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miércoles, 03 junio 2020
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Con cuatro kilos más (de media) cuando acabe el aislamiento

El confinamiento afecta a nuestra salud física y psicológica // La inactividad a partir del décimo día conlleva atrofia muscular y una notable pérdida de fuerza

Las 00.00 horas del 15 de marzo están marcadas a fuego en la mente de los españoles al ser el momento en que entró en vigor el estado de alarma y el confinamiento en sus casa. Han pasado 24 días, y en todo este tiempo la mayoría ha cambiado de hábitos, además de las modificaciones en el aspecto laboral, con muchos sectores sin actividad y otros teletrabajando.

Pero lo que ha afectado a todos, los que trabajan y los que no, es el hecho de que la salida a la calle debe ser para lo esencial y hacer ejercicio físico no entra en esos supuestos. Ya no se ve a los runners, que tan de moda se han puesto en las ciudades en los últimos años. Además, se ha dado otro cambio de hábitos no previsto, al menos por la mayoría de la población. Si el comienzo del confinamiento el producto más buscado era el papel higiénico, pasadas dos semanas en casa fue desbancado por los dulces, las patatas fritas y las cervezas, y ahora, pasada ya la tercera, la harina está en el top ten de lo más buscado en el súper. Parece ser que todos nos hemos puesto a hacer bizcochos y pan casero.

Este periodo de reclusión forzada está haciendo que cambiemos los hábitos, sin querer y sin darnos ni cuenta. Y, por tanto, repercute en nuestra salud. Física y psicológica. Una situación que el comparador de seguros de salud Acierto.com analizó esta semana con motivo de la celebración, ayer, del Día Mundial de la Salud.

Según los datos que maneja la entidad y como era previsible, la actividad física ha caído en picado, al menos, un 40%. Con los efectos que esto implica sobre el aparato locomotor y muscular, la pérdida de capacidades aeróbicas del individuo, el incremento de la sensación de fatiga, la reducción del gasto calórico... La inactividad continuada (a partir de 10 días) está relacionada con la atrofia muscular y la pérdida de fuerza (de hasta un 13% y 40% en brazos y piernas, respectivamente). Estas consecuencias afectarán en mayor medida a los adultos mayores, también los más vulnerables al coronavirus.

El ejercicio, asignatura pendiente De todas formas, el comparador de seguros indica que el ejercicio es una asignatura pendiente de los españoles. Hasta 17 millones admiten ser sedentarios, y un 7% más, no hacer nada de ejercicio. Entre los mayores, solo el 54% de los superan los 65 años mantiene unos hábitos de vida saludable. Yentre los niños, solo el 21% de los menores de 10 años hace deporte. El 81% de los adolescentes en edad escolar no se mantienen lo suficientemente activos y el 80% de los niños únicamente lo practica en el colegio. Ylo que no tenemos en cuenta la mayoría de las veces es que hacer ejercicio fortalece el sistema inmune, clave en estas circunstancias, dicen los expertos empeora la alimentación (aún más) Asimismo, durante el confinamiento se han disparado las ventas de productos como las aceitunas (94 %), las patatas fritas (87 %), la cerveza (78 %), y el chocolate (79 %). Alimentos vinculados al disfrute que no siempre son saludables. Además, no podemos perder de vista el punto de partida, es decir, cómo comen los españoles en circunstancias normales.

Según los datos que maneja Acierto.com, solo el 7 % de la población alcanza los mínimos de una alimentación saludable: comer cinco piezas de fruta o verdura diarias, desayunar “bien”, tomar legumbres y pescado al menos dos veces por semana, etc. Sin embargo, sí lo intentamos, o al menos eso decimos: el 54% de los españoles asegura que trata de llevar una dieta equilibrada.

Así que teniendo en cuenta todos los factores explicados, se estima que acabaremos el periodo de confinamiento con cuatro kilos más. De media, claro;habrá quien no coja pesa y otros se llevarán los kilos de los demás.

Por otra parte, el confinamiento continuado incrementa las posibilidades de experimentar ansiedad, insomnio y otras patologías como la depresión. Además, nos vuelve más irritables y nos produce abatimiento. Los sentimientos de aislamiento, al mismo tiempo, aumentan el riesgo de sufrir presión arterial alta y reducen la resistencia del sistema inmunológico a las infecciones.

Algunos consejos Para frenar todos estos efectos, se pueden seguir algunos consejos. Entre otros y ligados a la alimentación: adaptar la ingesta calórica, planificar los menús, evitar los ultraprocesados y grasas, y optar por el picoteo sano (como los encurtidos y otros alimentos nutritivos que calmen la ansiedad) y los productos frescos.

En cuanto al deporte, se recomienda practicar al menos veinte minutos de ejercicio cardiovascular. Existen APPs gratuitas, vídeos en la Red, juegos de movimiento de las consolas, etc. Llevar unos horarios que nos permitan conciliar el sueño y acostumbrar el cuerpo a la nueva situación. El deporte nos hará segregar endorfinas y nos permitirá sentirnos mejor. Sin olvidar nuestra mente sana, reservar un tiempo para uno solo y, si es necesario, recurrir a especialistas.

Estimulando el sistema inmune

··· CRIS (Cancer Research Innovation Spain), organización independiente de lucha contra el cáncer, da una serie de recomendaciones para que reforzar el sistema inmunitario, tan importante estos días. No existen premisas milagrosas ni inmediatas, ni suplemento o alimento mágico que actúe por si solo, pero sí ciertos principios generales para el mantenimiento de un sistema inmunológico sano. La alimentación puede ser nuestra mejor aliada para fortalecer las defensas y las vitaminas son esenciales. La vitamina C, uno de los mayores propulsores del sistema inmunológico. Estimula la producción de anticuerpos, se encuentra en naranjas, fresas, papaya, limones, kiwis, pimientos, bayas, tomates, verduras de hoja verde como la espinaca, y crucíferas como la col rizada y las coles de Bruselas. Vitamina A, de efecto antioxidante para ayudar a fortalecer el sistema inmunológico contra las infecciones, está en las zanahorias, brócoli, batata, mantequilla, col rizada, espinaca, calabaza, algunos quesos, huevo, albaricoque, y leche. Vitamina D, mantiene las defensas y tiene un papel especialmente relevante en las neumonías. La encontramos en pescados grasos, lácteos, yema del huevo y setas. Vitamina E, antioxidante que ayuda al cuerpo a combatir las infecciones, en hortalizas verdes, frutos secos, aguacate, aceites vegetales y cereales. Vitamina B, vital para el sistema inmune;la B6 está en vegetales verdes, garbanzos, pollo y pescado graso;la B9, en vegetales de hojas verdes , espinacas y acelga y en legumbres;y la B12 la encontramos en carnes rojas, huevos y almejas. Además, son vitales cuatro minerales: selenio (en ajo, brócoli, sardinas, atún y nueces de Brasil ), zinc (carnes magras y aves de corral, ostras, cangrejo, yogur y garbanzos), magnesio (aguacate, frutos secos, vegetales y legumbres, entre ellas especialmente los garbanzos), y cobre (legumbres: lentejas, garbanzos, judías, etcétera cereales integrales y frutos secos).

08 abr 2020 / 00:00
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