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Compostela cumple ochenta años como monumento histórico artístico

En marzo de 1940 se dio a conocer la declaración de la ciudad y un mes después tuvo lugar la declaración oficial // No despertó mucho entusiasmo por las condiciones de la época

En la memoria de los compostelanos ha quedado fijada la fecha de 1985, cuando la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, lo que significó un importante impulso a su conservación, sobre todo a raíz de la aprobación del Plan Especial de Protección y Rehabilitación del Casco Histórico.

Pero aquella declaración estuvo precedida de otra, en la que también se reconocía el carácter excepcional de la zona monumental y se establecían una serie de medidas de protección.

En marzo de hace ahora ochenta años, en plena posguerra, salió adelante la declaración de Compostela como monumento histórico artístico nacional. Un reconocimiento que compartió con otra destacada ciudad histórica, Toledo.

Una calificación que suponía que a partir de aquel momento todas las modificaciones urbanísticas que se llevaran a cabo en la ciudad histórica, así como las nuevas construcciones, deberían someterse a los dictados de lo que dispusieran los delegados del ministro de Educación Nacional, que en 1940 no era otro que José Ibáñez Martín.

La declaración se produjo en marzo, pero la publicación del texto que le daba apoyo legal tuvo lugar el 17 de abril, y en él se explicaba que la decisión se debía a que ambas ciudades "destacan poderosamente su valía artística histórica, no solo por el número considerable de monumentos nacionales, sino también por la caracterización de sus ordenaciones urbanas" y, especialmente "por sus recuerdos de la Historia Patria", con toda la retórica del régimen.

Con todo, y según recogían las crónicas periodísticas, los vecinos de a pie, que estaban inmersos en las penurias económicas que había provocado la contienda y en los coletazos sociales de la misma, no estaban para detenerse a reflexionar sobre las ventajas o desventajas de la normativa proteccionista ni para pensar en más gestas que para llegar a final de mes.

De esta forma, un cronista no dudaba en ofrecer un sondeo sobre la visión de los vecinos. En palabras de Diego de Muros, "En Santiago, para un 50 % la noticia pasó inadvertida", y de la otra mitad, el 25% eran propietarios y profesionales de la construcción que la recibieron hostilmente "por equivocación de lo que esto significaba", al interpretar que suponía prohibiciones y restricciones para su actividad. Quedaba solo otro 25 %, entre los que estaba el autor, que celebró "con gran satisfacción el acuerdo, lamentando que no haya sido antes". También, porque a partir de ese momento, EL CORREO GALLEGO-EL ECO DE SANTIAGO "ya no estaba solo en la defensa del patrimonio histórico" de Compostela..

En plena posguerra y conflicto mundial

•••La noticia no tuvo la misma repercusión que la de 1985 bajo el mandato de Xerardo Estévez, pero hay que tener en cuenta que en 1940, con la Guerra Civil recién acabada y la II Mundial en pleno apogeo, el hambre no es que estuviera a las puertas, sino que había entrado hasta la cocina.

•••Por contextualizar, en el mismo ejemplar del periódico, justo al lado aparecía una reseña de un discurso de Joseph Goebbels, y la noticia de que el ejército nazi había tomado el control de las comunicaciones férreas en Noruega.

23 mar 2020 / 00:00
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