Cómo empezó a jugar al baloncesto?

Empecé cuando era pequeño, quizá a los tres o cuatro años. Cuando crecía jugaba al fútbol americano, al baloncesto y al béisbol. Me encantaba el deporte y a los 16 o 17 años me quedé solamente con el baloncesto. Después fui a la universidad, y ahora soy profesional.

Entre esos deportes, ¿por qué eligió el baloncesto?

Era el que más me apasionaba, pero en realidad es un deporte en el que puedes entrenar y ser mejor por tu cuenta. No necesitas nada, puedes salir a la calle y botar o lanzar unos tiros, no necesitas a nadie más como en otros.

¿Cuándo se dio cuenta de que se le daba especialmente bien?

Me di cuenta cuando era pequeño, probablemente en el colegio, pero realmente hasta la universidad, hasta los 20 o 21 años, no vi lo bueno que podía ser.

He leído que de pequeño también era muy bueno al golf, que incluso ganó varios torneos.

Sí, también jugaba al golf cuando era pequeño. Fui a torneos con once o doce años, gané dos o tres, pero era mejor con aquella edad que ahora.

¿Sigue practicando durante el verano?

Sí, en los veranos voy a casa y juego bastante, pero aquí no.

¿Recuerda cuándo anotó su primer triple?

No, no lo recuerdo. Sé que cuando era pequeño mi padre compró una canasta, yo tenía unos cinco años, y él me decía que tirase más cerca y yo respondía que no, que quería hacer tiros más difíciles. Esos fueron mis primeros momentos de baloncesto.

¿Entonces de pequeño ya le gustaba entrenar esos tiros complicados como hace ahora?

No, realmente no. No me convertí en un buen tirador hasta los 15 o 16 años. Hacía todo tipo de deportes y en realidad hasta el instituto no entrené cosas específicas como el tiro.

¿Cómo decide que lanzar triples va a ser la parte fundamental de su juego?

Creo que cuando fui consciente de que quería dedicarme profesionalmente al baloncesto y veía que no iba a ser muy alto, supe que tenía que ser un tirador muy bueno, así que practiqué mucho los triples, los fundamentos, y desde ahí se fue desarrollando.

Y sigue haciéndolo.

Sí, es lo que sigo haciendo. Trabajo en el manejo de balón y en otras cosas, pero sé que la base de mi juego es tirar triples así que soy consciente de que debo seguir practicando eso.

¿Lleva la cuenta de los triples que tira o encesta en una semana, o en cada entrenamiento? ¿Se marca cifras como objetivo?

A veces hago rutinas en las que tengo que meter una cierta cantidad de tiros, y los voy contando. Todos los días lanzo triples saliendo de bloqueos, recibiendo y tras bote.

A llegar al Monbus Obradoiro, en su presentación, reconoció que quería mejorar otras facetas de su juego más allá del tiro.

Sí, desde que llegué he mejorado en algunas cosas. En el entendimiento del juego, en leer las jugadas y las defensas, hacer más cosas, mejorar atrás, en el pase... Trabajo mucho en esas cosas y he mejorado desde que llegué.

Usted es de Orlando. ¿Cuando era niño iba regularmente a los partidos de los Magic, el equipo NBA de la ciudad?

Sí, vivía a tres o cuatro kilómetros del pabellón, así que a veces iba incluso andando. Cuando era pequeño iba en ocasiones a los partidos.

¿Fue allí donde empezó a idolatrar a JJ Redick, su tirador preferido?

Sí, allí jugó cuatro o cinco años. Me encantaba verlo. También tenían a Dwight Howard, había un buen equipo y jugaron las Finales en 2009.

¿Cuándo pensó por primera vez en dedicarse profesionalmente al baloncesto?

Creo que fue cuando empecé a pensar en jugar solamente al baloncesto, en el instituto. Después, en mi tercer año de universidad jugamos contra equipos muy buenos y me di cuenta de que podía llegar a ser profesional, así que debía seguir trabajando.

Sinceramente, no conocía la Universidad de Wofford hasta que se le vinculó con el Obradoiro. ¿Cómo llegó allí?

No había muchas universidades grandes interesadas en ofrecerme una beca, y Wofford disputó el torneo universitario el año anterior a que yo fuese allí. Vi que era un buen programa, una buena universidad, y me gustó el entrenador, el sistema que empleaban, con muchas salidas para tiradores como aquí. Sabía que sería un buen sitio para mí.

¿Qué estudió allí?

Sociología. No había muchos grados porque es una universidad pequeña.

¿Cree que esos estudios le ayudan a la hora de ser jugador de baloncesto?

Realmente no. Quizá al viajar a ciudades distintas, creo que te hace más observador sobre los sitios, la gente y demás, pero más allá de eso no creo que me ayude demasiado en el baloncesto.

Hace ahora un año jugaron el March Madness, y en segunda ronda contra Kentucky firmó un 0/12 en triples. Quedaron eliminados (56-62).

Sí, fue devastador para mí. Casi ganamos el partido a pesar de todo, y yo tiré fatal. Me llevó un tiempo asimilar lo que pasó. Hice todo lo que hacía normalmente, como tirar antes del partido, estaba concentrado, con energía... Ellos jugaron una buena defensa y mis tiros no entraron, ni siquiera cuando estaba solo.

Siempre dicen que, aunque fallen, los buenos tiradores deben seguir lanzando hasta que metan.

Sí, pensaba en meter una bandeja o un tiro de dos puntos y así tener buenas sensaciones al tirar de tres, pero los triples no entraban. El partido estaba acabando, perdíamos de 3-4-5 puntos y pensaba que me encontraba bien y que metería los dos o tres últimos triples y ganaríamos, pero no pasó así.

Precisamente usted metió 509 triples en sus cuatro años universitarios, récord de la historia de la NCAA. ¿Cuándo se dio cuenta de que podía batir ese récord?

No lo supe hasta mi último año de universidad. A mitad de curso la gente empezó a decir que quizá tendría la oportunidad de batir el récord si seguíamos ganando y jugando más partidos. Empecé a meter cuatro o cinco triples en cada partido y acabé consiguiéndolo.

Poseer ese récord no es una mala etiqueta de presentación.

(Risas) No, está muy bien. Trabajé muy duro y tuve muy buenos compañeros que me pasaban el balón y me ponían buenos bloqueos.

¿Se considera el mejor tirador de la historia de la universidad o simplemente el que metió más triples?

(Risas) Sé que hubo tiradores que no metieron tantos como yo pero lo hicieron muy bien en la NBA así que es complicado ponerme esa etiqueta. Tienes que tener la confianza de pensar que nadie tira mejor que tú, que puedes meter cada tiro que intentas. Eso te ayuda a meter más.

Sin duda todos los jugadores estadounidenses crecen con el objetivo de llegar a la NBA. ¿Cuándo empezó a plantearse la posibilidad de firmar en Europa, como acabó sucediendo al dar el sí al Obradoiro?

Fui bastante cabezota con eso, quería jugar en la NBA prácticamente hasta el final de la liga de verano, en julio. Allí no jugué demasiado así que supe que no llegaría a la NBA y que quizá me vendría a Europa. Allí conocí a coach Moncho [Fernández] y a Jose [Luis Mateo], durante el último día de la liga de verano. Me gustó ese encuentro, lo que me enseñaron, pensé que esta sería una buena situación para mí y decidí venir.

Ellos le enseñaron los sistemas y los vídeos de cómo jugaba el Obradoiro. ¿Por lo que está comprobando es como lo vio en aquel momento?

Sí, seguro. Este sistema es muy bueno, tienen muchas jugadas para los tiradores saliendo de bloqueos. Lo que me enseñaron es lo que estamos haciendo. Encajo muy bien aquí y espero seguir jugando bien y meter más tiros de los que estoy metiendo.

Ha tenido partidos extraordinarios, como el de Bilbao (25 puntos, 5/12 triples), Murcia (32 tantos y 8/14 de tres) o Manresa (23 puntos con 7/11), pero en otros no ha gozado de tanta puntería. ¿El reto más inmediato es conseguir ser más regular?

Sí, está claro. Ese es el objetivo, no estoy siendo todo lo regular que me hubiese gustado. En algunos partidos metí siete u ocho triples pero en otros hago 1/6 y cosas así. Debo seguir aprendiendo de los errores y leer mejor las defensas, prepararme para cada partido. Soy bueno en eso pero todavía no he tenido toda la regularidad que quiero. Espero seguir trabajando duro y ser más regular en estos partidos que quedan.

¿El baloncesto profesional es como esperaba?

Es similar. Es más duro desde el punto de vista mental de lo que pensaba, porque hay muchos tipos distintos de defensas, de jugadas o de lecturas que no había visto antes. Eso exige mucho mentalmente, pero creo que la calidad de los jugadores es como esperaba, sabía que aquí los había muy buenos. El nivel es muy alto.

¿Ahora mismo qué faceta le gustaría mejorar de su juego?

Seguir mejorando al leer los pick and rolls, en defensa y ser más regular. Y no perder tantos balones, sobre todo cuando tengo que botar. Eso ayudaría más al equipo.

Desde fuera, a veces parece que tira mejor con un defensor encima que sin oposición.

(Risas) Sí, a veces pienso que estoy acostumbrado a tirar con un defensor encima. Creo que al principio de la temporada fallaba todos los tiros fáciles y no sabía qué me pasaba. Prefieres tirar solo, pero tener la habilidad de meter tiros complicados es una buena cualidad para un tirador.

Lo más conocido de Orlando, su ciudad, es Disneyworld. ¿Ha estado allí alguna vez?

Solo fui una vez, porque hay otros parques temáticos, como el de Universal, que en mi opinión son más divertidos, así que fui a Disney cuando era pequeño. Estos parques temáticos son caros pero son divertidos de vez en cuando.

¿Cómo está siendo la adaptación a la vida en Santiago para alguien que nunca había estado en este país?

Buena. No ha sido una transición muy dura, porque en este equipo somos como una familia, estamos todos muy cerca y salimos bastante por ahí. La transición no ha sido tan dura porque el estilo de vida es algo distinto pero nada complicado.

¿Qué es lo que más le gusta de la vida aquí?

La comida. Me gusta mucho la comida aquí, el pan es increíble, el marisco, la paella...

¿Quién es su mejor amigo aquí, en el Obradoiro?

Ah, mejor amigo... (Se lo piensa) Diría que Earl [Calloway]. Me acogió y me ayuda mucho. Me da consejos, en cierto sentido también me entrena así que eso se lo agradezco mucho.

Sé que viajó alguna vez a la República Dominicana para ayudar a la gente que lo pasa mal allí.

Sí, aquello estuvo bien. Mi abuelo nos llevó a mí y a unos primos míos. Fue una gran experiencia, fuimos a los pueblos, jugamos al béisbol con la gente, les llevamos ropa porque la pobreza allí es muy severa en algunos casos. Fue bueno poder ayudar algo.

¿Cuándo fue?

Fui dos veces, con 16 o 17 años, al principio del instituto. Fue con una organización cristiana. Había un grupo grande e íbamos a pueblos a construir casas y divulgar el Evangelio. Eran cuatro o cinco días y fue una gran experiencia para todos.

UNA MUÑECA LETAL

"No me convertí en un buen tirador hasta los 15 o 16 años. Practicaba varios deportes y hasta el instituto no entrené cosas específicas del juego como el tiro"

"No supe que podría batir el récord de triples de la NCAA hasta mi último año de universidad. A mitad de curso la gente empezó a decir que quizá tendría la oportunidad"

"Esta temporada no estoy siendo todo lo regular que me hubiese gustado. En algunos partidos metí siete u ocho triples pero en otros hice 1/6 o así"

NACIMIENTO. Fletcher Magee nació el 13 de noviembre de 1996 en Orlando, ciudad estadounidense de Florida. Probó con varios deportes como el fútbol americano o el golf pero se quedó con el baloncesto, que practicó en el instituto The First Academy, un centro cristiano ubicado en su ciudad natal.

UNIVERSIDAD. No recibió demasiadas ofertas de universidades potentes así que se decidió por estudiar Sociología en Wofford, un centro radicado en Spartanburg (Carolina del Sur). Allí empezó a expandir su fama como tirador letal: en sus cuatro años (2015-2019) encestó un total de 509 triples, algo que nadie había conseguido en la historia de la NCAA. Disputó 134 partidos (123 como titular) promediando 18,8 puntos y 3,8 triples con un acierto del 44 %.

PROFESIONAL. Terminado su ciclo universitario, recibió una invitación de los Milwaukee Bucks para disputar la Liga de Verano de Las Vegas. Apenas jugó (4 puntos en 11 minutos) pero el 20 de julio de 2019 se anunció oficialmente su fichaje por el Monbus Obradoiro.

24 feb 2020 / 00:00
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