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Confinados en el mar a 3.600 millas de Vigo

Suso Pérez Martínez es el patrón del ‘Xuxo’, cuyos catorce tripulantes llevan desde el 26 de diciembre fuera de casa y, si no se lo impiden, harán otra marea de 4 meses

En algún lugar del Atlántico Sur. “Agora estamos largando o aparello”, constesta Suso Pérez Martínez desde el puente del Xuxo, el palangrero que comanda. Llamada a través de Whatsapp porque son otros tiempos: ahora tienen Internet por satélite a bordo. Lo cual no quita que los 14 tripulantes del barco, que opera en Namibia, registrado en A Guarda y que faena “en estos momentos a 3.600 millas de Vigo” -son 6.670 kilómetros- no sufran los rigores de un confinamiento que, para ellos, forma parte del trabajo.

“Saímos da casa o 26 de decembro e chegamos a Namibia o 27” para dar el relevo entre tripulaciones. No se divisaba entonces la amenaza del coronavirus en el horizonte. “Saímos ao mar o día 1, e desde entonces estamos pescando”, afirma Suso Pérez, que tras este trimestre apunta que “xa temos asimilado de que imos a botar unha marea máis”, que ya no será de tres, sino cuatro meses, con la previsión de que entonces haya mejorado la situación sanitaria, la demanda de pescado y los precios, para así “poder levar algúns cartos para a casa, tras oito meses fora”. Pero hay un riesgo: “En Namibia a algúns barcos que foron a porto xa non os deixan volver a saír”.

En el país africano no temen que ellos, confinados mucho más de las dos semanas de rigor de cuarentena, traigan la enfermedad. Además, el número de casos de covid-19 confirmados se limitaría por el momento a 14 en la zona de la capital, Windhoek. El próximo día 9 habrán agotado las carnadas que les quedan y volverán a puerto, donde llegarán el día 13. “Entón saberemos”, apunta el patrón del Xuxo.

No están sólos en este empeño de no parar de faenar. En el sector pesquero namibio, estratégico para el país, son fundamentales nombres propios del sector como Nueva Pescanova, Mascato, Pereira... “Se fose so por nos...”, apunta, para destacar también la labor de la embajada de España, que ha creado un grupo de Whatsapp “no que nos informa das reunións e os avances”. No es para menos, pues son más de un millar los españoles que allí trabajan. “O problema é esa incertidume, porque se non permiten volver ao mar teriamos que buscar porto noutro país, ou como último recurso volver a Vigo”. Esta última opción es brutal económicamente: el barco consume 2 toneladas de gasóleo al día, y serían 24 jornadas ida.... y otras tantas de vuelta. Navegarían hacia fuertes pérdidas.

Repetir marea. Ocho meses lejos de casa. Encerrado en un buque. “Navego desde os 15 anos, levo trinta no mar, non lle teño medo a facer unha marea máis, moitas veces por circunstancias, por problemas nalgún relevo, non queda outra”, confiesa. “o que peor levo é a preocupación pola xente que está na casa, por que estén ben”. Mucho más en estos tiempos de pandemia.

“Nós somos uns privilexiados”, sostiene, al poder contar con Internet a bordo e “poder falar ca familia ou ver a televisión, estamos ao día das noticias”. El mundo de la pesca de altura ha cambiado mucho. Por ejemplo, según Suso Pérez, desde que se introdujeron los relevos “reducíronse moitísimo os accidentes”. Trabajan por turnos, pueden ducharse dos veces al día, tienen varios platos a elegir en los menús de comida y cena... “Nós estamos acostumados”. ¿Y qué opinan a bordo del confinamiento obligado en las casas por el coronavirus? “Que estes non saben o que é en verdade estar encerrados”.

06 abr 2020 / 00:00
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